Reflexión: Nueva normalidad, otra manera de ser

Francisco Núñez Maestro

Quiero compartir mis sensaciones urgido por las experiencias del COVID-19. El sistema económico neoliberal ya ha cumplido su función y es el momento de cambiar de rumbo, por lo que ofrezco una alternativa, luz de luciérnaga, para que otros roturen, como los profesionales de la economía, de las ciencias humanas y sociales, las ciencias políticas, etc.

El problema

El sistema neoliberal: Es una rueda donde el dinero compra todo lo que necesita para generar riqueza, cuyo objetivo y finalidad es acumular dinero; no importa que, de paso, se lleve por delante a la Madre Tierra ni que genere escandalosas desigualdades sociales.

Ecología no sostenible: El medio ambiente está superexplotado, la fauna marina esquilmada por la comercialización, lo mismo que la ganadería y la agricultura; los montes, pulmones de la tierra, talados o destruidos por falta de cuidado y protección, la desertización avanza, mientras los acuíferos se van agotando y hasta el aire que respiramos está contaminado.

Enfermedades: Hay enfermedades que son propias del sistema y su cultura. Gastos ingentes en dietas de adelgazamiento, trastornos del estrés, trastornos psicofísicos, trastornos cardiovasculares, estilo competitivo de vida, trastornos depresivos, vidas vacías por la incomunicación de los medios globalizados.

Migajas: Las ONGs no resuelven el problema de la desigualdad en el mundo; son asistencialistas y de emergencia, necesarias sin duda, pero mantienen las estructuras injustas del sistema y adormecen conciencias. El Gobierno y Mas Madrid han pactado un programa piloto para implantar la semana de cuatro días o 32 horas semanales, pero así tampoco se resuelve el problema del sistema neoliberal.

Felicidad: Nos hemos conformado con el “bien estar”, llenándonos de objetos de disfrute inmediatista e individual, y el hombre ha llegado a ser de profesión “consumista”. Nos hemos olvidado de que somos sujetos y hacedores del “bien ser”, creadores de humanidad, de relación fraterna y solidaridad universal.

Otra alternativa debe ser posible

Distribución horaria más humanizante

Intento buscar, olisquear algo nuevo y más humanizado, otra filosofía de la vida, otra manera de ser mientas estamos aquí, porque la sociedad actual ya no satisface, vemos que políticamente no se gestiona para las mayorías, éticamente se percibe injusta, socialmente desequilibrada y, en consecuencia, deshumanizada.

  1. Trabajo productivo: cuatro horas. Actividad de vivencia, orientada a producir riqueza de todo tipo: industria, minería, investigación, agricultura, docencia, política, todo lo que entendemos como trabajo remunerado necesario para vivir dignamente. Distribuir el trabajo: cada persona un trabajo y un trabajo para cada persona. Distribuir los beneficios: un salario mínimo y otro máximo, en un abanico salarial más bien cerrado; los sueldos no son un gasto, sino un reparto de los beneficios. Los sueldos pueden diferenciarse por criterios de cualificación, dificultad y riesgo o beneficio social, etc. 
  2. Trabajo creativo o libre: Cuatro horas de trabajo no productivo, no mercantilizado. Actividades de crecimiento personal y de autoexpresión, donde cada uno se autodefine y autorrealiza mediante el entretenimiento, la búsqueda ociosa, el conocimiento de las artes y de la belleza del mundo, la formación permanente…
  3. Vida familiar: Cuatro horas para conciliar la vida de familia, para estar con la pareja y los hijos. La vida familiar, como espacio de desarrollo, formación y expresión de la vida afectiva y disfrute amoroso, lugar imprescindible de aprendizaje en valores humanos, etc.; y para ganar en humanidad necesitamos de un tiempo del que hoy carecemos.
  4. Vida social: Cuatro horas de actividad social, para organizar y construir la polis, estudiando necesidades y proyectos comunitarios, para relacionarnos y ampliar el círculo de amistades, para hacer actividades juntos y participar en asociaciones de cualquier signo, lo que nos llevaría a tomar conciencia de que la ciudad somos las personas que la habitamos, mientras que la geografía y estructuras que la conforman son el lugar que nos identifica.
  5. Descanso nocturno: Ocho horas de sueño, de descanso, porque el organismo necesita recuperarse y equilibrar tensiones físicas y psicológicas; también imprescindible para dar lugar a los sueños, sueños ocultos e inconscientes que armonizan nuestra salud física y mental, en un ciclo constante, noche y día, que no se interrumpe.

Conclusión

El sistema neoliberal ha cumplido su función en la historia humana; hoy, con los conocimientos de que disponemos, debemos concluir que es un sistema injusto y deshumanizante, al tiempo que reconocerle el impulso al desarrollo y al bienestar humano.

Hoy, debemos esforzarnos en establecer un sistema económico que permita conseguir un desarrollo humanizante y sostenible, pero también, necesariamente universal o global.

Al mismo tiempo, es necesario compartir la riqueza y todas las riquezas, materiales y espirituales, el trabajo, el salario, las actividades, los proyectos; hay que sustituir la individualista competitividad por la social colaboración, hay que hacer más cosas juntos, como decía Saint-Exupéry en el Principito, más que repartirlas, porque lo primero une, mientras que lo segundo separa.

Es más importante disfrutar en la carrera de la vida que llegar el primero sin disfrutarla. Hay que sosegarse, no correr, detener el tiempo, perder el tiempo, aprender a no hacer nada.

No llega antes el que se fatiga más, sino el que corre mejor; por eso hay que trabajar menos tiempo, afanados productivamente, para trabajar mejor, disfrutando con eficiencia.

Y hay que vivir más socialmente que individualmente. La familia, los amigos, la ciudad, las otras culturas y etnias, hermanamientos de pueblos, más relación directa que virtual.

Esforzarse en hacer recortes laborales y sociales, educativos y sanitarios, con el fin de reanimar o resucitar el sistema neoliberal, tal como dictan los mercados y gestionan los políticos, y volver a ese tipo de normalidad, con la que sueña la población en general, es, además de un atropello sádico e injusto, un error histórico.

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