No malgasto mis días en ruidos que me distraen

José Luis Pérez

Seglar (La Rioja)

 Esperanza nacida de sentirme salvado de mis carencias, inseguridades y miedos. Totalmente necesitado de darle sentido a mi vida.

Tengo la promesa de la misericordia de Dios -soy muy poquita cosa- de que mi éxodo no será hacia la nada; antes bien Jesús me acompaña y me guía con su Palabra y su aliento.

Frente a todo lo que cada día se me ofrece, sugiere, impone y manda, mi debilidad se hace fuerte, mira hacia arriba y me ilustra otra forma de vida más rica y profunda, por lo tanto auténtica.

El corazón sigue fascinado por lo alegre y claro, ha aprendido a soslayar los falsos profetas; lo que reluce por vacío, los que quieren cargarnos sus cargas; los que quieren fijarnos para anularnos y buscan hacernos cuando menos buenos.

Sí he tenido la suerte de encontrar el valor de vivir atento y  cercano al otro, no malgasto mis días en ruidos y alborotos que me distraen de la senda, mi bagaje -ligero- se ha ido formando de lo auténtico, ha desechado lo fácil.

Sé que toda mi existencia es un regalo y lo que mi corazón necesita tiene que ver siempre con ofrecer algo de lo que he recibido, todo esto condicionado por todas mis limitaciones, esto se ve con facilidad.

Es tan difícil confiar en todo lo que por inmediato, se me da, consigo y alcanzo, con la facilidad de comprarlo y sin ninguna implicación personal.

Voy a seguir en el campo de labor, creo no merecerlo y por un lado temo no saberlo hacer bien, por otro me inquieto si no lo intento, así que en esas estoy. Además diciendo de una u otra forma de qué calidad es la roca donde me sustento. Y seguiré…                                                   52 pg 8

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