SIRO LÓPEZ

Teresa Barbado y Raquel Mallavibarrena

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Seguramente los lectores de Utopía se han encontrado con Siro en celebraciones, asambleas etc. Quizá hayan visto alguna de sus exposiciones o leído y contemplado a la vez sus libros. En esta entrevista descubrimos al artista creyente comprometido que afirma no poder separar su creación y su creencia. La conversación en un café céntrico madrileño fue animada e intensa en contenidos e interpelaciones. Merece la pena aproximarse al arte cristiano tal como él lo entiende.

 – Siro, ¿cómo podemos acercarnos a tu arte, a tus motivaciones?

 Como artista  creyente el factor más importante para desarrollar mi creatividad es la necesidad de la libertad, sin ella no puedo crear y por ende mi mayor miedo es la posibilidad de perderla, pues entiendo como sinónimos crear y creer. Como cristiano no puede existir una dicotomía entre mi fe y mi vida. La comprensión de mi obra procede de esa relación íntima entre creación y creencia, yo trabajo desde dos vertientes, el anuncio y la denuncia.

  –  La búsqueda de la belleza es un elemento intrínseco en el arte, ¿es la belleza incompatible con la pobreza? 60 pg 16

 Lo que aporta el arte es precisamente la búsqueda de la belleza que no es incompatible con la pobreza, más bien al contrario.

Normalmente se asocia la belleza con lo correcto, lo limpio, con los valores de una cultura de consumo y estilos artísticos tales como, en un ejemplo máximo,  puede ser  el rococó que resulta superficial y elitista, por tanto excluyente.

Frente a esta belleza existe otra natural que no tiene precio y que es fruto de la naturaleza, del cuerpo, de una integración ecológica. Así las culturas que están más relacionadas con la naturaleza tienen una estética más sencilla y profunda.

 –          ¿En tu obra hay cabida para la fiesta?

 Por supuesto que sí, la fiesta tiene un elemento indisoluble al significado de la justicia, si no sería un espacio de exclusión, y la fiesta del pueblo es siempre un espacio comunitario.

Yo entendí la importancia de la fiesta en un campo de refugiados en Yugoslavia. Después de finalizar una representación de mimo, se me acercó una abuela y me comentó la gran emoción que había sentido al ver de nuevo a su nieta sonreír. Según ella la alimentó más que recibir alimentos o pañales, había encontrado de nuevo un sentido para seguir viviendo. A veces no se tiene en cuenta este aspecto en la cooperación, en los conflictos bélicos,…

 –          ¿Cómo te acercas  a la fiesta en tu obra?

 Yo siempre trabajo, como ya he dicho, desde las dos vertientes de anuncio y denuncia. Mi obra más crítica la abordo fundamentalmente a través de la pintura, el diseño y la contrapublicidad, en el marco de la defensa de los Derechos Humanos. Sin embargo la más lúdica, la que aporta sentido del humor, la abordo desde lo teatral, la danza, como un lenguaje espiritual y el mimo.

  –          ¿Eres, por tanto, un artista polifacético?60 pg 17

 Lo que me interesa es la comunicación con el otro, que podríamos llamar espectador. Para ello utilizo distintos lenguajes artísticos según se adapten mejor a esa comunicación. De algún modo vuelvo al artista del Renacimiento al desarrollar expresiones diversas de comunicación artística.

 –          ¿Es buen momento para el encuentro con la belleza y la fiesta?

 No, actualmente nos encontramos en un momento muy crítico y algo enfermizo, como se manifiesta en la ausencia de belleza en los nuevos espacios religiosos. Hoy es imposible celebrar festivamente, se repiten ritos  pero no se festeja, estamos 60 pg 17babandonando una necesidad vital para comprender el sentido profundo de la vida.

 –          ¿Cuáles podrían ser las causas de este mal momento?

Una de las causas es que estamos distanciándonos de la profundidad evangélica por lo que a su vez nos distanciamos de la belleza. En nuestras capillas actuales se recita pero no se reza.

 Otro motivo es el miedo al arte contemporáneo, al diálogo entre arte y cultura. Después del Concilio Vaticano II se apostó por la creatividad, en la arquitectura por ejemplo, que hoy ha quedado en saco roto. Priman los presupuestos, la imaginería repetitiva, las imágenes como símbolos de una teología determinada, en la que por ejemplo la Virgen es niña y está ataviada con ropajes que sólo dejan ver sus manos y su rostro.

Por otro lado, el arte sacro recuerda a un taller de joyería, a la orfebrería barroca, existe hoy una involución clarísima que queda manifiesta claramente en las celebraciones litúrgicas.

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 –          ¿Consideras que existe apoyo desde la jerarquía de la Iglesia católica a los artistas?

 En nuestro país a los artistas creyentes no se nos apoya, salvo excepciones. En general hay un grupo de artistas, entre los que me incluyo, que nos sentimos arrinconados. En países como Alemania o en las iglesias protestantes sucede todo lo contrario, existen compañías de danza litúrgica profesionales, que cobran por una jornada de ocho horas diarias, o se realizan exposiciones de arte contemporáneo cristiano.60 pg 18b

 –            La situación por tanto en este sentido es precaria, ¿podéis vivir los artistas  creyentes de vuestra obra?

 No. Lo ideal sería poder ganar el sustento con nuestra obra.  Estamos presentes en exposiciones, museos, publicamos libros…pero no es suficiente.

 –  ¿ Has tenido cortapisas a la hora de trabajar como artista?

 Interiormente el abandono, el olvido o la marginación por parte de la Iglesia institucional no me ha causado demasiados problemas. Me ha ayudado mucho estudiar Filosofía y Teología y ponerla en imágenes, (me considero un autodidacta desde que empecé a los 14 años) para comprender que hago lo que siento y lo que creo.

             – Un problema social de hoy es lo que desde el punto de vista de muchos adultos es la pasividad de la juventud, que se manifiesta muy claramente en el compromiso cristiano y también en manifestaciones lúdicas como el típico botellón. ¿Qué alternativas desde el arte ves para los jóvenes de hoy?

 En primer lugar me gustaría decir que para mí los jóvenes siguen teniendo una60 pg 19 actitud comprometida, con un componente de rebeldía que pervive desde Aristóteles. Sin embargo, los jóvenes están necesitados de espacios de acogida, de diálogo que pueden ser habilitados desde el encuentro religioso y artístico y que no se facilitan.  Se les convoca a encuentros aislados con un interés mediático, y al final se sienten utilizados. Son considerados como un objeto de consumo más, no se les dan facilidades, ni apoyo, ni formación.

 –          Entonces ¿qué propondrías a los jóvenes?

Frente a un mundo globalizado en el que prima el consumo radical y la desconfianza hacia el resto de las culturas, yo propondría un análisis crítico y un compromiso con la sociedad en un mundo globalizado, un compromiso que además sea esperanzado, no sinónimo de masoquismo, sino de placer y disfrute. Hay muchas personas que se han quedado en la cuneta quemados con un compromiso de amargura y de soledad.

 –           La participación de la juventud en los congresos de teología, en los movimientos, en las comunidades de base es muy pequeña, ¿falla el diálogo intergeneracional? ¿no les interesan las propuestas actuales?

 Creo que falla la organización de los congresos, de los eventos, pues no se abren a la participación y a una creatividad que posibilite nuevos formatos, con talleres interactivos, muestras de teatro, etc.  Lo que se ofrece como alternativo está infectado de aburrimiento y de lamentación. En todos los eventos se comete el error de acudir a lo artístico como aditamento divertente.

 Otro de los errores está en no promover un análisis de la realidad desde el compromiso, utilizando lenguajes claros y directos como los usados por las ONG o los movimientos antisistema, no temiendo el formato del marketing entre otros.

 Necesitamos otras vías, otros símbolos, fruto de la experiencia y no de una producción seriada en un mercado superficial, en el que no hay cabida para la buena música, el buen libro, sólo para lo que venda mucho y rápidamente.

             – ¿Conoces algún encuentro que sí sea atractivo para los jóvenes?

 Sí. Una vez más nos superan los protestantes, con encuentros de música como el Green Ball del que salieron músicos de la categoría de U2. Aquí se intentó con 60 pg 20experiencias como el  festival David, pero no fructificaron del todo.

 –          ¿Qué participación ha tenido la Iglesia Católica en estos encuentros?

 Ninguna, siempre ha estado ausente. En el ámbito católico existe alguna experiencia como el Anno Domini en Italia, que se celebra la primera semana de Julio pero no participa la Iglesia en ellos como tal, sino que lo convocan a nivel particular un equipo de trabajo.

 –  ¿Existe algún centro en España en el que os reunáis para trabajar, contar vuestras experiencias, artistas como tú?

 Sí , por ejemplo el Centro Artístico SOMA, donde trabajamos los distintos lenguajes artísticos. Ahora pasamos por una etapa más reflexiva y no hacemos actividades de formación. Este centro surgió en los años noventa  y en él nos reunimos artistas de distintas ciudades españolas, sobre todo de Madrid.

 –          ¿En qué proyecto trabajas actualmente?

 En un proyecto editorial en el que conjugo la fotografía con la escritura. El tema central es el cuerpo, desde la afectividad y la sexualidad. Cada texto es una carta anónima relacionada con una experiencia personal, como el aborto, los malos tratos, y va acompañada de una fotografía de la persona que ha escrito la carta. Por ello animo a aquellos que quieran participar en el proyecto se pongan en contacto conmigo a través de la dirección electrónica expo@sirolopez.com.

 –          Finalmente, a modo de conclusión, ¿cómo piensas que podemos avanzar en esta situación que estamos viviendo?

 Es muy importante y necesario un diálogo entre tres ámbitos: el de los artistas, el de la teología y el de los agentes sociales. Si queremos vivir desde Dios, no podemos separar en nuestra vida lo que se entiende por religioso y el resto. La comunicación desde la expresión artística está llamada a  ser un ingrediente esencial en la vida humana plena y comprometida. No dejemos que se quede anquilosada en estéticas anticuadas y excluyentes.

 Para conocer mejor a Siro y su creación artística merece la pena visitar su página www.sirolopez.com

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