Reflexión: La nueva crisis del 2020: ¿Quién debe pagarla esta vez?

Del austericidio a la progresividad fiscal

Por @luigiaguilar*

La crisis de 2008, llamada también Depresión económica española 2008-2014, se saldó con demasiadas heridas, y las peores, para los mismos de siempre. Se salvó a las autopistas, a los bancos y a las grandes empresas que alimentaban la Caja B del PP y a muchos amiguetes del sistema, como Florentino Pérez, que, además, son los que menos necesitaban ayudas y los que finalmente ganaron más.

Pero a los cada día más empobrecidos (que no pobres) y a muchísima gente corriente, de clase media, gente que se arruinó, que cerró negocios o se quedó sin recursos…, a ellos no sólo no se les salvó ni ayudó, sino que, como siempre, fueron quienes pagaron el pato. Y la tan cacareada y necesaria, según unos, austeridad se convirtió en austericidio.

En aquel duro sexenio sumamos más de 600.000 desahucios, no existieron ayudas para los autónomos (bueno, nunca las hubo en la vida ni con ningún gobierno), ni tampoco hubo ERTEs, ni se impidieron los cortes de agua, gas o electricidad ni, por su puesto, se dio “escudo social” alguno.

Fiscalidad progresiva

Y, claro, a partir de ese momento aumentó considerablemente la pobreza en España y, lo que es más grave, el número de suicidios, que era escandaloso, aunque su cifra no pudimos saberla con exactitud porque el gobierno de entonces, el más corrupto de Europa, prohibió publicar sus cifras en el INE a partir del 2010 y a los medios se les pidió que los silenciaran todo lo que pudieran.

Si aplicáramos la justicia redistributiva que declara la Constitución Española, los ricos deberían pagar, como mínimo, lo que les corresponde y, a partir de ahí, contribuir más a la reconstrucción de este país, tras la crisis sociosanitaria y económica provocada por el Coronavirus. No puede ser que España sea de los países de la UE con menor carga fiscal (con 5 puntos por debajo de la media, somos el 2º país con una menor presión fiscal), y debería imponerse ya una fiscalidad progresiva, que es lo justo (eso de que el que más tenga aporte más y quienes menos tengan paguen menos).

Solicitud de dimisión del gobierno

En mi blog personal -La terca Utopía-, en el artículo titulado Las 30 medidas de éste Gobierno de Coalición por mejorar la vida de la gente. ¿Procede su Dimisión?” , recogí -para comparar- aquellas medidas que se tomaron en la crisis anterior, que, en lo que aquí respecta, difieren radicalmente de ese “escudo social” que ha ido aprobando este Gobierno de Coalición PSOE- Unidas Podemos.

Precisamente -y por mor de ellas- son las élites, los ricos, los que menos pagan, los corruptos que nos roban y los privilegiados de siempre… quienes para mí son los únicos que podrían tener miedo a éste gobierno que puede acabar con algunos de sus privilegios y corruptelas. Ellos son quienes arman tanto ruido y quienes con la arenga de la ultraderecha han montado esas vergonzosas manifestaciones de coches de alta gama, con bandera y las caceroladas. Eso podría ser medio normal en esa clase pudiente (que ya se está pasando en las formas y en las mentiras).

Lo que no se entiende es que esas campañas de las derechas sean acríticamente secundadas por las clases medias y bajas, que curiosamente son las que menos deberían temer, como se está viendo, con el tipo de medidas tomadas, que, si bien siempre serán insuficientes, dada la magnitud de la pandemia y de la escasez, jamás antes se habían tomado ni en su amplitud de beneficiarios ni en la cantidad de millones aportados.

¿Quién pagó la crisis del 2008? ¡Qué pregunta!

Foto aparecida en La Vanguardia

Pues los de siempre, ¿quiénes si no? Pero creo que ya pocos negarán que las causas fueron las medidas adoptadas por el Gobierno de entonces; entre otras, éstas: los despidos masivos y sin ERTEs, la congelación y devaluación de los salarios, las truculentas amnistías fiscales, los recortes a todos los niveles, las privatizaciones de los servicios públicos, los desahucios hipotecarios y de inquilinos de viviendas vendidas a fondos buitres, los cortes de agua, luz, gas y suministros básicos… y fomentar, permitir y beneficiarse de ésa corrupción tan extendida que les hizo acreedores del galardón de partido más corrupto de Europa.

¿Quién debe pues pagar más ésta crisis?

¿Quién debería aportar más para la salida de la misma y la reconstrucción justa de nuestra economía? ¿Acaso hay que explicarlo más? Pensemos un poco y recordemos aquella viñeta en la que un niño le preguntaba a su padre: “Papá, ¿por qué nosotros somos tan pobres?” Y el padre le respondía, azada en mano: “Porque otros no se preguntan por qué ellos son tan ricos, hijo mío”.

Si de aquella crisis surgieron los movimientos de indignados y el 15M por la precariedad y las condiciones económicas de las clases media y baja, esperemos que con este gobierno de coalición, para mí “gobierno de esperanza” mientras para otros es el demonio (Cañizares dixit), el enemigo a batir y derrocar lo siga viendo la mayoría de la gente o ya no quedará otra que una verdadera revolución.

Espiritualidad liberadora

Oiga Vd, este número de la revista, ¿no era sobre espiritualidad? Pues sí. La misma Espiritualidad Liberadora que tenía el pueblo de Israel cuando, pisoteado y oprimido, pero unido, se rebeló y salió buscando su liberación. No en vano nuestro admirado Leonardo Boff decía: « Lo que sustenta la práctica y la teoría liberadora es una experiencia espiritual de encuentro con el Señor en los pobres». También en esa misma línea Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, señalaba cómo “la Espiritualidad de la Liberación tiene su centro de preocupación en la vida, tanto porque parte de la vida, como porque camina hacia la vida. También porque es vida.

Y no creo que haya nada más importante para un gobierno democrático –ya no digo de izquierdas- que pensar, velar y gobernar para defender la vida de la gente que más sufre. Ergo, ¿quién debe pagar más esta nueva crisis y/o contribuir más a la reconstrucción del país? Pues eso, que la progresividad fiscal será nuestro maná.

(*) Luis Angel AGUILAR MONTERO es autor de LA TERCA UTOPÍA

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