Teología para otro mundo posible

FORO MUNDIAL DE TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN

Evaristo Villar 

Durante los días 21 al 25 de enero de 2005 tuvo lugar en Porto Alegre (Brasil) el  primer Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL). 175 especialistas y observadores, llegados por invitación desde los cinco continentes, intercambiaron  durante cinco días análisis y experiencias, confrontaron orientaciones teológicas y afirmaron su compromiso de seguir fundamentando teológicamente la esperanza en la posibilidad de un mundo otro. La Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, haciendo honor a su propia identidad -en tanto que institución abierta a los nuevos desafíos de la razón y la fe-,  puso a disposición de este  encuentro sus magníficas instalaciones. Es muy gratificante encontrar, en los tiempos que estamos viviendo, este aire de libertad en una institución como esta.

 1. Inspiración inicial.

La inspiración inicial de este evento surgió durante la tercera sesión del Foro Social Mundial (FSM) también celebrado en Porto Alegreen 2003. Muchos de los teólogos y teólogas asistentes, entre quienes se encontraban las emblemáticas figuras de    Sergio Torres y Leonardo Boff, vieron la necesidad de acercar la reflexión teológica  al nuevo espíritu que está emergiendo en los foros sociales. Un espíritu en el que se advierten tres tendencias dominantes: una mayor “sensibilidad por la ecología”, un reconocimiento explícito del  “pluralismo religioso” y la presencia de una “rica floración de movimientos sociales alternativos”. Esta inspiración  fue acogida con entusiasmo por   instituciones de reconocida importancia en Latinoamérica que se constituyeron en gestoras de un proyecto de ámbito mundial. Proyecto que, a su vez,  fue apoyado económicamente por algunas agencias de inspiración interreligiosa. Por su importancia, cabe señalar las siguientes instituciones: la Asociación de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo, la Red Latinoamericana de Pastoral o Amerindia, la Asociación de Teología y Ciencias de la Religión, el Centro Ecuménico de Servicio a la Evangelización y Educación, el Centro de Pastoral de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, el Centro Ecuménico de Evangelización, Capacitación y Asesoramiento, la Escuela Superior de Teología de San Leopoldo y el Instituto Humanitas de la Universidad del Valle  dos Sinos. De este modo,  el sueño se convirtió en proyecto y el proyecto, en realidad.

Es de agradecer que, desde sus primeros pasos, este foro de teología y liberación se haya vinculado al FSM. Ambos podrán salir altamente beneficiados. La reflexión teológica, de una parte, porque podrá enriquecer su discurso más directamente intraeclesial y aun  interreligioso penetrando en  otros escenarios  que están siendo hoy día reivindicados  por amplios sectores de la sociedad civil (el género y las etnias, el indigenismo, los diferentes y  excluidos, etc.). Por su parte, el FSM  (del que, según datos oficiales,  más del 60% son creyentes) con un discurso teológico liberador se verá más fuertemente reforzado en su búsqueda de alternativas a la crisis causada por la caída de los socialismos  y el dominio del capitalismo neoliberal. Tampoco se puede despreciar la aportación específica de la teología y su apuesta por la libertad y la trascendencia ante el determinismo de la historia. Ignorar este aporte no sólo supondría un empobrecimiento antropológico,  sino también un debilitamiento del horizonte de la esperanza creativa.  En la complicidad y complementariedad de ambos foros resulta más evidente que no hemos llegado “al final de la historia”, y que los pobres tampoco han sido definitivamente derrotados.  Otro mundo alternativo no sólo es posible, sino, como afirmará lúcidamente la teología, ya, en ciernes, está siendo realidad.

 2. La puesta en escena:

El FMTL tuvo dos momentos complementarios, uno centrado en el diagnóstico de las teologías de la liberación actuales y otro más estrechamente vinculado al FSM.

2.1 El primer momento, al que se dedicó la jornada del 21, ofreció un rico balance del estado actual de la Teología de la Liberación (TL) y de los desafíos a los que está plantando cara en cada continente y región. Como denominador común fueron emergiendo algunas indicadores, más acentuados en unas regiones que en otras, pero presentes de algún modo en casi todos los informes. Señalo los tres más determinantes: primero, “los nuevos lugares teológicos” desde donde nace la teología de la hoy y que se descubren en los muchos pobres (de género, étnia, los diferentes), en la preocupación por el medio ambiente, en la dimensión ecuménica y macroecuménica del diálogo interreligioso, en el pluralismo cultural, las economías y las políticas, etc.; luego, “los nuevos sujetos emergentes” de práctica teológica que tienden a rebasar las meras instituciones académico-tradicionales para aparecer en ámbitos eclesiales más libres y creativos (comunidades y grupos en frontera); y, finalmente, “la metodología de la liberación” que, en un primer momento, regionaliza las mediaciones socioanalíticas, hermenéuticas y pastorales para abrirse luego a un horizonte más global y universal. En este contexto compartido, cada continente refleja luego su específica novedad: en Africa, los conflictos raciales y la descolonización; en Asia las teologias “dalit” y mitjung (los intocables); en Europa las migraciones y del diálogo interreligioso; en América del Norte el neoconservadurismo y la teología liberal; en América del Sur y el Caribe el paso de las grandes teorías de la dependencia a las teologias de la “Corporeidad”, el plurolismo y la liberación de las esclavitudes cotidianas que empobrecen la vida de las personas y los pueblos.

La conclusión de este primer día fue esperanzadora: la TL sigue viva, se ha regionalizado y universalizado; presenta diferentes colores según los diversos lugares y es ya un componente esencial en la espiritualidad de muchos creyentes; dispone de elementos suficientes para abordar los nuevos retos del mundo actual.

2.2 El segundo momento, más directamente vinculado al FSM, se desarrolló durante los días 22, 23, 24 y 25. Dedicando cada jornada a un tema específico y siguiendo una metodología más bien académica (conferencia magistral, panel de especialistas y trabajo en equipos). Señalo simplemente los temas y los ponentes. El día 22, desde la apuesta por Otro mundo es posible, se abrió con el excelente “análisis de la coyuntura global”, del sociólogo portugués Boaventura de Sousa, y se completó con dos muy interesantes paneles, “dificultades y posibilidades del mundo de hoy para la teología” (U. Duchrow y D. Manchala) y “lugar y posibilidades de la utopía hoy” (Ch.H. Kyung y L.Boff). El día 23, un Dios para otro mundo posible, se repartió entre la conferencia sobre “Lenguaje e imágenes de Dios” de la teóloga luterana Wanda Deifelt y los ricos e imaginativos paneles “Dios y género” (E. Támez y E. Anderson) y “Dios, tradiciones ético-culturales y globalización” (J. Massey y E. López). A la Religión para otro mundo posible se dedicó el día 24, con la conferencia del teólogo francés Claude Geffré sobre “La crisis de la religión, búsqueda de significado y fundamentalismo” y los más interesantes paneles “Religión y mercado”(J. Mo Sung y R.Mshana) y “Religión y poder político” (S. Stälsett y K.C.Abrahan). Finalmente, el día 25 consagrado a la Teología para otro mundo posible, contó con la muy documentada conferencia del teólogo indio Michael Amaladoss sobre “El Dios de todos los nombres y el diálogo interreligioso” y los brillantes paneles “Hacia una ética mundial” (E. Dussel y L. Baroni) y “El lugar de la teología en Otro mundo posible” (T.Okurre y JJ. Tamayo). Todas las tardes y sobre los mismos temas hubo una conferencia más divulgativa y abierta a todo el público a cargo de tres teólogos suficientemente conocidos, M.C. Julisaint, T. Balasuriya y O. Maduro.

 3. Algunas críticas y una decisión

En un ambiente cálido y acogedor, favorecedor del encuentro y diálogo interpersonal, se respiraba una mezcla de satisfacción por el mero hecho del encuentro y la buena organización del mismo junto a algunas críticas, hechas más bien con afán constructivo y la mirada puesta en el futuro. Algunas afectan directamente al fondo: su excesivo eurocentrismo, y la yuxtaposición de las tendencias teológicas sin interrelación, interconexión o integración entre ellas. Otras críticas, la mayoría, se refieren a la forma o protocolo de organización del mismo foro: la falta de “participación grupal” deriva fácilmente en un personalismo que, en algunos casos, cede a un discurso verticalista, dependiente, de arriba abajo, contrario a la dinámica de la TL. Por otra parte, la débil presencia de la mujer en la organización de estos eventos, así como la misma fragilidad de la teología de género llama la atención a estas alturas. También faltó espacio para expresar y compartir nuevas iniciativas, etc.

El foro se cerró con la decisión, mayoritariamente compartida, de continuar el foro en el futuro, ligado al FSM (en el 2007 en África), y con el nombramiento de un “comité internacional de gestión” (dos miembros son españoles) con el propósito de entrar pronto en contacto con las bases.

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