Reflexión: La manipulación política de la religión y la revolución ética pendiente

Juan Martín Núñez

La manipulación política de la religión desnuda la existencia de una pandemia ética-espiritual crónica que nos azota como humanidad desde hace décadas, el covid-19 solo la agravó. Esta crisis de la ultramodernidad exhibe injusticias socio-económicas decadentes del capitalismo, causadas por una egoísta ética materialista secular vacía de valores espirituales que aún espera una revolución. La superación de la manipulación política de la religión es posible, el camino es asumir en libertad la responsabilidad individual de buscar el sentido de la vida y realizar los valores espirituales trascendentes

La manipulación política de la religión (del latín re-ligare, re-unir al hombre con Dios),  afecta la libertad del Ser Humano en su raíz ética (la acción o moral vivida) y moral (lo normado), y se retroalimenta con la crisis o pandemia ética-espiritual que sufrimos hace décadas, también conocida como la crisis de la ultramodernidad, según la denominé en mi libro “El legado espiritual de Viktor Frankl: Gandhi y la ballena blanca” (en español e inglés, en amazon.es ), pues el covid-19 no es causa de la crisis, sólo la agravó.

Algunas características de esta crisis mundial

Esta crisis mundial crónica se caracteriza por la globalización del capitalismo salvaje con injusta distribución de los recursos económicos: pocos ricos y muchos pobres con hambre, caída del imperio comunista -ahora semicapitalista-,  falta de educación y salud, destrucción de la naturaleza, auge del narcotráfico, lavado de dinero y gran corrupción en las clases políticas dirigenciales. Tales tragedias humanas se originan en una ambición egoísta desmedida, un materialismo nihilista, una ética moderna secular vacía de valores morales espirituales, carente de solidaridad y amor al prójimo.

Un nuevo paradigma

Eliana Cevallos

Atinadamente describe estas falencias la destacada Psicóloga ecuatoriana Eliana Cevallos ( elianacevallos.com , Suiza), en su escrito “Hacia una ética del cuidado” -sobre el foro de Davos 2020-, y propone un nuevo paradigma ético: “cuidar de la naturaleza, de la vida y de los pobres y vulnerables, cuidar para amparar, atender, resguardar y proteger”.  Esta humanitaria tarea mundial es también transitada por el notable humanista Farid Yazdani; en “Orientaciones en tiempos de crisis” (Youtube), y la revista digital “Utopía” revistautopia.org .

Acercamiento transversal a la ética

En principio se debe considerar que no es posible entender la ética aisladamente; se percibe su imbricación con la manipulación política religiosa al verla bajo la luz de la Psicología Teísta de Viktor Frankl (Viena), llamada Análisis Existencial-Logoterapia.

Ésta incorporó la dimensión del Espíritu (que no enferma ni muere) al concebir al Ser Humano como una integridad bio-psico-socio-espiritual, que obra éticamente al elegir en Libertad y con Responsabilidad, entre el Bien y el Mal, moralmente iluminado y atraído en su Conciencia (voz de la trascendencia) por valores espirituales y el Absoluto o Dios (que es Amor eterno).

Esta postura existencial es una condición necesaria pero no suficiente, ya que es imprescindible aunarle los sabios principios de la filosofía oriental y las grandes religiones, pues también definen al Ser Humano en esencia como Espíritu.

La manipulación política de la religión toma hoy dos formas: una ejercida por una anacrónica estructura jerárquica eclesiástica (la papal) con una ética hipócrita populista, pues dice una cosa pero hace otra, como hacer apología de la humildad pero dirigir un imperio de riquezas, apañar a notorios políticos corruptos y sus estafas financieras, regalar pescado pero no enseñar a pescar -promoviendo así un pobrismo clientelar dependiente-.

También abarca en su contradicción el avalar la usurpación de tierras ajenas sin respetar derechos adquiridos por el trabajo propio, o aparentar abogar por los derechos humanos pero dar apoyo práctico a dictadores narco-comunistas corruptos que reprimen y hambrean a su pueblo provocando exilios de millones de personas –como el chavismo venezolano-. 

Manipulación y contradicción

Son todos indicios claros de una doble moral y mala praxis ética, que al ser tan contradictoria incluso aleja a los fieles de una sana y genuina expresión de religiosidad. 

En el otro extremo, e igualmente criticable, la manipulación es practicada por un líder político populista que utilizó la comunidad Evangélica para sus fines de llegar al poder, aprovechando ese canal del flujo humano para sus objetivos político-económicos, por ejemplo deforestar más aún la Amazonia para su explotación agrícola desregulada, aunque cause un desastre medioambiental y humanitario.

Ambas formas de manipulación política religiosa tienen como objetivo una acumulación egoísta de la riqueza material, alejada del ideario de humildad, amor solidario y fiel respeto y cumplimiento de la voluntad divina encarnada en las enseñanzas del único Dios difundidas por los grandes líderes espirituales como Jesucristo, Buda, Muhammad, Zoroastro, Bahá’u’lláh, Lao Tse;  y por otros relevantes humanistas como Gandhi, Mandela, Luther King, Krishnamurti, Swami Pranavananda, Madre Teresa de Calcuta.

Un lenguaje propio y personal

Pese a esta triste realidad, genera hoy esperanza la valiosa enseñanza de Frankl, quien acertadamente dijo que mas que ir hacia una religión universal, vamos hacia una religiosidad profundamente personal, donde cada uno encontrará su propio lenguaje, el más afín a su naturaleza íntima cuando se torne a Dios, pudiendo cualquier religión servirle de vehículo para llegar a Dios, al único Dios. 

Este enfoque es salvífico y sanador, pues permite así recuperar la iniciativa, creatividad y responsabilidad individual, al empoderar a cada ser humano para que en libertad asuma su tarea propia de buscar el último sentido de la vida, vivencie la Fe y el Amor ya sea a través de la religiosidad o un contenido u objeto adecuados, y realice los valores espirituales trascendentes actuando éticamente –con bondad y amor al prójimo-, en base a la común condición humana, y en consonancia con el desarrollo del Plan Divino de evolución.

Huir del conformismo y del totalitarismo

Recupera así la conciencia individual como segura guía interna ante la poco confiable guía externa, y deja de correr riesgos ante alguna eventual manipulación política religiosa que intentare cualquier jerarquía eclesiástica y/o dirigente político, pues él es ahora el dueño y artífice de su propio destino espiritual.

Ya no caerá en el conformismo consumista de hacer lo que otros hacen ni en el totalitarismo masificante de hacer lo que otros exigen que haga, pudiendo así ser partícipe libre y creativo de la realización de la revolución ética pendiente y vivenciar íntimamente el Amor eterno que da sentido a toda vida. 

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