Líneas de la plataforma de Madrid para el diálogo interreligioso

1 La Plataforma para el Diálogo Interreligioso está formada por personas vinculadas a plurales tradiciones religiosas51 pg24 y espirituales y a colectivos culturales y sociales interesados por el fenómeno religioso en la sociedad. El presente Manifiesto da cuenta de su identidad, objetivos y tareas a realizar como colectivo.

2 La sociedad española ha sufrido un cambio importante en el campo de las creencias religiosas: no estamos en tiempos de religión y de cultura únicas, sino que vivimos en tiempos de pluralismo religioso y cultural. Un pluralismo que no se da sólo en áreas geográficas distintas, sino que se produce en el mismo territorio. España es hoy un ejemplo de esa pluralidad, que constituye una gran riqueza felizmente incrementada con el fenómeno de la inmigración, que posibilita un encuentro fecundo de culturas y religiones.

3 Esto implica un cambio de paradigma en la concepción del Estado español, que exige respeto a la libertad de conciencia, al pluralismo religioso, cultural, político e ideológico, reconocimiento real y efectivo de la libertad religiosa, y colaboración con las distintas tradiciones religiosas, sin privilegios para ninguna de ellas, ni por razones históricas, ni sociológicas. El dinamismo y la vitalidad de las religiones, así como de las distintas concepciones laicas, no se basan en la legitimación de instancias externas a ellas, sino en la autenticidad de su propia experiencia religiosa, de sus propuestas éticas, en la argumentación de las propias ideas y en su capacidad de influir liberadoramente en el entorno.

4 Ese cambio de paradigma comporta asimismo un cambio profundo en la relación de las religiones entre sí, pasando del anatema, que ha caracterizado la historia de las religiones, al diálogo, en el que estamos entrando lentamente y no sin dificultades, pero con convicción. El diálogo interreligioso se justifica por la pluralidad de manifestaciones de lo sagrado en la historia, así como por la pluralidad de reformadores y testigos religiosos. El diálogo debe ser simétrico, correlacional y corresponsable.

51 pg255 El cambio se produce también en la relación de las religiones con la sociedad civil y con la cultura de nuestro tiempo. Las religiones no conforman un microcosmos aislado de la cultura y alejado de la sociedad, como tampoco se recluyen en la esfera intimista y cultual. Tienen una dimensión pública, ejercen una funcionalidad social y están llamadas a asumir su responsabilidad en la respuesta a los grandes problemas de la humanidad, en todos los ámbitos: sociedad, política, economía, orden internacional. Entre esas responsabilidades se encuentra la denuncia de las injusticias y el compromiso en la construcción de una sociedad multiétnica, multicultural y multirreligiosa, en la que las creencias no sean motivo de división, sino de colaboración mutua.

6 Entre sus tareas prioritarias, la Plataforma asume, junto con organismos internacionales, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil, el compromiso por la paz y por la construcción de una sociedad que resuelva los conflictos por la vía del diálogo y de la negociación, y a través del método de la no violencia activa, siguiendo el testimonio y el mensaje de muchos líderes religiosos y pensadores laicos como: Confucio, Buddha, Sócrates, Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Miguel Servet, Lutero, Bahá’ u’lláh, Albert Schweitzer, Gandhi, Luther King, Teresa de Calcuta, Dalai Lama, Bertrand Russell y otros muchos.

7  Tarea de la Plataforma es también la elaboración de un pensamiento intercultural e interreligioso en clave de liberación a partir de la opción por las víctimas y por las personas, colectivos, pueblos, naciones y continentes excluidos por razones de género, etnia, religión, clase, cultura, etc.

8  Consideramos importante contribuir, junto con otros grupos y movimientos religiosos, al surgimiento de una espiritualidad interreligiosa, propiciando lugares de encuentro de las distintas religiones, sin por ello renunciar a la propia espiritualidad como expresión de la riqueza de lo sagrado. La gratuidad, inherente a la experiencia religiosa, y el altruismo de los humanismos laicos y de los movimientos sociales constituyen importantes e irrenunciables aportes a un mundo regido por el consumo, el interés, la competitividad y la pérdida de la profundidad.

9 Nuestro objetivo es recuperar las tradiciones emancipatorias inherentes a las religiones y a los humanismos, capaces de aportar iniciativas y alternativas en los distintos ámbitos en los que se produce el deterioro de las condiciones de vida: ecología, ocio y tiempo libre, calidad de vida, interioridad, solidaridad, justicia, etc. En esta recuperación creemos que puede hacer importantes aportaciones la juventud, donde se viven muchos de esos valores con autenticidad.

10 Reconocemos que las religiones constituyen, a veces, un obstáculo para la práctica de los derechos humanos en la sociedad y mucho más en su propio seno. Razón de más para que pongamos empeño especial en la defensa de la democracia y de los derechos humanos en los dos ámbitos, el sociopolítico y el religioso.

11 Queremos estar muy atentos a los fenómenos de fundamentalismo de todo tipo que se dan en las religiones y en la51 pg26 sociedad: la religión del Imperio, como ejemplo de fundamentalismo político; el neoliberalismo, como ejemplo del fundamentalismo económico; el pensamiento único, como muestra de fundamentalismo cultural; los integrismos propiamente religiosos. Los fundamentalismos no forman parte de la esencia de la religión ni de los humanismos, como tampoco de la economía, ni de la política ni de la cultura. Son fenómenos patológicos a erradicar por el camino de una educación en la tolerancia y el diálogo, en la solidaridad y la igualdad.

12 Desde la Plataforma hemos de llevar a cabo una crítica de las religiones para desterrar de ellas las prácticas que atentan contra la vida de los seres humanos y de la naturaleza, que defienden las discriminaciones de género, la mayoría de las veces en perjuicio de la mujer por su carácter patriarcal, que impiden la libertad religiosa y que fomentan la violencia.

13  Las religiones, las distintas tradiciones humanistas y los movimientos sociales de esta Plataforma nos comprometemos a trabajar en la búsqueda de una ética universal y en la práctica de unas actitudes morales comunes, respetando las peculiaridades religiosas, culturales, étnicas, etc.

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