Especial 14 de abril: Día de la República.

Javier Domínguez

La Carta Pastoral de los Obispos Españoles de 1937, resume en este párrafo la justificación de la guerra provocada por el “alzamiento cívico militar del General Franco:”

“Quede, pues, asentado, como primera afirmación de este Escrito, que un quinquenio de continuos atropellos de los súbditos españoles en el  orden religioso y social  puso en gravísimo peligro la existencia misma del  bien público y produjo enorme tensión en el espíritu del  pueblo español; que estaba en la conciencia nacional  que, agotados ya los medios legales, no había más recurso que el de la fuerza para sostener el orden y la paz; que poderes extraños a la autoridad tenida por  legítima decidieron subvertir  el  orden constituido e implantar violentamente el comunismo; y, por fin, que por lógica fatal de los hechos no le quedaba a España más que esta alternativa: o sucumbir en la embestida definitiva del  comunismo destructor, ya planeada y decretada, como ha ocurrido en la regiones donde no triunfó el  movimiento nacional, o intentar, en esfuerzo titánico de resistencia, librarse del  terrible enemigo y salvar los principios fundamentales de su vida social y de sus características nacionales.”

Aclaraciones

Tenemos que aclarar antes de seguir adelante que los medios legales empleados durante la República, cuando ganaron las elecciones y Gil Robles era ministro de la guerra, fueron principalmente dos: la primera el envío del ejército al mando del General Goded a reconquistar Cataluña, que se había declarado independiente. Hubo una pequeña batalla en la .que murieron 17 personas, la mayoría mozos de escuadra que defendían la Generalitat. La segunda el envío del ejército al mando del General Franco a sofocar la insurrección minera de Asturias, con 2000 mineros muertos.

También queremos aclarar que la embestida del comunismo destructor fue después de estallar la guerra y no antes. No se puede utilizar como argumento para justificar el levantamiento.

¿Continuos atropellos?

Vamos a limitarnos a enumerar los continuos atropellos de la República en el  orden religioso y social que justificaron el alzamiento:

  • La reforma agraria, muy discutida y rechazada. Se aprobó, aunque no se llegó aplicar Contemplaba cuatro tipos de tierras expropiables: los señoríos jurisdiccionales, las tierras mal cultivadas, las sistemáticamente arrendadas y las que estaban en zonas de riego y no hubieran sido convertidas en regadío.
  • Declaración del Estado aconfesional y laico, que lleva consigo la disolución de la Compañía de Jesús, la nacionalización de muchos de sus bienes, la reglamentación del culto público, supresión del sueldo de los obispos y curas pagado por el Estado en la dotación de culto y clero, la nacionalización de catedrales, monasterios, templos… que quedaban a disposición de la Iglesia, la supresión de la asignatura de religión en la enseñanza, el cierre de los centros de enseñanza primaria católicos para el 31 de diciembre de 1933. (Les daba dos años para acomodarse)
  • Coeducación.
  • Secularización de los cementerios que pasan a propiedad de los ayuntamientos.
  • Nulidad civil del matrimonio religioso.
  • Ley del divorcio
  • Regulación de relaciones laborales: Las dos piezas básicas de su proyecto de regulación de las relaciones laborales, la Ley de Contratos de Trabajo y la de Jurados Mixtos, fueron muy contestadas tanto por a CNT como por los patronos.
  • Concesión de Estatutos especiales para Cataluña, País Vasco y Galicia.

De todo esto hace 88 años. Parece que es cosa de hoy: Cataluña, confesionalidad del Estado, coeducación, financiación de la Iglesia, asignatura de religión, divorcio, regulación laboral…Estamos en las mismas.

1 comentario

    • José Corbella en 13 abril, 2019 a las 13:10
    • Responder

    También se dio en 1934 y de 1931 a 1936 en la medida que podía un partido tan joven.
    Uno de los problemas de la Republica fue de una táctica equivocada. Nada menos que en la España heredera de Trento se metieron con la religión católica, para empezar

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