RESISTENCIAS Y ESPERANZA CRISTIANAS EN UN MUNDO INJUSTO

XV SEMANA ANDALUZA DE TEOLOGÍA. COMUNICADO FINAL

 La realidad del mundo actual ofrece múltiples motivos para el desánimo. La crisis que padecemos (económica, ecológica, energética, de valores humanizantes etc.) están provocadas por nuestro sistema de vida y por el capitalismo dominador.

Son pocas las personas e instituciones que se despiertan y actúan cuando han saltado ya todas las alarmas: millones mueren de hambre y desnutrición o de enfermedades curables, sin acceso al agua potable ni a la sanidad y educación, guerras inacabables, cambio climático ya irreversible, deforestación, destrucción de la biodiversidad, desempleo masivo y emigración global, desplazados y refugiados, explotación infantil y de las mujeres, terrorismos, tráfico de armas, de drogas y de prostitución, exclusión de pueblos indígenas y olvido de otros (palestinos, saharahuis, kurdos, chechenos…), incumplimiento descarado de los Objetivos del Milenio, etc…

Más aún, el sistema tampoco aquí nos hace ahora tan «felices»: desmantelamiento del Estado de Bienestar, reforma laboral, despidos, contratos precarios, hipotecas de por vida, desahucios, pensiones y salarios bajos y precios altos, ruina de pequeños campesinos, jornaleros y pescadores, inmigrantes excluidos, jubilaciones amenazadas, corrupción financiera, descrédito de la política y otras instituciones, fundamentalismos religiosos…

Esta crisis global plantea la necesidad urgente de cambios profundos en las estructuras económicas, financieras, políticas, religiosas y educativas, así como en nuestros valores y formas de vida.

Cambios que no se producen desde arriba, sino que son el resultado de fuertes resistencias cívicas de ciudadanos/as globales con conciencia y con alternativas locales y concretas: banca ética, hospitalidad con inmigrantes, consumo ecológico, comercio justo, practicas de decrecimeinto, protestas y compromisos socio-políticos, programas de codesarrollo, acciones de defensa de los Derechos Humanos….

Ha llegado el tiempo de revalorizar el compromiso y la disidencia frente a un sistema que no admite reformas y que crea cada día más víctimas de todo tipo para saciar el lucro de unas minorias. Necesitamos contagiar resistencias y hacer salir de la pasividad y del refugio en el intimismo individualista o del «sálvese quien pueda».

Nuestra fe cristiana nos impulsa siempre a caminar utópicamente y con esperanza hacia una sociedad mundial diferente, justa y humanizada: «Unos cielos nuevos y una tierra nueva».

La fuerza profética que nos contagia Jesús de Nazareth es una llamada a la radicalidad ética, al compromiso fiel desde el amor al prójimo y la opción por los empobrecidos, los últimos y las víctimas de todo tiempo y lugar.

Pues el Dios de Jesús en el que creemos se opone a los ídolos del sistema que nos domina: « Tú eres el Dios de los humildes, auxilio de los débiles, defensor de los caídos, protector de los rechazados, salvador de los que han perdido toda esperanza» (Judit 9, 11)

El cristianismo sólo cumple verdaderamente su misión si contagia de esperanza a la gente. No una eperanza «celestial», sino enraizada en el Reino de Dios- Abba, que busca la alegría y la felicidad humanas para todos/as y se opone a quienes causan el sufrimiento.

Pues cuando decimos: «¡Venga a nosotros tu Reino!» nos comprometemos a que esa venida sea visible en nuestro cada día viviendo la experiencia de la fraternidad socio-cósmica.

Torrox (Málaga) 26-28 noviembre 2010

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