Repsol amenaza con tragarse a los U’was de Colombia

55 Vivir 3Javier  Orozco

Gijón 

“Ayer vinieron a engañarnos con espejos para llevarse la riqueza. Hoy vienen a engañarnos con dinero, se llevan el petróleo, destruyen la naturaleza y nos dejan la muerte”.

Pensamiento U’wa.

 RUIRIA, SANGRE DE LA MADRE TIERRA

En el departamento de Arauca, al nororiente de Colombia y cerca de la frontera con Venezuela, existe una cultura indígena milenaria: el pueblo U’wa, compuesto por unas siete mil personas que hablan una lengua propia y ocupan un territorio que consideran sagrado y llamado Kerachikara.

Kerachikara es la herencia común de los U’was recibida desde los orígenes de manos de su Dios Sira con el compromiso –hasta ahora cumplido– de amar y proteger a la madre tierra y a todas las criaturas que viven sobre ella. Este mandato le da sentido a la existencia de los U’was: están aquí para cuidar un bellísimo territorio que abarca parte de las llanuras del río Arauca, sube por los espesos bosques de niebla de la cordillera Oriental de los Andes y se asoma al sol desde los 4.500 metros de altura en las cumbres nevadas de la Sierra del Cocuy.

El territorio es vital para los U’was. Es su fuente de alimento, sitio sagrado donde viven sus Dioses, lugar de nacimiento de las aguas y de las diversas formas de vida, madre y tumba común. Pero sobre todo su territorio ancestral es el único lugar donde pueden seguir existiendo como pueblo, con su cosmovisión, su lengua y sus costumbres, es en él donde son colectivo y en esa tierra donde se pueden realizar como personas.

Es tal el respeto de los U’was por los demás seres vivos que sólo recogen o cultivan lo que necesitan para vivir; son ajenos al consumismo, a la acumulación, a la explotación de la tierra y de unas personas por otras. Son parte de la naturaleza que se han propuesto preservar, y ellos mismos se limpian mediante ayunos prolongados de varios días, chicos y adultos, tres veces por año.

En su cosmovisión los U’was consideran que la vida de todos los pueblos del mundo dependen de la salud de la tierra, y ésta necesita de Ruiría –el petróleo– para fluir, mantenerse viva y en equilibrio. Insisten en que el petróleo fuera de la madre tierra es dañino para todas las criaturas. Eso lo firman hoy los científicos estudiosos del cambio climático.

 AUTONOMÍA INDÍGENA, DERECHO MAYOR QUE EL DE LAS PETROLERAS

Como cultura milenaria, los U’was reivindican su derecho a la autonomía para decidir colectivamente los asuntos que los puedan afectar como pueblo. Es un principio que deviene de un derecho mayor, anterior a las leyes occidentales. Es el mismo principio reconocido por varios países –entre ellos Colombia– al ratificar el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

Así está consignado en la Constitución Política colombiana, pues se trata –al menos en la formulación legal– de preservar la supervivencia de los pueblos indígenas frente a «proyectos de desarrollo» de gran impacto ambiental y humano. Y pocos proyectos de «desarrollo» son tan contaminantes del medio ambiente y ha destruido tantos pueblos indígenas como la explotación petrolera.

Sin embargo, su resistencia de medio milenio a la invasión del territorio, su cultura conservacionista y su modo de vida comunitario, así como sus conquistas legales, se han convertido en estorbo para las poderosas empresas petroleras de Estados Unidos y de España conocedoras de que bajo el suelo del paraíso protegido por los U’was hay gas natural y petróleo valorados en sumas de dinero que no le dicen nada a esta cultura no capitalista, pero que llenan de avaricia a los empresarios de Repsol, British y Occidental Petroleum.

 

 PETRÓLEO, CONTAMINACIÓN Y ETNOCIDIO

Hace cuatro años, alarmados con los planes de las multinacionales, los ancianos U’was, poseedores del conocimiento y depositarios de la autoridad, convocaron a su pueblo a orar, a pedirle a la madre tierra que esconda su sangre. Enviaron mensajes a los codiciosos empresarios gringos de la Oxy anunciándoles que se suicidarán en masa si les violentan el territorio y violan a su madre tierra.

Se generó alarma en todo el mundo, y la Oxy petroleum se retiró del territorio U’wa. Pero era sólo una estratagema que muy pronto los indios comprenden: se fueron para que decenas de miles de soldados del Ejército de Colombia y sus grupos de paramilitares ocuparan los territorios de los campesinos y de los indígenas en las regiones de Arauca y Casanare, sin que las petroleras se vieran involucradas de manera evidente.

Pero el plan de las petroleras, el gobierno y de los militares era –y sigue siendo– exterminar a las organizaciones sociales, pueblos indígenas y demás opositores al saqueo de las riquezas naturales de Arauca y Casanare.

Con ese objetivo comenzaron y continúan ejecutándose crímenes de lesa humanidad en Arauca y Casanare, consistentes en horrendas masacres, asesinatos selectivos, desplazamientos forzados, torturas y apresamientos masivos por toda la región, junto a bombardeos de aldeas completas, como la de Santo Domingo por parte del Ejército de Colombia en una terrible operación militar contra población civil planificada gracias a la información satelital aportada por Repsol y bajo las órdenes y la asesoría de militares de los Estados Unidos, financiados con préstamos del Plan Colombia y dineros de la Oxy Petroleum.

 

¡DETENER A REPSOL PARA QUE VIVA LA TIERRA Y LOS U’WAS!

Los U’was están muy preocupados. Saben que la represión de los militares y el terror paramilitar desatado en su territorio y en sus alrededores busca sacarlos de allí para que Repsol y la Oxy ocupen Kerachikara y se lleven la sangre de la tierra. Saben que si Repsol saca el petróleo sobrevendrá la destrucción de la naturaleza que han cuidado por milenios. Ya las petroleras contaminaron sin remedio en la vecindad del territorio U’wa una reserva de la biosfera conocida como la Laguna de El Lipa; con la muerte de la vida en la laguna sobrevino la muerte física y cultural de sus guardianes, el pueblo indígena Guahíbo.

Los U’was se oponen a que el gobierno de Colombia los reúna para someterlos a una farsa que llaman “consulta” sobre los planes de RepsoL Los indígenas saben que la decisión está tomada: están siendo invadidos, agredidos, saqueados y pronto si no detenemos a Repsol, serían destruidos. Así lo denunciaron este año en el Foro Social Mundial donde pidieron una Campaña Mundial contra los efectos de la explotación petrolera en Arauca.

Así lo expresó el joven Berúa y el cacique Uncacía de visita por España en mayo pasado: “venimos a ver qué podemos hacer en conjunto con ustedes los españoles para que la Repsol no nos destruya el territorio y nos acaben. Somos gente de paz, no queremos el dinero de Repsol ni de nadie porque nuestro territorio, nuestra cultura y nuestra madre tierra no están en venta “.

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