«Los nadies». Los que no cuentan

Emiliano de Tapia Pérez

 Asdecoba es una asociación que trabaja por el desarrollo de pueblos, barrios y personas privadas de libertad en esta provincia salmantina.

Desde hace diecisiete años denuncia, defiende y propone para que las personas y colectivos en exclusión, en reconciliación con toda la sociedad, puedan vivir dignamente.

Lo hemos hecho y lo estamos haciendo en pueblos, barrios y junto a personas en la cárcel o fuera de ella.

Lo hemos hecho en la calle y continuamos en estos momentos haciéndolo allí donde vemos las situaciones más indignantes de negación de derechos sociales, de injusto reparto de la riqueza, de criminalización de la pobreza o de imposición del pensamiento único reinante.

Hemos caminado y seguimos haciéndolo con otros colectivos que creen y trabajan por afrontar las causas de una sociedad injusta y antidemocrática, inhumana e insensible ante el sufrimiento de tantos seres humanos.

Si contemplamos los rostros de personas presas, si hacemos nuestras las causas de muchas de sus condenas, si acompañamos y analizamos sus delitos, si conocemos las formas y maneras en que han sido defendidos o condenados, si hemos seguido su paso por la cárcel, si profundizamos en muchas de sus historias pasadas, si nos hemos acercado a la relación o rechazo con sus familias, si planteamos un futuro de autonomía como corresponde a una persona adulta con más de 40 años de media en su edad; nos damos cuenta que “la nada” y “el nadie”, “los nadies” determinan el punto de partida, la forma de acompañamiento y la búsqueda de los derechos mínimos correspondientes a su dignidad, a su persona y a su vida.

Si contemplamos los rostros de migrantes extranjeros, vemos en ellos víctimas de “usar y tirar” en la mayoría de los casos, rostros “sin nombre” y sin derechos de residencia o de trabajo, con resistencia a disfrutar del derecho a la salud o del derecho a la educación, rostros desarraigados y con apariencia de arrepentimiento por haber abandonado su tierra y a los suyos. También ellos son de “los nadie”; sienten haber sido comprados por el mercado, poco más que mercancía.

Si contemplamos a personas “sin techo”, si les miramos y les acogemos, sus mismas familias y sus propias circunstancias nos damos cuenta que han sido, en casi todos los casos, los motivos para ser considerados “nadie” y casi “nada”.

Si contemplamos personas con enfermedad mental que en casi su totalidad provienen de los Centros Penitenciarios, nos indigna y asombra la insensibilidad de una sociedad que a través del Sistema Penal les ha considerado culpables antes que víctimas de la indiferencia y del olvido. También ellos son “nadies”.

Si contemplamos a tantas personas mayores acogidas o acompañadas en el medio rural y urbano, vemos la soledad en sus rostros, el dolor de sus vidas gastadas aparentemente “para nada”, o el aparentemente sinsentido de sus vidas “porque estorban”, porque ya no tienen fuerzas, porque ya no se cuenta con ellos y con ellas.

Más de un centenar de niños y niñas, de mujeres y familias son utilizadas y anuladas en sus ilusiones y sentimientos, vidas y esperanzas por la voracidad del narcotráfico. Lo son todo para el negocio, pero son “nada” para sus propias vidas.

Más de veinticinco personas compartimos la vida desde estas situaciones diariamente. Más de treinta los fines de semana. Más de mil seiscientas personas a lo largo de los últimos quince años.

Más de doscientas personas mayores reciben diariamente nuestra visita agradecida, solidaria y convencidos de estar devolviendo a estas personas un derecho que corresponde a su vida, a su dignidad y a su historia.

Sólo la búsqueda de apoyos comunitarios nos empuja a compartir conjuntamente nuestras historias de vida. Historias de personas excluidas, pero a la vez también de personas y colectivos excluyentes. Solamente juntos y juntas seremos capaces de avanzar a una sociedad reconciliada consigo misma.

Un mismo techo, un mismo proyecto reconciliador y unas mismas dificultades unen las situaciones e inquietudes de un puñado importante de personas que en torno a Asdecoba intentamos dar importancia a lo único importante, la dignidad de cada una de nuestras vidas.

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