Reflexión: ¿Quién cocina hoy?

Francisco Núñez Maestro

En un contexto premoderno hemos aprendido a pedir ayuda a un dios teísta del que dependíamos, dada nuestra incapacidad y que estaba allá en el cielo. Hoy la ciencia nos permite sospechar otro Dios, que está en nosotros con los recursos suficientes para, autónomamente, resolver nuestros problemas y, en consecuencia, construir el Reinado de Dios, como Plan de vida humana.

¿Quién cocina?: Dios.

Desde pequeños nos han enseñado a creer que Dios cocinaba todos los guisos humanos y resolvía todos los problemas; le pedíamos que bendijera la mesa antes de comer, nos ayudara en los exámenes, bendijera los campos, convirtiera a los malos políticos y que la Iglesia y sus representantes le fueran fieles. Dios, que era todopoderoso y vivía desde siempre en otro mundo, nos ayudaba, si nos convenía.

 Los hombres teníamos que pedírselo, al tiempo que poníamos nuestro granito de arena, porque “a Dios rogando y con el mazo dando”. Jesús lo decía en el evangelio: “Pedid y se os dará” (Lc.11, 9); incluso había que importunar a Dios, si era preciso. (Lc.18, ss).

Entonces, era lógico que la Iglesia insistiera en la oración de petición y generara todo tipo de oraciones de petición: a Dios, a Jesús, a María y a cada santo, según jerarquía y especialización. Nuestras iglesias parecen un supermercado sagrado de santos y vírgenes. El Papa invita a toda la cristiandad a una oración, con el Santísimo Sacramento, para que Dios nos salve del COVID-19.

El dios teísta de Jesús

También era lógico que Jesús nos invitara a pedir y a confiar en el  Dios, que descubrió como Padre, pues en su contexto cultural esa imagen era perfecta: Dios era Padre protector, cuidador, amoroso y tierno, mientras que nosotros, pobres hombres, estábamos plagados de necesidades y cargados de pobreza y enfermedades, además carentes de capacidad y de conocimientos para resolver dichas calamidades.

Jesús de Nazaret consiguió acercarnos a Dios, que estaba en el cielo, lleno de poder y amor protector y a quien pedir ayuda. Pero también Jesús nos decía que teníamos que escuchar al Padre y responder a las obligaciones familiares, como cuando pidió a sus hijos que fueran a la finca y uno le dijo que sí iría, mas no fue, mientras el otro le dijo que no iría, pero fue. (Mt 21, 28ss).

La finca del Padre era lo que Jesús de Nazaret llamó Reinado de Dios, que en un principio era pequeñito, como un grano de mostaza (Mt.13, 31) y que nosotros, todos hermanados, deberíamos cultivar como una gran viña común (Mt.201ss) y poder celebrar todos, sin distinción de epulones ni lázaros (Lc.16,19ss), un gran banquete repleto de alimentos y fraternidad (Lc.14,21ss).

Mi mamá cocina

Hoy, con los conocimientos científicos que tenemos, hemos descubierto que Dios no está en el cielo, porque no existe un cielo separado, independiente y distinto del universo que  conocemos, sino, más bien, un único universo con su autonomía y leyes propias, así como su progresivo desenvolvimiento, que podemos explicar, por lo que, en consecuencia, no necesitamos a Dios para dicha explicación.

Sin embargo, los creyentes, de cualquier religión podemos sospechar otro tipo de Dios, intuirle detrás de todo esto, expresado, manifestado y manifestándose en permanente compromiso con Todo, porque ese Dios ES, es con Todo y en Todo, es ENERGIA y  FUNDAMENTO de todo lo existente y por existir, es AMOR que motiva toda actividad humana y humanizadora.

A este Dios, que está dentro de nosotros, no le podemos pedir como si estuviera fuera de nosotros, sino descubrirle  ahí dentro de nosotros y  haciendo ya con nosotros; tenemos que escucharle en cada momento histórico y en cada situación, y hacer lo que Él nos pida: los deberes prójimos y de familia, deberes fraternales de cuidarnos, distribuirnos obligaciones y beneficios, hasta hacer desaparecer las enfermedades y necesidades.

A ese Dios no le debemos pedir lo que ya nos dio en forma de recursos humanos y naturales para  solucionar nuestras necesidades y evolucionar hacia una mayor humanización. No tenemos que pedirle nada, ni siquiera lo que llamamos “gracia de Dios”, que no es otra cosa que lo que somos y tenemos ya, recibido gratuitamente y al servicio de los demás.

Compromiso cristiano

Hoy Jesús de Nazaret, en nuestro contexto cultural y con nuestros conocimientos científicos, no diría “Pedid y recibiréis”, sino “escuchad al Padre”, coged las herramientas, que tenéis guardadas e id juntos a la finca, que hay mucha faena. No nos pediría rezar antes de la comida, sino trabajar y producir comida para todos; nos diría que organizáramos esta sociedad en clave de justicia social, fraternalmente, que multiplicáramos recursos de todo tipo, sanitarios, sociales, educativos, nos diría que nadie sin hogar, etc.

Hoy Jesús de Nazaret nos pediría gritar con todas las mareas: salud y educación públicas, trabajo, vivienda, respeto a la diferencia, acogimiento de todo tipo y amor a la naturaleza, abrir fronteras; y a la Iglesia jerárquica, con el Papa a la cabeza, seguido de obispos  y curas, nos pediría acompañar y dar la cara en todas las mareas y manifestaciones que exigen dignidad y derechos.

Hoy Jesús de Nazaret nos diría que nuestros sacramentos no nos regalan “la gracia”, sino oportunidades para que la gracia, que son nuestros recursos y actitudes de seguidores fieles a EL, aumenten y se unan solidariamente para ser más eficaces en el compromiso comunitario de servidores.

Hoy Jesús de Nazaret nos diría que si hacemos lo anterior se cumplirán las Bienaventuranzas, objetivo del Reino: los pobres se harán ricos, los que lloran reirán, los pacientes heredarán, los que luchan por la justicia la conseguirán, los compasivos obtendrán misericordia, los limpios de intereses sucios verán a Dios, los que trabajan por la paz serán reconocidos que ese es el camino y los perseguidos por hacer las cosas bien conseguirán contribuir eficazmente a construir el Reino.

Para terminar, nos diría: cocinad para todos, celebrad un gran banquete y disfrutad con vuestras músicas, porque orar, más que hablar a Dios, es escuchar a Dios (Lc. 18,9ss).

1 comentario

    • Angélica Cuche en 12 septiembre, 2020 a las 8:09
    • Responder

    Muy clarificador…,por si quedaba alguna duda. Creo que es la línea que piden los tiempos actuales.

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