La gravedad y la gracia

WEIL, Simone

Editorial TROTTA 

Biografía

Nació en París en 1909 y murió treinta y cuatro años después en Ashford, cerca de Londres. Ingresó en el Lycée Henri IV y estudió Filosofía, para ser profesora en diversos institutos y ciudades. Militante de izquierdas y comprometida con el movimiento obrero, a finales de 1934 abandona temporalmente la vida docente para llevar una existencia obrera, trabajando en diversas fábricas. Participa brevemente en la guerra civil española y se reincorpora a su labor docente. El agravamiento de una enfermedad crónica la obliga a abandonar definitivamente las clases. Durante la segunda guerra mundial, y en contra de su deseo de integrarse en la Resistencia, fue destinada a labores burocráticas por los servicios de la Francia Libre. Su solidaridad con los franceses de la zona ocupada la lleva a negarse a comer más que ellos. Esto agrava su tuberculosis y muere en agosto de 1943.

La gravedad y la gracia

El libro es una antología de las ideas y reflexiones que S. Weil apuntaba en sus Cahiers. Son textos desnudos y carentes de ardides que traducen una experiencia interior de una autenticidad y exigencia poco comunes.

Simone Weil es la mayor pensadora del amor y la desgracia del siglo XX. En su pensamiento, luz y gravedad rigen la realidad del hombre; pero, ya que toda desgracia del hombre es efecto del despliegue de una fuerza, aparecen inseparablemente enlazados sus dos conceptos capitales: desgracia y fuerza. A lo largo de su vida intentó Weil desentrañar el grado y los modos de participación de la gracia divina en el mundo. Toda su vida anduvo buscando el momento del encuentro entre la perfección divina y la desgracia de los hombres. La gracia, si bien no puede evitar los efectos de la “gravedad” y la fuerza, sí logra que esa subordinación a la aplastante necesidad, a la pura impotencia, no corrompa el alma.

Para Weil, el verdadero objeto de la ciencia debería ser el Bien, como lo fue en la ciencia antigua, y no el poder, la eficiencia o la utilidad de la ciencia moderna, que se convierte así en un instrumento más al servicio de la opresión humana. Dado que todo conocimiento de la verdad pasa por la experiencia de la desgracia, cualquier acercamiento al misterio del Bien y de la Belleza deberá contemplar el no perderle la cara al sufrimiento y a la desgracia allí donde acaezcan.

Pepa Úbeda

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