Colaboración: Ante las elecciones, dinero en el bolsillo

La bajada de impuestos es otra de las propuestas trampa de la derecha. Cuando la derecha habla de bajar impuestos, lo justifica poniendo por delante  lo estupendo que es el que los ciudadanos tengamos más dinero en el bolsillo. Pero los verdaderos motivos son muy otros. Para no dejarnos engañar, es necesario analizar, aunque sea muy brevemente, lo que supone realmente una bajada de impuestos.

En una economía capitalista las desigualdades tienden a aumentar, y llegan a ser verdaderamente  escandalosas: directivos de bancos y grandes empresas gana millones de euros al año,  mientras que hoy mucha gente no llega ni a mileurista. Por debajo quedan los que tienen que acudir a Cáritas o a comedores sociales, y por encima los Florentino Pérez, Amancio Ortega y compañía.

Impuestos y desigualdad

 Para tratar de paliar esas diferencias brutales, gobiernos que buscan una cierta equidad, o para   evitar un estallido social, han introducido un sistema de impuestos progresivos: no se trata sólo de pagar proporcionalmente a lo que se ingresa, sino que las rentas más altas tienen que tributar en un porcentaje mayor. Por tanto rebajar estos impuestos progresivos supone disminuir la capacidad del Estado  para paliar esas enormes desigualdades económicas. O sea, que la disminución de impuestos tiende a mantener o aumentar la desigualdad.

Esta realidad, que es clarísima, la derecha la oculta celosamente, y pone por delante que los ciudadanos tendremos  más dinero en el bolsillo. Es el caramelo que ofrecen para que les voten, pero vamos a ver qué encierra este caramelo. A un trabajador que gane 14.000 euros al año la rebaja de impuestos le va a suponer muy pocos euros, mientras  que  a una persona que ingrese 200.000 sí le va a suponer una cantidad muy respetable. Ese sí que va a tener bastante más dinero en el bolsillo y, naturalmente, apoya la reducción de impuestos.

Bajada de impuestos y servicios públicos

 Por otro lado, la Hacienda Pública va a disponer de menos recursos, ¿en qué se va a notar? Desde luego los políticos no se van a bajar el sueldo,  ni creo que vayan a disminuir mucho los gastos militares. La reducción se va a notar sobre todo en los servicios sociales, la sanidad y la educación. Tendremos interminables listas  de espera para que te atienda un especialista en un hospital, más pacientes por facultativo en la atención primaria, es decir, menos tiempo de atención por enfermo, pueblos sin médico…Centros educativos más masificados, donde se concentra la inmensa mayoría de alumnos con cualquier tipo de dificultad, con menos profesores de apoyo y menos medios. Atención a la dependencia al borde de la parálisis…

Eso es lo que nos  cuesta el llevar cuatro euros más en el bolsillo. A los que les va a venir muy bien todo esto es a la sanidad y a los centros educativos privados.  El deterioro de los centros públicos va a hacer que algunos, quizás muchos, se vayan a gastar ese dinero del bolsillo – y bastante más–  en esos centros privados.

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