Hermanita Madeleine de Jesús

“Testigo de Jesús, vivirás mezclada a la masa humana”

Carmen Castellano (Málaga)

             Hace algunos años conocí, a través de una experiencia vocacional organizada en la diócesis de Málaga, a las Hermanitas de Jesús. Desde un primer momento, tanto a mí como a mis compañeros y compañeras nos impresionó su forma de vivir. Su fundadora la Hermanita Madeleine de Jesús es quien mejor nos lo puede definir: “Testigo de Jesús, vivirás mezclada a la masa humana, como la levadura en la masa”.

            No es mi intención con este artículo hacer un estudio exhaustivo sobre el carisma de las Hermanitas de Jesús, sino mostrar cómo en todas ellas y en sus comunidades las mujeres y los hombres que las rodean ocupan un lugar singular. Madeleine les decía a todas sus hermanas: “Como Jesús durante su vida humana deberás hacerte toda para todos: árabe en medio de los árabes, nómada con los nómadas, obrera entre los obreros… pero ante todo, humana en medio de los humanos… No te pongas al margen de la masa humana”.  Estas palabras de la hermanita Madeleine podríamos traducirlas e incluso leerlas literalmente en el momento actual: inmigrante en medio de los inmigrantes, anciana en medio de los ancianos, obrera entre los obreros…

              Actualmente, en España hay tres comunidades de Hermanitas de Jesús repartidas por el territorio y algunas hermanitas que por situaciones personales viven solas, pero todas ellas teniendo como único modelo a Jesús. Son muy significativas las palabras de Mª Dolores desde Fontilles (Alicante) en la residencia de mayores en que se encuentra, cuando nos dice: “Esta cercanía es para mí un don, donde Dios se hace presente en los rostros encontrados cada día. Me siento invitada a transformar mi vida cotidiana en tiempo de gracia y bendición.”

              En los momentos actuales, en que el fenómeno migratorio en nuestro país ya no es tan nuevo y donde se hace cada vez más necesario que haya gente que nos muestre en su día a día que las diferencias nos enriquecen y que no debemos verlas como una amenaza, encontramos una comunidad de Hermanitas entre los temporeros. La comunidad de Valverde del Fresno lleva años dedicándose a actividades agrícolas por todo el país (en la aceituna y el espárrago en Extremadura, los cítricos en Cataluña o la fresa en Huelva), pero han visto como en los últimos años estas actividades son realizadas en mayor medida por la población inmigrante. Nos cuentan que la experiencia está siendo enriquecedora, en palabras de Mari Conchi: “El trabajo es conocido, pero la relación con las compañeras y compañeros es siempre nueva y está por construir… ha llegado un grupo de trabajadores de Pakistán e India que da una fisonomía todavía más internacional a nuestro lugar de trabajo. Gran llamada a ensanchar y abrir mente y corazón para enriquecernos de la diversidad, pues constituye una oportunidad y no una amenaza.”

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              Las Hermanitas de la comunidad de Madrid, han vivido desde hace años en un barrio obrero, compartiendo el día a día con sus vecinas y vecinos; pero de un tiempo a esta parte afrontan como una parte importante de la población española que están envejeciendo. Viven esta etapa de su vida con ilusión y como un nuevo reto, quizás ya no se monten con sus vecinas en el autobús para ir al trabajo como hizo durante años Carmen Victoria, pero siguen trabajando por una sociedad mejor tal y como nos dice Josefa: “Como me jubilé hace unos meses…me he “apuntado” a un trabajo (no remunerado) en una asociación – Pueblos Unidos – de apoyo a los inmigrantes”.

             En la comunidad de Málaga las cosas han cambiado, y es que cuando las comunidades están insertas en la sociedad, si ésta cambia las comunidades cambian. En estos momentos, a las vecinas de antaño, se están uniendo gentes venidas de todo el mundo. El barrio ha cambiado, pero las hermanitas siguen en él, compartiendo con las vecinas y vecinos todas sus luchas, y es ahí donde Pilar ha descubierto el sentido de la Encarnación como ella misma nos dice: “En la fraternidad descubrí la importancia de la Encarnación: Jesús que vivió como nosotros, también en un pueblo pequeño, donde este lugar fue su lugar de contemplación, de oración, redención, y alabando a Dios su Padre”. Pilar desde su día a día en la Asociación de Vecinos “Los Paraos” y Elisa, Daniela  y Rosaura en su ir y venir a la cárcel , acompañando a los vecinos ,  trabajando “buscándose la vida” como ellos, y la tarea no es poca pero siguen,  y siguen estando no sólo cercanas a las gentes del barrio, sino siendo parte de él.

               Para las hermanitas, los valores cristianos son fundamentales y es esencial para ellas tener siempre presentes a los hombres y mujeres que los rodean. Es este un espíritu inculcado por su fundadora: “Cuanto más perfecta y totalmente humana seas, más perfecta y totalmente religiosa serás, porque tu perfección religiosa alcanzará su plenitud arraigada en un equilibrio humano”.

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