UNIDOS EN UN FRENTE ANTINEOLIBERAL

UNIDOS EN UN FRENTE ANTINEOLIBERAL, CON UN PACTO ANTIFASCISTA, ANTE EL GOBIERNO DE LOS MERCADOS

Luis Ángel Aguilar Montero

http://luisangelaguilar.blogspot.com.es/

 “Cuando sueñas solo, sólo es un sueño; cuando sueñas con otros,

es el comienzo de la realidad”. Monseñor Helder Cámara

 Defendíamos en el Editorial y en varios artículos de este monográfico que tras atrevernos a pensar y hablar, había que atreverse a unirnos para más tarde atrevernos a actuar. Eso sí, como dice siempre mi buen amigo Esteban Tabares, “unir sin confundir y distinguir sin separar”. Es decir, atrevernos a plasmar la unidad en la diferencia y a trabajar nuestras diferencias desde la inquebrantable preocupación por la unidad.

Ya poca gente pone en duda que estamos viviendo una verdadera dictadura de los mercados que bien podríamos calificar de terrorismo financiero. Con un Rajoy entregado a la troika neoliberal por quien porfía, se pliega, se niega y nos hunde, no le duelen prendas en reconocer que hace lo contario de lo que llevaba en su programa electoral, así como su incapacidad para sacar esto adelante de otra manera. Nos venden un determinismo torticero basado en múltiples mentiras, cien veces repetidas (no hay dinero…, todo es culpa de la herencia recibida…, no se puede hacer otra cosa…) y mientras tanto los recortes empobrecen a la mayoría de la población, se favorece a los más ricos y, lo que es más peligroso, se atenta gravemente contra lo público y se criminaliza la protesta ciudadana, incluidas las manifestaciones pacíficas o la resistencia pasiva.

Por todo esto es por lo que necesitamos unirnos en un gran pacto antifascista. Un pacto entre toda esa gente que cabreada –mucho más que indignada- que el pasado 19 de julio salió a la calle en toda España, como no hacía desde las manifestaciones contra la guerra de Irak, en lo que a presencia cuantitativa se refiere. Porque cualitativamente hablando el 19-J unió a mucha gente (algo cada vez más parecido al 99 %) en lo que constituyó un verdadero “tsunami antineoliberal” en el que confluyeron todo tipo de mareas y colectivos: la verde de la educación, la blanca de la sanidad, la violeta de las mujeres, la roja del desempleo, la negra de los mineros, la azul del agua, la ocre de los inmigrantes, el 15-M, bomberos, sindicalistas, profesionales de todos los ramos…, y hasta policías.

Habrá quien piense que exageramos al hablar del “pacto antifascista” pero no nos engañemos, hay prácticas que más parecen de un pasado nada lejano. Y para muestra un botón: las cajas de resistencia –como en el franquismo- por cierto ya bien esquilmadas, para pagar las numerosas multas con que se sanciona a los indignad@s, miembros del 15-M, o cualquier manifestación por legalizada que esté.

Y, ¿para qué necesitamos esta unidad? Yo solo empiezo la lista, pero invito a continuarla; lo necesitamos para…

 Decirle a los gobiernos que miren más por los intereses de la mayoría de la población que por los de banqueros, grandes fortunas o suyos propios. “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

 Intentar detener este retroceso del estado del bienestar que, a base de recortes y austeridades mal entendidas, están suponiendo un enorme deterioro de lo público. “No es una crisis, es una estafa”.

 Conquistar una Democracia Real Ya, pues en la actualidad no es ni tan siquiera democracia formal. “Lo llaman democracia y no lo es”.

 Comenzar un Nuevo Proceso Constituyente que termine con la actual Constitución ya deslegitimada, y se pueda elaborar y votar una nueva hecha por quien tiene o debería tener ese poder constituyente que no es otro que el pueblo. “Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco”.

Hace un año (18/2/11) cuando gobernaba el PSOE, ya nos pronunciábamos diciendo que hacía falta la unidad de la mayoría de afectados, porque solo el pueblo unido (ese que ciertamente jamás será vencido, si va junto, si va unido de verdad y mayoritariamente sin partidismos) puede empezar a parar esta locura: “Frente Cívico, Mesas de Convergencia o Foros para una Ciudadanía Activa…¡pero ya! Y unos meses más tarde (3/7/11), en la misma línea, escribíamos:  “Del 15-M/DRY, a la reconstrucción de la Izquierda, y a por una nueva Constitución” rescatábamos tres posibles estrategias: Una, las mesas de convergencia –entonces emergentes- aunque hoy con la denominación “red de convergencia social” no terminen de despegar; Dos, “el frente cívico”, que ya Anguita lo planteaba antes de reformularlo ahora con el llamamiento “somos mayoría”; y Tres, iniciando el debate para la creación de un “Nuevo Proceso Constituyente” que deviniera en la elaboración, por parte del pueblo soberano, de una nueva Constitución.

Año y medio después, agravada la situación con nuevos recortes, decretazos de los viernes y demás abusos de un PP que aplica un rodillo más pesado que el que criticó en su día al PSOE, gracias a esa injusta mayoría absoluta obtenida con solo el 30% de apoyo social, somos más radicales, aunque en una misma línea de unidad de los más, del 99%, de los damnificados por la crisis, del pueblo, en definitiva; y con unas estrategias, plataformas o herramientas muy similares, de las que recordamos tres:

 En febrero de 2011 las Mesas de Convergencia Ciudadana nacieron para promover esa “convergencia de todos los ciudadanos y ciudadanas, miembros o no de organizaciones políticas, sindicales, sociales, no gubernamentales o culturales, para poner en marcha una respuesta unitaria que permita enfrentarse con eficacia a la manipulación informativa, a los recortes en los derechos sociales y al daño que todo esto está produciendo al ya de por sí débil Estado de Derecho en el que vivimos”.

 Durante los días 17 y 18 de marzo de 2012, en Cádiz, ciudad donde 200 años atrás se promulgara la Pepa o Constitución de 1812, tuvo lugar el

I Encuentro Estatal de la Asambleas Ciudadanas Constituyentes. Su tarea: iniciar un Nuevo Proceso Constituyente que nos lleve a una auténtica Revolución Democrática. Es decir, “constituir una democracia basada en el empoderamiento de los sectores populares. Una democracia entendida como participación directa, satisfacción de las necesidades y capacidad de garantizarlo, que permita al poder popular construir una democracia participativa”. El proceso constituyente que necesitamos se entiende como una estrategia de acumulación de fuerzas, en lucha por articularse como alternativa de poder, como nuevo bloque de poder, como poder constituyente. Es el proceso constituyente de los sectores populares afectados por la crisis.

 El 22 de junio de 2012, Julio Anguita desarrolló en un texto titulado “Somos Mayoría” la propuesta que había lanzado unos días antes para

crear un Frente Cívico hacia la transformación de nuestro país (aunque ya en febrero de 2011 él mismo había avanzado una propuesta similar aunque menos elaborada http://luisangelaguilar.blogspot.com/2011/02/frente-civico-mesas-de-convergencia-o.html).  “No hay fuerza política alguna –decía en esta ocasión- que en solitario y en el ámbito específico y único de su actividad, sea capaz de asumir la tarea de poner fin a esta situación y además proponga una propuesta alternativa en el marco del derecho y la Constitución”. Y continuaba: “No hay fuerza sindical que sea capaz de representar a este inmenso colectivo que constituye la mayoría. No existe ningún economista o colectivo de ellos que a palo seco y con sus ecuaciones, estadísticas y teorías, sea capaz, desde la pizarra, de plantear una salida viable y en positivo a este desconcierto”. Por eso presentaba esta nueva propuesta.

La conclusión está pues muy clara. Aquí hace falta casi todo el mundo, unidos y enREDdados, en torno a un pacto antifascista que recupere la defensa de lo público, desenmascare el gobierno de los mercados, detenga los drásticos recortes al pueblo, impulse una fiscalidad progresiva para los ricos, luche por una democracia

real y desemboque en un Nuevo Proceso Constituyente. ¿No he dicho nada, verdad?

Pues sí, y máxime con los peligros que acecharán, tanto desde el mismo sistema, sus altavoces y sus secuaces, como desde algunos de los propios protagonistas, por no hablar de la ultraderecha que siempre intenta sacar tajada en estas recesiones. De los últimos y del primero no merece la pena aclarar nada, pero sí decir algo de los problemas que pueden aparecer desde dentro, ya que siempre han existido trabas para unir a la izquierda, tanto social, como política o sindical. Así por ejemplo advierto 4 riesgos en ella:

+ La izquierda Abierta de Llamazares hará falta con tod@s pero no con esa oculta intención de protagonismo proselitista y/o de terminar siendo una Nueva Izquierda Bis.

+ La Izquierda Unida de Cayo Lara hará falta, cómo no, y sobre todo su base social, pero tampoco ella sola pues ni ha logrado “refundar la izquierda” ni con esta injusta Ley electoral saltaría del 15% de apoyo social.

+ Los Sindicatos -tanto de clase como más a la izquierda-, harán falta, pero tampoco podrán ser los únicos con el nivel aún tan bajo de credibilidad.

+ Las Plataformas por la defensa de los Servicios Públicos harán falta, y mucha, pero cuidado con esa gente que solo está coyunturalmente porque añora la vuelta a la situación anterior para volver a gobernar con más de lo mismo.

Y dicho esto repetimos, con la que está cayendo: “Unir sin confundir y distinguir sin separar, pero en un frente antineoliberal”. 


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