USAR Y TIRAR

 Javier Domínguez

 Lo más mayores y sobre todo las más mayores y seguramente también muchas de las jóvenes, recordamos en muestra casa (y hay gente que todavía la conserva) una máquina de coser SINGER, maciza, con un pedal indestructible, que compró la abuela, luego usó la hija y después la nieta y algunas todavía están en uso para las biznietas. Tenía una tapa de madera redonda que los niños podíamos usar de caballo y no pasaba nada.

Ahora compras una máquina de cosar con una tapa de plástico, que en cuanto te descuidas se rompen los agarres y no cierra y que envejece a los cinco o diez años y hay que tirarla a la basura y comprar otra: usar y tirar.

El sistema capitalista, que ahora se llama economía de mercado, sufrió al terminar la primera guerrra mundial una profunda evolución. Los economistas diseñaron un sistema económico que tenía dos objetivos básicos: primero que fuera rentable, es decir que los propietarios de los bienes de producción tuvieran buenos beneficios y segundo que produjera bienestar y abundancia a toda la población.

Para conseguir esto diseñaron una ampliación del mercado, rigiéndose pro los principios del mercado había que aumentar la producción y naturalmente ampliar los compradores, porque si se produce mucho y no hay quien lo compre no vamos a ninguna parte. ¿Cómo se amplía la producción? Produciendo bienes caducos. La fábrica Singer vendía una máquina de coser a una familia y no volvería a vender otra hasta los nietos. Hagamos una máquina que dure cinco o diez años y dentro de unos pocos años podremos vender otra al primer comprador. Si los bienes son caducos, el mercado se multiplica. Por los años ochenta se produjo una discusión en Alemania sobre el “Coche de larga duración”. Hoy en día no hay problema para construir un coche que dure treinta años. Los barcos y los aviones, sometidos a más extremas condiciones, duran eso y más. Sería un poco más caro. El programa no se aceptó porque ese coche limitaría el mercado de tal manera que se produciría un paro masivo. Usar y tirar es una fórmula económica altamente rentable para los productores.

A este aumento de la producción debía acompañar una subida de los salarios muy grande, para que los obreros pudieran comprar. Te subo el salario, cobrarás como no has cobrado en tu vida, pero ese salario me lo vas a devolver cuando me compres el coche. Y me vas a comprar un coche cada cinco años.

El “usar y tirar”, unido a una política de impuestos muy rigurosa que ponía en manos del Estado grandes cantidades de dinero para servicios sociales hizo de Centro y Norte Europa, el paraíso en la tierra.

En América del Norte, no tanto, porque no hubo política de seguros sociales: el obrero debía asegurarse individualmente; el seguro de enfermedad, las pensiones la educación…etc… corrían a cargo del individuo. Esto produjo bolsas de miseria y pobreza, que todavía duran, paliadas por unos servicios estatales de beneficencia, no de derecho.

A este sistema capitalista se le llamó sociedad de consumo o sociedad de bienestar o sistema social de mercado. (Así le llama nuestra Constitución: el neoliberalismo actual de optimización de beneficios y recorte del bienestar es anticonstitucional).

El usar y tirar, que parecía la panacea universal para solucionar los problemas de la humanidad ha tocado fondo. Apunto algunas razones:

1. La tierra no da para tanto. Este sistema concentra todos los bienes de la tierra en unas pocas naciones. No es ampliable. Para que todos los habitantes de la tierra tengan el nivel de vida que tienen los europeos, harían falta tres tierras. Si usas y tiras llega un momento en que no queda nada. Para mantener toda la tierra para uso nuestro hay que fortificar las fronteras y dejar a tres cuartas partes de la humanidad en las tinieblas exteriores. Ahí están las hambrunas y las pateras. El desarrollo indefinido es una quimera.

2. El problema ecológico: los ríos contaminados (cuando yo era niño se podía beber en cualquier arroyo de la sierra), las selvas arrasadas, la pesca cada vez más escasa (cuando yo era niño se veían nécoras y hasta centollos entre las rocas de la costa gallega), la capa de ozono… Son problemas muy serios, derivados del usar y tirar.

3. Las necesidades inútiles creadas artificialmente. A través de la publicidad intentan y consiguen las empresas que consideremos de absoluta necesidad cosas que no son necesarias: cambiar de teléfono, de ordenador (que se queda viejo en un pis pas), de casa, ir a las rebajas a ver qué pillo.

4. La moda: que hace que tiremos un vestido nuevo porque ya no se lleva.

5. El fenómeno de la vivienda tiene mucho que ver con el usar y tirar. Conozco muchos currantes que tenían una casa muy apañada, donde estaban cómodos y la han vendido por cinco o diez veces el precio que les costó y se han comprado otra casa un poco más grande en un barrio más alegante, aunque muchas veces más incómodo: han dado una entrada y se han empeñado para veinticinco años de ahorros y apuros.

Podían seguir viviendo en su antigua casa con una calidad de vida mucho mayor. Piensan que son más ricos y lo que pasa es que están más entrampados.

Estos problemas globales requieren un cambio en la política global. Se intenta reciclar, alimentos transgénicos, que traen más problemas que soluciones, guerras para controlar el petróleo que se acaba y mantener el nivel de cosumo en USA (ése y no otro es el  motivo de la guerra de Irak), el protocolo de Kyoto, que casi nadie aplica, endeudar a todos los países proseedores de materias primas para que no nos falten, controlar la emigración…

Usar y tirar no da más de sí. Habrá que buscar otro camino.

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