Colaboración: El cambio climático no tiene vacunas

Antonio Zugasti

Contra el CoVid 19 la humanidad dispone hoy de más de ocho tipos de vacunas producidas en distintos países, y otras más están en un grado  avanzado de desarrollo. Podemos prever que  la crisis sanitaria pasará pronto y dejaremos atrás este difícil año que hemos vivido, pero la crisis climática ya está aquí, sus efectos los estamos empezando a notar, y para esta crisis no tenemos a la vista ninguna vacuna que pueda paliar sus efectos.

Pero a diferencia de la pandemia –frente a la que sólo tenemos las vacunas, nosotros no podemos curarnos–  ante la crisis climática la solución sólo está en nuestras manos. Los científicos no se cansan de advertirnos que nuestro modo de producir y consumir no es sostenible. Y eso sólo podemos cambiarlo nosotros. Un gobierno puede dar  normas y leyes, pero si no estamos de acuerdo, votaremos a alguien que nos prometa bocadillos de calamares y cerveza en abundancia, sin hablar para nada de la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Y no se trata sólo del cambio climático, tenemos el problema del agotamiento de los recursos no renovables y la sobreexplotación de los renovables. El pasado 25 de mayo España agotó los recursos naturales que es capaz de generar en un año. Desde ese día, el país vive hipotecando a sus generaciones futuras y comprometiendo el desarrollo de nuestros jóvenes.

Esto no había ocurrido nunca en la historia de la humanidad. Podemos cerrar los ojos y volver la espalda a esta realidad, pero, nos guste o no, estamos entrando ahora en un nuevo capítulo de la historia humana, y lo tenemos que escribir entre todos. No podemos quedarnos de brazos cruzados, debemos empezar a actuar ya potenciando la transición ecológica y la economía circular. No sólo a través de pequeñas acciones individuales –como es la adecuada separación de residuos–, sino adoptando nuevos hábitos cada vez más sostenibles y eficientes en el uso de nuestros limitados recursos naturales. 

Un elemento fundamental para lograr un mundo sostenible es un cambio de nuestro modelo de bienestar. En una sociedad capitalista estamos sometidos al bombardeo incesante de mensajes que nos señalan el camino del consumo como única forma de alcanzar el bienestar.  Una publicidad abrumadora nos empuja incesantemente a consumir objetos, viajes, diversiones, lo que sea, con tal que no dejemos de mover la rueda del consumo.

Se trata de unos mensajes engañosos, podemos tener mucho dinero, consumir lo que nos dé la gana y no ser felices. Encontrar caminos hacia la felicidad que no pasen por un consumo incesante es algo fundamental para construir un mundo sostenible.

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