TERESA FORCADES

José Luis Belloso

 Resulta sorprendente ver a Teresa Forcades, con su hábito benedictino y en el escenario de la montaña de Montserrat, escuchando las cosas que dice. Y también resulta sorprendente  su itinerario personal apretado en sus 39 años.

Nació en Barcelona, el 10 de mayo de 1966. Es Doctora en Medicina y se ha sacado la Licenciatura de Teología en Harvard y ahora prepara su doctorado en Teología  en el monasterio de Sant Benet, haciendo de enfermera y de cantora.

Teresa Forcades es conocida por sus posiciones teológicas  y eclesiásticas abiertas en los temas de feminismo y diálogo interreligioso. Acaba de  terminar un libro sobre la Trinidad y ha dado numerosas conferencias, impartido cursillos y publicado artículos.

En la paz del monasterio aparecimos un domingo luminoso de septiembre Rosa Salido,  Juan Casañas y yo en nombre de Utopía.

 1.- Para entrar…El día de la Inmaculada de este año, hará  40 años de la clausura de aquel gran acontecimiento de la Iglesia que fue el Vaticano II, suponemos que a pesar de las corrientes involucionistas, ha quedado la puerta abierta a algunos  aspectos esperanzadores. ¿Qué opinas tú de todo esto?

 Hay quien dice que el tema central del Vaticano II fue la cuestión del diálogo. El darse cuenta que la verdad absoluta no era patrimonio de unos cuantos, sino que la sociedad, la familia y  la  estructura eclesiástica se conciben como la manera como el Espíritu nos va a ir mostrando el camino. Entonces, yo creo que los escritos de Vaticano II, algunos más que otros, reflejan este impulso de diálogo.  Sin embargo, es verdad  que esas corrientes de involucionismo que dices están todavía presentes no sólo en las relaciones entre la jerarquía y el pueblo llano, sino a todos los niveles, en las diócesis, en las parroquias y en las comunidades religiosas y en las de base. Hemos de hacer que mediante el diálogo con la realidad vayan surgiendo las líneas de actuación  y la adaptación de lo fundamental a lo concreto.

 2.-El Ecumenismo es otra de las puertas abiertas, tanto de cara al contacto con los otros cristianos, como con las otras religiones y opciones religiosas del mundo. ¿En qué hemos avanzado y qué nos falta todavía?

Yo diría que estamos en un momento muy interesante para vivir este diálogo interreligioso. De una conciencia  de presentar el cristianismo como aquella opción 56 pg 11que tiene la verdad plena, indulgente o tolerante a veces, pero nunca en plano de igualdad, hemos pasado a muchas voces que se definen clara y explícitamente como pluralistas y defienden por tanto que se puede entablar un diálogo en plan de igualdad no solamente con el protestantismo o los ortodoxos, sino en general con las diferentes religiones del mundo. Este ha sido un contencioso de algunos teólogos con la Congregación por la Doctrina de la Fe.

 3.-¿Y cómo podríamos realizar este diálogo?

 Pues yo creo que es importante en aras de un buen diálogo, no separar el Cristo de la fe del Jesús  histórico porque hacerlo así puede  oscurecer la buena noticia fundamental del evangelio, a saber, como leemos en Mateo (Mt 27,51), que se ha rasgado para siempre el velo que separaba lo sagrado de lo profano, el cielo y la tierra, lo de arriba  y lo de abajo. Estas distinciones no hacen ningún favor al cristianismo ni al humanismo. En cambio, sí creo que es importante distinguir el Jesús histórico del de sus seguidores, nos “precede a Galilea” y esto es una oportunidad de diálogo interesente. Esto significa que yo puedo –debo– aprender de un budista a comprender y amar mejor a  Cristo, puedo aprender de un budista una forma mejor de entender a Cristo.

 4.-¿Qué sería lo último de lo último para ti, en un pluralismo interreliogioso?

El pluralismo, el inclusivismo y el exclusivismo son las tres posturas académicas que suponen que tenemos acceso a un lugar que está por encima de nuestra vivencia religiosa que nos permiten juzgarla desde arriba. Yo creo,  que este lugar  no existe, porque la creencia religiosa es lo último de lo último y no la puedo juzgar. La finalidad del diálogo interreligioso no es juzgar (ni en positivo ni en negativo), sino conocer mejor para amar mejor.

 5.-Tú te manifiestas feminista y te desagrada  el androcentrismo de la Iglesia. ¿Desde tu posición de monja, como te opones tanto al patriarcalismo?

 En primer lugar, el patriarcalismo de la Iglesia tengo que ponerlo en contexto con el patriarcalismo de la sociedad y con el patriarcalismo que yo tengo interiorizado en mí misma. Y eso me parece importante. Para luchar contra él debo unir  estos tres aspectos. Pues de las contradicciones que se originan extraigo el mejor método. Con mi intelecto veo que hay cosas que no me concuerdan con mi experiencia  ni con la antropología. Por ejemplo, un monje puede pasar un tiempo largo fuera de su comunidad para  ir a estudiar, pero el hecho de que lo haga una monja no está aún tan aceptado, parece que choca con su condición de monja. “Si lo que querías era estudiar, ¿por qué has entrado en el monasterio?” Esta acusación no está de acuerdo con el espíritu benedictino. No puede ser que haya perfiles tan distintos para un monje que para una monja siendo los dos de la misma orden. Esto no corresponde  al evangelio, sino a unas consecuencias históricas que la sociedad ha establecido y que intentamos superar. En esto en  la Iglesia vamos por detrás.

 6.-Como médico y religiosa, ¿qué opinas de la postura de la Iglesia sobre la homosexualidad?

Podemos empezar diciendo que en el ámbito médico desde hace ya algunos años, creo que fue en 1992, se ha eliminado definitivamente la patologización de la homosexualidad. Ya no se considera como un trastorno, sino como una variante normal y, por tanto, aunque sea menos frecuente, se considera tan natural (incluso en el reino animal)como la heterosexualidad. Para ir al núcleo de la cuestión, creo que nos puede ayudar aludir a la teoría de la complementariedad de los sexos que ha sido la base de la antropología de algunas influyentes escuelas  del pensamiento (del 56 pg 12confucionismo, del agnosticismo y del budismo tántrico entre otras).

 7.-¿Por qué no nos explicas un poco mejor esta teoría?

Yo no soy amiga de esta teoría que supone unas funciones complementarias en la masculinidad y en la feminidad de donde se deducen funciones distintas para uno o para la otra. Y que sólo cuando se reúnen los dos géneros se tiene una vida completa y la plenitud del ser humano. Esto está en contra no sólo de los estudios antropológicos, sino del espíritu del evangelio. El establecer que la humanidad está escindida en dos tipos, el femenino y el masculino va en contra del espíritu cristiano. El evangelio establece que la plenitud del hombre o mujer  está en su relación con Dios y con los hermanos .Es decir, la fraternidad universal. Esto rompió el esquema de familia y permitió en los primeros siglos, el martirio y la virginidad que la sociedad antigua no entiende sobre todo para las mujeres, porque está inmersa en esa teoría de la complementariedad. Es ahora, a partir de la segunda mitad del siglo XX, gracias  a las corrientes  reivindicativas feministas y de los homosexuales y lesbianas, cuando la sociedad choca con la Iglesia porque la Iglesia sigue la teoría antropológica de la complementariedad porque ayuda a mantener a cada uno en su lugar: las mujeres tienen la misma dignidad que los hombres, pero distintos papeles. En ningún caso las representaciones pueden ser paritarias porque hay una diferenciación antropológica.

 8.-¿Pero entonces qué ocurre cuando la unión es masculino-masculino o femenino-femenino?

Si consideramos que la unión femenino-masculino es el sumum, eso ya se ve que va a empobrecer a la persona que hace esa opción. Tenemos, además, el problema del celibato. Para la Iglesia católica es claro que por contradicción y basándose en esa complementariedad el celibato debería ser un absurdo. Y no lo es. El celibato no es un absurdo por la misma razón que la unión homosexual no es un absurdo, a saber, porque lo que nos realiza como personas no es la unión con el otro sexo.   La teoría de la complementariedad estaría superada, basándose en el evangelio, por la antropología de la gratuidad. La persona no es un individuo aislado, sino que encuentra su plenitud en la comunidad de manera análoga a como las personas divinas viven su plenitud en la Trinidad que supera el concepto de género y lo trasciende y la persona encuentra su plenitud en la cristificación. Y si consideramos que el género es importante para la humanización, tenemos un problema que ya lo definió Rosmary Rudford Ruether comentando que en la patrística se decía que aquello que no está asumido por Jesucristo no está redimido. Por tanto, si Jesucristo  nada más asumió la condición humana masculina, quiere decir que la condición femenina no está redimida y, por tanto, tenemos que esperar una “Crista“ que nos redima y por tanto la antropología que nace del relato evangélico no puede ser una antropología de complementariedad, es una antropología de gratuidad y de cristificación y en este camino cada uno tiene su experiencia  individual de amor con Dios y con los hermanos.

 9.-¿Qué valores puede aportar a la comunidad humana la homosexualidad o el lesbianismo?

De lo anterior se puede deducir que la vivencia o la experiencia homosexual es coherente pensar    que aporta valores positivos y es enriquecedora para la comunidad porque nos ayuda a superar el esquema de la complementariedad que va más allá del género y romper la barrera del intento de plenitud a dos y entrar, de acuerdo con las enseñanzas de Jesús, en la otra plenitud, la de la relación  con Dios y con toda la comunidad.

 10.-Como teóloga, ¿cuál es tu Dios? Sabemos que acabas de escribir un 56 pg 13libro sobre la Trinidad, este es un dogma obsoleto que hoy en día tiene mucho que ver con la solidaridad y con el amor universal a la creación y a la persona humana especialmente los pobres y marginados.

Esta mañana en la Eucaristía estaba precisamente pensando ¿Podría haberse encarnado cualquier otra persona distinta de la Santísima Trinidad o tenía que ser la Segunda? Yo creo que humanamente (sea cristiano o no) hay sólo tres maneras, no cuatro ni dos, de experimentar el amor. En el fondo es un mismo amor pero es experimentable de tres maneras  distintas, si leéis mi libro sobre la Trinidad que está a punto de salir veréis cómo relaciono esto con la teología clásica de las tres personas.

Por hacer un resumen de esto, por supuesto insuficiente, por brevedad. El amor de donación es lo que la teología clásica llama “el Padre”, el amor de recepción es lo que la teología clásica llama “el Hijo” y el amor de reciprocidad es lo que la teología clásica llama “el Espíritu”.

11.-Hablemos de la Mística, como religiosa y como mujer, ¿cuál es el camino para encontrar a Dios en las cosas de cada día, en la oración y en el darse a los otros en los tiempos actuales?

 Mi experiencia de benedictina me ha enseñado que la paciencia y la perseverancia es el camino. Vivir la vida diaria pensando que  pase lo que pase tenemos siempre abierta, por gracia de Dios, la posibilidad de amar.

12.-¿Cuál sería tu mensaje a las pequeñas comunidades cristianas de base y populares, diseminadas por Catalunya y  por el resto de España?

 Que aprendamos esa dinámica del diálogo. Que seamos creativos, que no ahoguemos el espíritu, que no tengamos miedo. Que vivamos la gratuidad  y la solidaridad y así conseguiremos ser plenamente humanos y haciendo una red de redes conseguiremos que el mundo sea una Relación de Relaciones  bajo la mirada de Dios que es fundamentalmente eso: Amor…

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