Reflexión: Economía: objetivo teórico y realidad.

De qué hablamos cuando decimos economía

Guillermo Vázquez Vicente

Profesor de economía aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos

Hablar y debatir sobre economía se ha convertido en un lugar común muy necesario. Ahora, identificamos este concepto con palabras como dinero, mercado, consumo, riqueza o banca, sin que quede claro cuál es el objetivo real que tiene esta disciplina social. En este trabajo se pretende dejar constancia del propósito final que tiene la economía, valorando si el actual sistema económico está teniendo éxito a la hora de alcanzarlo.

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), por economía entendemos “la ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”. Esta definición, con sus derivaciones, es la que mayor consenso genera dentro y fuera del mundo académico.

Es importante darse cuenta de que esta definición nos determina el objetivo real de la economía: “satisfacer las necesidades humanas”.

La pregunta que nos surge es qué debemos entender por necesidad. La RAE la define como la “carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida”. Es decir, una necesidad haría alusión a la satisfacción de necesidades básicas o vitales. En ese sentido, si bien la RAE no define necesidad básica, sí define de primera necesidad como algo de lo que no se puede prescindir. De igual modo, define vital como “perteneciente o relativo a la vida” y “de suma importancia o trascendencia”. De este modo, la economía tendría por objeto la satisfacción de las necesidades más importantes que definen la supervivencia humana.

Incógnitas

Para alcanzarlo, surge una serie de incógnitas: de qué recursos disponemos, quién debe administrarlos, a partir de qué modelo y con qué criterios. De otro modo, en la definición no se menciona el método más eficaz para gestionar los recursos y alcanzar el objetivo. Estas conclusiones nos llevan al debate fundamental de la economía: el sistema económico a poner en práctica.

El sistema económico actual es el capitalismo de mercado (neo)liberal. Volviendo a la RAE, entendemos por capitalismo el “sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado”. De este modo, para alcanzar el objetivo básico de la economía dispondríamos de un sistema económico centrado en la producción (crecimiento económico) y el consumo privado (demanda).

¿Está el sistema actual teniendo éxito?

A día de hoy, según las Naciones Unidas, vemos cómo todavía más de 800 millones de personas sufren pobreza extrema (menos de 1,9 dólares diarios), siendo esta cifra de más de 2.000 millones de personas si tenemos en cuenta la pobreza severa de segundo nivel (menos de 3,1 dólares diarios). Sobra decir que estas personas, que suponen aproximadamente un 27% de la población mundial, no tienen acceso a cubrir sus necesidades materiales básicas y están excluidas del mercado y, en consecuencia, de la economía. Más allá, un 40% de la población mundial sufre escasez de agua y el hambre todavía afecta a una de cada nueve personas.

Desde los servicios básicos la visión no es diferente

Si nos centramos en los servicios básicos fundamentales, en términos de salud, este sistema no es capaz de frenar las muertes infantiles, que actualmente se sitúan en 6 millones de niños y niñas anuales; lo que implica decir que cada minuto fallecen 12 menores antes de cumplir los cinco años de edad. En términos de educación, un 10% de los niños y niñas no se matricula en educación primaria, lo que implica analfabetismo funcional. Para concluir, más de 200 millones de habitantes no tienen empleo y muchos países a nivel global no disponen de infraestructuras de comunicación y transporte básicas.

Una nueva categoría social: los trabajadores pobres

De otro modo, la administración de los recursos a partir del actual sistema económico no parece haber sido capaz de enfrentar los muchos problemas que esta gestión está ocasionando en amplios sectores de la población mundial. Ahora, estos no solo se concentran en África o en Asia meridional, sino también en las economías desarrolladas. De hecho, la ineficiencia del sistema ha creado una nueva categoría social dentro de las economías ricas: los trabajadores pobres. Hace unas décadas, que un miembro de la familia tuviese un salario aseguraba la satisfacción de estas necesidades. Actualmente, un 15% de los hogares con al menos un miembro trabajando se encuentra bajo el umbral de la pobreza en España. Esta cifra se acerca al 10% en promedio para los países de la OCDE, el club de los más ricos del mundo.

Y claro, a pesar de que la distribución equitativa de los recursos no es objetivo de la economía, llama la atención que este sistema genere tanta precariedad socioeconómica y, a la vez, privilegie a una minoría social. Así, desde 2011 no ha parado de aumentar tanto el número de millonarios a nivel global como la riqueza acumulada. Es decir, cada vez hay más ricos en la economía y cada vez acumulan una mayor cantidad de la renta. Evidentemente, esto no supondría un problema teórico si el sistema puesto en práctica tuviese capacidad para alcanzar su objetivo real. Pero estamos viendo que las conclusiones no pueden ser más opuestas.

Una conclusión

Finalmente, hemos hecho mención a que los recursos de los que disponemos son escasos. Esto nos sitúa ante un dilema. Un porcentaje alarmantemente alto de la sociedad está excluido de la economía y no puede satisfacer sus necesidades básicas. Según este razonamiento, deberíamos invertir más recursos en estas áreas con objeto de incluir a estas personas en el ciclo económico. Pero, por otro lado, nos encontramos con que los recursos son limitados, se consumen a una velocidad mayor de la que necesitan para regenerarse y, además, nos encontramos en una espiral de calentamiento global y cambio climático sin retorno. En conclusión, necesitaríamos más recursos, pero el sistema económico actual parece estar agotando los disponibles mientras genera cada vez más desigualdad.

Y una consecuencia

Lo que no queda claro entonces es el propósito del modelo. Este sistema económico está basado en la propiedad privada y la liberalización de la economía. La implicación directa de lo anterior es el desplazamiento del sector público de la administración de los recursos, en beneficio de los actores privados. En consecuencia, deberán ser estos, a través del mercado, los que se encarguen de alcanzar el objetivo. Pero, por concepto, cualquier actor privado que opera en el mercado lo hace con el fin de lucrarse a título individual, independientemente del efecto de sus acciones.

Pobres y excluidos

La teoría económica liberal alegará que la acción individual de muchos actores buscando su propio beneficio acaba beneficiando a toda la sociedad mediante el efecto de filtración o goteo. Sin embargo, la realidad no puede ser más opuesta. El mercado está cada vez más concentrado en pocas empresas que ejercen su poder frente a una mayoría de pequeñas empresas que apenas pueden sobrevivir en un entorno de tanta competencia. La renta está cada vez más concentrada en menos manos. Cada vez hay más pobres y excluidos de la economía, en algunos casos incluso disponiendo de un trabajo remunerado. Para concluir, el único actor capaz de compensar estas ineficiencias, el sector público, está perdiendo protagonismo mediante reformas legales que pretenden limitar su capacidad de gasto y sus posibilidades como gestor eficaz de los recursos.

Abrimos el debate

A la luz de estas conclusiones, podríamos iniciar un intenso debate centrado en definir el objetivo real del sistema de mercado (neo) liberal. Sin necesidad de acotarlo, desde luego pensamos que dista mucho del que realmente tiene la economía: satisfacer las necesidades más importantes de la humanidad. A partir de aquí, el debate está abierto.

1 comentario

    • Antonio Zugasti
    • Antonio Zugasti en 15 agosto, 2019 a las 8:35
    • Responder

    Lo que dice el artículo está clarísimo, y lo vemos todos aunque queramos cerrar los ojos. ¿Por qué nuestros políticos siguen diciendo que, sí les votamos a ellos, todos vamos a vivir muy bien? ¿No se han enterado de las consecuencias que tiene vivir en un sistema capitalista? ¿Se engañan ellos o pretenden engañarnos a nosotros?

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