¿POR QUÉ NECESITAMOS UNIRNOS?

 ¿ALGUIEN DIJO QUE FUESE FÁCIL?

 Manmen Castellano Paredes

CCP Antequera

 Desde el inicio de la humanidad y más en los últimos tiempos, se ha oído aquello de que “la unión hace la fuerza” y experiencias recientes en nuestras calles nos han enseñado que algo de cierto hay en este asunto. Por todo ello, creemos necesario profundizar un poco más en este tema y analizar qué hay detrás de esa necesidad que el ser humano tiene para trabajar con otros y qué dificultades nos podemos encontrar en ese camino del trabajo en red.

Si nos vamos al diccionario de nuestra lengua y vemos lo que significa la palabra “unir” nos encontramos lo siguiente en su primera acepción: “Juntar dos o más cosas entre sí, haciendo de ellas un todo”. Probablemente cuando hablamos de cosas eso sea así de fácil, pero estamos hablando de personas y colectivos sociales y en esos casos la cosa se complica y así lo resuelve la Real Academia de la Lengua cuando unas acepciones más adelante nos dice: “Dicho de varias personas: Confederarse o convenirse para el logro de algún intento, ayudándose mutuamente”. Y es que el ser humano es muy complejo y pocas veces llegará a compartir todo con sus iguales, pero en la inmensa mayoría de las ocasiones necesitará de ellos para lograr lo que persigue. Analizaremos más adelante la importancia de compartir algo en común y del papel que puede tener esa ayuda mutua.

¿Por qué necesitamos unirnos?

En la naturaleza encontramos pruebas cada día de que la unión hace la fuerza. Nos encontramos que los minerales más resistentes son aquellos en los que sus partículas se encuentran más fuertemente unidas. Las especies animales se suelen desplazar en manada para sobrevivir más fácilmente. Entre las especies vegetales vemos cómo se entrelazan en las selvas para sobrevivir. ¿Acaso la especie humana es muy diferente del resto? Ante esta pregunta, nuestra respuesta es un no rotundo, de hecho podríamos afirmar que el ser humano es una de las especies que más necesita de sus iguales, que desde el nacimiento hasta la muerte más indefenso se encuentra en el mundo y cuanto más unido se encuentre a otros más fácil le resultará sobrevivir.

Como ya hemos apuntado con anterioridad, el ser humano necesita de sus iguales para el logro de sus objetivos. Desde los primeros pobladores humanos de nuestro mundo esto ha sido una necesidad y podemos citar múltiples ejemplos de ello: desde los primeros poblados de cazadores que salían en grupo a buscar su alimento a los grupos de obreros de la era industrial que empezaron a unirse para reivindicar sus derechos, hasta llegar a estos momentos donde muchos y muchas nos vemos en la necesidad de organizarnos para exigir que se nos trate como ciudadanos y ciudadanas y se garanticen nuestros derechos y la igualdad para todos y todas.

Como ya hemos dicho los seres humanos nacemos preparados para vivir con otros, para ser seres sociales y eso no podemos olvidarlo. Más en la época en la que nos ha tocado vivir, en la época de la globalización donde lo que le pasa a una persona en las antípodas de mi país me puede estar afectando a mí directamente. En estos momentos las relaciones pueden ser mucho más fáciles que hace años por todas las herramientas que tenemos para ello (teléfono, Internet, redes sociales…); pero en este contexto cada vez vivimos más el lema “divide y vencerás”.

En un mundo donde prima el individualismo y que se salve el más fuerte, no podemos olvidar a los más débiles, a los que más sufren. Ahora es el momento de hacernos más fuertes, uniéndonos unos a otros para reclamar esa igualdad de derechos de la que hablábamos con anterioridad y no que cada uno reclame lo suyo. Esta unión no tiene por qué realizarse dentro de una estricta organización, existen redes formales y redes informales, unas más organizadas y otras menos; al unirnos lo que tenemos que tener claro es que la estructura en sí no es lo importante, sino los objetivos que nos unen y las personas en sí.

Cuando nos unimos a otros son muchas las posibilidades que se nos plantean, de manera que todos y todas nos enriquezcamos con el trabajo de los demás. Cuando trabajamos unidos para lograr nuestros objetivos, estamos aprovechando mejor los recursos con los que contamos, nos estamos enriqueciendo con la diversidad que nos aportan los que son diferentes a nosotros, así como de las experiencias que cada uno aporta.

¿Alguien dijo que fuese fácil?

Cuando trabajamos con otros, aunque tengamos uno o varios objetivos comunes, no siempre es fácil el trabajo. Unirnos a los demás supone respetarlos y sentirnos respetados en ese camino.

En ocasiones, las estructuras y la burocracia ahogan a las propias redes naturales que se crean. Tenemos que tener muy presente que la estructura en sí no es el fin último de la unión. Y dentro de nuestras estructuras, cada vez parece que falta más comunicación. Parece impensable que en la era de la comunicación, en las entidades se siga argumentando día tras día que falta comunicación, en algo estamos fallando en nuestras estructuras cuando no aprovechamos todos los mecanismos que tenemos a nuestro alcance.

Otras veces, el afán de protagonismo de las personas o de los colectivos, llevan al trabajo en red al fracaso. Y en otras ocasiones, es la unión lo que hace que desaparezcan las personas o los colectivos particulares.                

No debemos olvidar que en ocasiones no somos del todo sinceros con los que nos acompañan en este día a día. El ocultar cómo somos, falsear información o no mostrarnos auténticos, puede llevar a que nuestros compañeros y compañeras de viaje desconfíen de nosotros. Como veremos más adelante la confianza mutua es fundamental en el trabajo en red.

¿Cómo podemos superar las dificultades?

Cuando nos encontramos ante la dificultad en el trabajo en grupo, hay determinadas premisas que nos pueden ayudar a superarla y que nunca debemos olvidar:

El respeto a la diversidad. En el trabajo en grupo cada cual aporta lo propio y de lo que más sabe y de ello se nutre todo el grupo. Siempre debemos respetar al que es diferente a nosotros y sobre todo respetarlo de igual a igual.  Tenemos que hablar de una igualdad de derechos, pero sin olvidar el derecho a la diferencia. Al trabajar en red diferentes colectivos sociales desde el respeto, se facilita la integración intergeneracional, intercultural, rural-urbana, entre géneros, local-global…

Clarificar el fin de la unión. Cuando nos unimos unos a otros, tenemos que tener muy claro el para qué. Tener objetivos comunes es lo que hace que se le vea sentido a un trabajo conjunto y lo que nos mueve a trabajar codo con codo. Surgen a veces discrepancias en el cómo y el cuándo actuamos, pero si tenemos unas metas y objetivos estratégicos claros seguramente el trabajo conjunto saldrá adelante.

Transparencia y confianza mutua. Cuando trabajamos con otros es fundamental crear un clima de confianza, en el que haya una total transparencia y hablemos desde la franqueza. El conocimiento mutuo es fundamental cuando trabajamos con otras personas o colectivos, todos tenemos que tener muy claro qué piensan y qué líneas siguen nuestros compañeros de viaje. Podríamos ponerlo en un apartado aparte, pero tiene mucho que ver con la transparencia y se trata de la facilitación de la comunicación. Aunque hoy por hoy con todos los medios que tenemos a nuestro alcance debería ser facilísimo, tenemos que seguir esforzándonos para que la información llegue a todo el mundo y que podamos facilitar que todos y todas se puedan hacer escuchar. Y enlazando con que todos se puedan hacer escuchar, no podemos olvidar que todos y todas tenemos que estar dispuestos a escuchar a los demás, pero no cualquier escucha, sino una escucha activa con actitud reflexiva, crítica y autocrítica.

Horizontalidad y coordinación. Comentábamos que las redes creadas pueden ser más o menos estructuradas, lo que nunca podemos permitir es que las estructuras en sí se conviertan en el fin último de las uniones entre personas o colectivos. Las estructuras pueden ser importantes, pero siempre que estén al servicio de las redes y que sirvan para coordinar el trabajo. Por ello, creemos que es fundamental una estructura lo más horizontal y participativa posible, donde las personas que posean algún tipo de poder sea para ponerlo al servicio de los demás y facilitar los mecanismos de coordinación. No olvidemos que en el trabajo en red todos y todas deben ganar, poner en común, participar, liderar…; aunque cada uno dentro de sus potencialidades.

Tener sentido hacia fuera y no sólo hacia dentro. A lo largo de los tiempos, hemos visto cómo en múltiples ocasiones sobrevivían aquellos grupos que dejaban de mirar el ombligo y miraban hacia el exterior. Esto, hoy en día, en un mundo cada vez más globalizado, es algo imprescindible. Todo está interrelacionado y los grupos que se forman no pueden olvidar que sus objetivos están relacionados con los de otros muchos. No podemos olvidarnos de los más débiles y de lo que pasa fuera de nuestros grupos, debemos mirar hacia fuera y contextualizar todo lo que nos pasa, ya que seguro que mucha más gente se ve en la misma circunstancia. Esto nos lleva a que cada vez, colectivos más heterogéneos se encuentren luchando juntos por el respeto de sus derechos fundamentales: inmigrantes o nacionales, ocupados o desempleados, hombres o mujeres, jóvenes o mayores, de ciudad o de pueblo… En un contexto de pérdidas de derechos en el que estamos, esto es más que nunca no necesario, sino imprescindible.

Para concluir y visto todo lo anterior, somos conscientes de que el trabajo en red con otras personas y / o colectivos no es fácil, pero a pesar de ello, debemos decir que es el único camino posible que nos queda en un mundo cada vez más globalizado donde tantos millones de personas ven vulnerados sus derechos fundamentales cada día. A pesar de las dificultades que nos encontramos en el día a día en el trabajo en red, somos conscientes de que muchos de los logros son gracias a esta unión y que si cada uno fuéramos por libre como un francotirador poco podríamos conseguir. Hoy más que nunca estamos convencidos de que “la unión hace la fuerza”. Sólo una última cosa: “Atrévete a unirte”.


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