Para leer: Teología en las periferias, de Pepa Torres

Teología en las periferias. De amor político y cuidados, en tiempos de incertidumbre.

Por L.A.A.M.@luigiaguilar

Último libro de la teóloga Pepa Torres que constituye una gran reflexión teológico-existencial que, en cierto modo, es una continuación de su libro anterior “Decir Haciendo, Crónicas de periferia”. Aunque éste último contiene un carácter teológico que el otro no lo vimos.

No se trata de un libro de teología al uso, nos confesaba la propia autora, en la entrevista que le hacíamos en éste mismo número (Ver aquí la Entrevista) y “no lo es intencionalmente –confesaba Pepa- porque apuesta por hacer teología de otra manera.

Leyendo la citada entrevista podemos saber desde dónde escribe Pepa éste nuevo libro, por qué lo escribe y para qué lo escribe ya que ella misma nos lo dice: “Desde mi formación social y teológica, en diálogos y encuentros con otras personas y en dialogo con la realidad y para abrir caminos a nuevos encuentros y actuaciones”.

Escribe como mujer cristiana, monja y feminista que es. Y como creyente, se identifica con figuras bíblicas como la mujer sirio-fenicia, la samaritana, la hemorroisa o la mujer del perfume

De una manera pedagógica, podríamos resumir su contenido subrayando sobre todo cinco aspectos:

  1. Una teología dialogal y pedagógica

Recoge las conferencias, talleres cursos que Pepa ha realizado en estos 10 años con muchos grupos y comunidades, que de hecho ya estaban circulando, por lo que de alguna manera nace de la petición de publicarlos.

Como ella misma reconoce “No pretende cerrar nada, sino seguir conversando con las lectoras y lectores. Y es que uno de los peores riesgos de la teología es convertirse en algo inaccesible y cerrado.

  1. Una teología narrativa que tiene también un carácter testimonial.

Mª José Torres cree que la teología es siempre un acto de desnudez. No podemos dar razón del misterio en el que somos, nos movemos y existimos (Act. 17,28) al margen de la propia experiencia y las motivaciones más hondas que nos sostienen. Creo profundamente –confiesa Pepa- en el sentido de la teología narrativa y en su capacidad de dar cuenta de nuestra esperanza en los contextos de increencia, pero no por eso “exentos de Dios”.

  1. Una teología “situada” en el sentido de “contextualizada”.

La reflexión sobre el misterio de Amor y Dignidad que llamamos Dios ha de ser siempre contextualizada y, en el caso de Pepa Torres, ese contexto es el barrio de Lavapiés, más que como un lugar geográfico, un lugar desde quienes lo habitan, que son principalmente las personas migrantes, los movimientos sociales y de liberación de las mujeres son un lugar teológico.

Lavapiés es también un lugar simbólico que representa una de las muchas periferias desde donde el Evangelio nos cita a acoger y anunciar las semillas del Verbo. Una periferia, como señala en el libro, que no está situada en las afueras de la ciudad, como otras en las que lleva viviendo desde que tenía 24 años, sino en su corazón mismo. Lavapiés es un lugar de resistencia y contraculturalidad, aunque actualmente amenazado por la gentrificación, la expulsión de sus vecinos y por los fondos buitres. 

  1. Una Teología del grito de los pobres.

La teología si es cristiana no puede estar al servicio del status quo, sino recuperar la memoria peligrosa de Jesús de Nazaret como una memoria crítica y desinstaladora contra toda forma de poder y opresión, que genera que unas vidas valgan más que otras y que el planeta, la casa común este siendo expoliadas por los intereses de los mercados.

La teología ha de ser porosa a los gritos de los y las pobres y buscar; porque Dios no es solo silencio. Dios es también clamor y grito.

  1. Una Teología que no ofrece respuestas.

No ofrece respuestas, pero si aliento comunitario en la búsqueda del Dios de la encarnación, al que nada de lo humano ni de lo mundano le es ajeno, a un Dios pura gratuidad que no nos arregla nada, pero cuya experiencia honda nos sostiene en todo. Un Dios, como dirían místicas contemporáneas como Doroty Day o Madeleine Delbrel, “cuyo evangelio es ahora, cuya encarnación es hoy”.   

En definitiva, una muy buena constancia documental de que “la fe es inseparable de la justicia y tiene una dimensión política”. Una teología desde la vida y para la vida, al servicio de la humanización del ser humano.

 

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