EL CREDO DEL CAPITÁN

Portada 62

No picaré en el cebo de la vida, turbio nombre que Dios puso a la muerte;

la farsa de la historia, de la suerte, me pilla con la máscara vestida.

Y la naturaleza, esa homicida,

de tanto aporrearme, se ha hecho inerte.

Naturaleza, historia y Dios, Reverte,

no harán que me desangre por su herida.

En nadie creo ya, en nada espero,

y no me amo yo más que a otro del hato.

Guardo la compostura, veo y río.

O si acaso desprecio… Nada quiero. Sólo matar el tiempo en quienes mato, batiendo el ala triste del hastío.

Esto habló un capitán, hombre de chapa, tiró la copa y se terció la capa.

Francisco Rico

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