Para leer: «Es tarde pero es nuestra hora»

Emma Martínez Ocaña.

Editorial Narcea 2020

“Es tarde, pero es nuestra hora”, son los versos que inspiraron hace años a Domingo Pérez Bermejo para poner acordes a ése esperanzador verso que cantamos tanto en nuestras CCP. Esa frase es del recientemente fallecido en el Mato Grosso, Pedro Casaldáliga, el obispo español que dijo que de allí no saldría y así fue.

Luis A. Aguilar

Pues bien, ésa misma frase es la que ha llevado a la teresiana Emma Martínez Ocaña a publicar su último libro fraguado y pensado a lo largo de los últimos años, pero que ha brotado durante el confinamiento provocado por la COVID-19.

Un texto que va más allá de la reflexión espiritual sobre la pandemia en sí y sobre lo que podríamos aprender de ella, y echa una mirada a las causas más profundas, para alertarnos ante la urgencia y gravedad de la situación actual.

Una difícil situación para la que en el plano socioambiental “puede que sea tarde”, pero al mismo tiempo, Emma quiere unir su voz a tantas otras que nos alertan de la urgencia de realizar cambios profundos para salvar la vida en nuestro planeta y a nuestra especie en él, por eso “Es nuestra hora”, la de nuestra generación, que es la que tiene que responsabilizarse.

Y aún añade Emma algo más, “Será madrugada”, es decir, que aún estamos a tiempo, que aún es posible emprender los cambios; en vez de derrotismo. Todo un lujo desmenuzar en estas 180 páginas con ese sempiterno positivismo de esta mujer que nos alerta e invita a la esperanza activa y comprometida.

Unos versos de Pedro Casaldáliga presentan el último libro de Emma Martínez Ocaña publicado por la Editorial Narcea. En él, la autora comparte en “un lenguaje más coloquial” y “en femenino porque el sujeto es la persona” su vivencia y reflexión, guiadas “por el deseo de comprender las causas de lo que le pasó a Jesús de Nazaret y su comunidad y tratar de ver de qué manera esa realidad puede iluminar las causas de nuestra situación”, “descubrir con la mayor lucidez posible qué nos ha conducido hasta este momento histórico y no solo hasta esta pandemia” tal y como ella nos confiesa.

Pero, aunque “es tarde”, insiste Emma pidiendo su voz al poeta místico de la Amazonía brasileña, “es nuestra hora”. Es la hora de una “esperanza activa y comprometida” y, confiesa, “no pude más que preguntarme: ¿por dónde empezar?, ¿qué sería lo imprescindible?”  Y la autora busca salidas “que de verdad ayuden a encontrar los caminos nuevos que la urgencia y gravedad del momento nos reclaman” porque “es tarde, pero es madrugada si insistimos un poco”.

Para saber más: Puedes consultar un pequeño avance del libro, así como su índice en la página de Narcea

Puedes escuchar la canción del Domingo Pérez del mismo título en la web de www.moceop.org

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