Y va de circular otra vez

Pedro Casaldáliga

 Durante toda esa marejada eclesiástica (muerte de Juan Pablo II, elección de Benedicto XVI, nombramiento del nuevo obispo de São Félix do Araguaia) hemos ido recibiendo, aquí, en la Prelatura, muchas cartas, muchos mensajes de solidaridad. Y también, con ellos, preguntas, indignadas o ansiosas, y declaraciones de amistad y de esperanza, a pesar de ciertos pesares…

En mi nombre personal y en nombre de toda nuestra pequeña Iglesia, agradezco a todos, a cada uno, a cada una. Somos comunión, y la intersolidaridad nos alimenta por el camino.

Tenemos un nuevo Papa. Ya se ha hablado mucho sobre el particular. Papa es Benedicto XVI, y con él seguirá la Iglesia, que es mayor que el Papa, y seguirá sobre todo el Reino de Dios, que es mayor que la Iglesia. Seamos corresponsables, fielmente libres, militantes de la gran Esperanza.

Socialmente hablando, frente a esa nefasta política neoliberal, contra todas las dictaduras de la economía y de las armas y de la mentira, sigamos con nuestra diaria y comunitaria participación. El Espíritu del Resucitado nos acompaña y nos impulsa y es nuestra garantía.

Aquí, en São Félix, el hermano obispo, Leonardo Ulrich Steiner, ha llegado muy franciscanamente y ya ha empezado a sumergirse en el pueblo. Su primera visita pastoral ha sido a Ribeirão Cascalheira, donde está el Santuario de los Mártires, a los “assentamentos” de “posseiros” de Querência y a la aldea Xavante de Marãwatsedé, acosada por los invasores y en un lentísimo proceso judicial. Un campesino me hacía del obispo Leonardo este elogio mayor: “O novo bispo é um homem natural.” Es el mejor modo de ser sobrenaturalmente evangélico…En la solemne misa de la llegada oficial de Leonardo a la Prelatura, en nombre de esta iglesia que él asumía, yo le di un anillo de tucum, símbolo de la alianza con las causas de la Prelatura de São Félix do Araguaia: la opción por los Pobres, la Tierra, los Pueblos Indígenas, las Comunidades de fe, corresponsables y comprometidas, la Intersolidaridad, la Patria Grande… Y recibió también Leonardo tres llaves emblemáticas: la de la Catedral (matriz de la Prelatura), la del Archivo (símbolo de la Memoria, sobre todo del Martirio) y la de la Administración (símbolo de ese compartir solidario en la pobreza).

Estamos alegres, en una comunión creciente y en una inconmovible esperanza. Y seguiremos contando con todos y todas, cada uno, cada una, de ustedes, vosotros, vosotras. Siempre hacia ese Otro Mundo Posible, construyendo esa Iglesia Otra, llevados por el viento del Espíritu, Reino adentro.

Como decimos aquí en Brasil, les damos, os damos, un beso en el corazón. Y la paz de Aquel que es nuestra paz.

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