Respuesta a José Mª Mauriño

Querido José María:

Tanto Antonio como tú, como la mayoría de los cooperativistas de Trabensol, (TRABajadores EN SOLidaridad) pertenecemos a una generación de cristianos y cristianas peleones, tercos y tenaces que llevamos 30, 40 o 50 años (yo, que soy el más viejo, cerca de 60) luchando por los derechos humanos, en ONG, en asociaciones de vecinos, en la enseñanza, en la sanidad, en las mareas, en información alternativa, en partidos políticos.

Nosotros, en Madrid, empezamos en Vallecas, en el Pozo, en Palomeras, en Moratalaz, en Bravo Murillo. En concreto, muchos de Trabensol empezaron en las embarradas chabolas de Palomeras. No había colegio y había muchos niños y niñas. Se reunieron los padres de familia, albañiles, mecánicos, encofradores…con las maestras que ahora están en Trabensol, compraron el material de obra entre todos y edificaron una escuela en un solar de los hermanos Santos, sin permiso del ayuntamiento, el Centro Cultural Palomeras, que en la remodelación del barrio fue reconstruido en donde está ahora.

Nos vamos haciendo viejos. Van muriendo los mejores, Julio Lois, Javier Ruiz de Arana, Diez Alegría, Eduardo Burgos, por nombrar sólo a los curas. Van surgiendo nuevas necesidades comunes.

Y ahí nace Trabensol. Han hecho lo mismo que hicieron con el colegio: se han reunido y han edificado una cooperativa de viviendas con la que resuelven en común un problema común. Esta vez no han tomado un solar sino que han arreglado los papeles y los permisos de construcción de manera legal. Supongo que te refieres a eso cuando dices “todo dentro de un orden, el orden capitalista”, porque no creo que te refieras a que han hecho una inversión para sacar dinero, que es lo que manda el orden capitalista

Mira, José María: la comida, la vivienda, la educación, la sanidad, la asistencia en la vejez, la tercera edad digna, ya sea por pensiones o por residencias, no son un privilegio de los ricos sino un derecho de todos y todas, sobre todo de los pobres.

La carta que has escrito en Utopía lleva un título en letras grandes que resume tu pensamiento: “Trabensol para ricos”. Y para terminarlo de arreglar afirmas que se hicieron ricos porque supieron acumular dinero en los años dulces del capitalismo. “No a todos les han tocado por igual los años dulces del capitalismo: unos han podido acumular dinero y otros no”.

Es un juicio muy simplista. Las ideas simples y comprensibles que agarran emocionalmente nos han hecho mucho daño cuando arraigan en las masas. Te pongo algunos ejemplos: la culpa la tienen los curas, los emigrantes  nos quitan el trabajo, primero los españoles …; yo añadiría, salvando las distancias: lo de Trabensol es para ricos.

Si algo he aprendido en la vida es que el análisis de la realidad, el ver, es fundamental para acertar; pero la realidad es compleja, difícil de entender y es necesario mirarla desde muchos puntos de vista para acertar en el juzgar y el actuar. Las miradas simplistas llevan al fanatismo.

Ya sé que comparados con los que no comen o con los que mueren en las pateras o incluso con la generación que tiene menos de cuarenta años, generación de parados, los jubilados con una jubilación decente somos ricos, muy ricos  Por eso no digo que sea falso lo que dices. Lo que digo es que es simplista y sesgado. Para que me entiendas: en lugar de decir que acumularon dinero y propiedades aprovechando los años dulces del capitalismo, que suena fatal y parece que te refieres a los Pujol, podrías haber dicho: ahorraron para la vejez  trabajando como mulas o emigrando y cotizando a la Seguridad Social unos 40 años de media.

José María, el simplismo izquierdoso es un peligro.

Un abrazo Javier.

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