Beneficios sucios

En el casino, como en la guerra, la Banca Armada nunca pierde

Chloé Meulewaeter

Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Barcelona

 

Banca Armada es la denominación utilizada para definir a las entidades financieras que colaboran con el complejo militar-industrial y que de este modo son responsables de la expansión y de la supervivencia de la industria militar, teniendo así un papel en la permanencia e intensidad de los conflictos armados.

Se pueden destacar cinco formas principales de financiar a la industria de armamento. La primera es la participación accionarial. Esa es de gran relevancia porque, teniendo acciones en empresas militares, la banca tiene capacidad de decisión, y entonces responsabilidad, sobre las actividades que aquéllas desempeñan. Los accionistas de las empresas de armamento, como de cualquier otra empresa, esperan obtener beneficios y apoyan las decisiones que así lo permitan. La segunda manera de financiar la industria militar se hace mediante la concesión de créditos y préstamos por parte de los bancos y de las cajas. Como en otros casos, la banca cobra comisiones e intereses por el crédito o préstamo. Gestionar fondos de inversión en los que los clientes de los bancos o de las cajas confían sus ahorros es la tercera forma de financiar las empresas militares. Se trata de fondos en los que las entidades financieras ofrecen acciones en empresas de armas, siendo responsables por permitir la mediación, promoción y gestión de los fondos de inversión armados. La emisión de bonos y pagarés por parte de las empresas de armamento es la cuarta forma de financiar la industria militar. Las entidades financieras gestionan estas emisiones y cobran una comisión por ello. Por último, la financiación de las exportaciones. La industria militar española dedica aproximadamente un 30% de sus ventas a las exportaciones y el banco las facilita adelantando partes del montante global de la factura o facilitando los pagos mediante transferencia del exterior a la cuenta de la empresa de armas, a cambio de su correspondiente comisión. Además de estas cinco formas de financiación, cualquier servicio de la banca que facilita la actividad económica de la industria militar (como el mantenimiento de cuentas corrientes y depósitos) se considera una manera indirecta de permitir su expansión y supervivencia.

Cabe mencionar que las empresas militares mantienen una relación de dependencia con el Ministerio de Defensa, ya que, a menudo, el Estado es su único cliente. Pero las empresas militares no podrían mantener su nivel de negocio de no ser por la ayuda de las entidades financieras. Efectivamente, en el caso de España, la ratio del endeudamiento medio de la industria militar llegaba en 2010 al 73%. Esto significa que, sin la financiación de los bancos, las empresas de armas apenas alcanzarían una cuarta parte de su producción. En recientes estudios sobre las entidades financieras que invierten en la industria militar que operan en España, los datos muestran una parte de la realidad de la vinculación entre los bancos y las empresas de armas. Una recopilación de las inversiones en armas de las principales entidades financieras que operan en España calcula la desviación de fondos hacia el sector armamentístico en, al menos, 7.200 millones de euros. Los cinco principales bancos españoles que forman parte de la Banca Armada son el Banco BBVA, el Banco Santander, Bankia, Banca March y Liberbank, los dos primeros siendo con diferencia los que más negocio hacen con las armas. Con respecto a la banca extranjera que opera en España, el total de las inversiones en armas de los diez principales bancos que financian la industria militar asciende a 36.200 millones de euros, siendo esta estimación a la baja, por la falta de transparencia de las cuentas de estas entidades. BNP Paribas, Citibank y Deutsche Bank encabezan los principales bancos extranjeros presentes en España que invierten en armas.

Frente a estas prácticas, la sociedad civil ha reaccionado. En España, destaca la campaña Banca Armada, una iniciativa de sensibilización y denuncia de las entidades financieras que participan en el negocio armamentístico. La promueven cinco entidades: El Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Setem, el colectivo Rets, Justìcia i Pau y el Observatorio de la Deuda en la Globalización. Mediante varias actividades, como el activismo en las Juntas de Accionistas y la publicación de informes sobre las inversiones en armamento de los bancos, la campaña Banca Armada pretende informar a la opinión pública del papel de las entidades financieras en los conflictos armados y en la violación de los derechos humanos cuando financian la industria militar. Se valoran positivamente los cambios en las políticas de inversión armamentística que los bancos introducen a raíz de la campaña Banca Armada, pero ése no es su objetivo primordial. Éste va más allá, pues la campaña pretende promover la alternativa existente en la banca ética, que no se rige meramente por el principio de maximización de los beneficios, sino que prioriza el impacto positivo en la sociedad en la que opera, siendo los valores éticos los guías de las inversiones social y medioambientalmente responsables, encaminadas a la construcción de una cultura de paz.

Fuentes e informaciones:

  • bancaarmada.org
  • Calvo Rufanges, J. & A. Pozo Marín (2015),Diccionario de la guerra, la paz y el desarme: 100 entradas para analizar los conflictos armados, la paz y la seguridad. Barcelona, Icaria.
  • Calvo Rufanges, J. (2013), La evolución de la banca armada española. ¿Cómo reducir la financiación de las empresas de armas? Barcelona, Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

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