La urdimbre de mi existencia

Domingo Pérez

Cantautor

 1. La urdimbre de mi existencia es Dios, en ella se va enganchando todo lo que vivo y sue-o; el color de los hilos que se utilizan en el tejido de mi vida es el hermoso anuncio del Reino hecho por Jesœs, al que un día optó por seguir, confiando en él; el material que utilizo es profundamente humano, o sea mucha carne y mucha ternura, sobre todo está hecho de pobres que gritan, que se rebelan o que cantan; está tejido a golpes de vida, de realidad, de sueños, golpes dolorosos y gozosos, confusos y clarividentes, constantes e inconstantes, tristes y alegres, es como estar lloviendo «a mares» con el sol luciendo cálidamente.

No creo para nada que el hombre sea un lobo para el hombre, este sistema neoliberal salvaje es el que quiere que así sea para justificarse. Las otras personas son para mí la mayor oportunidad que tengo de ser persona completa, sin ellas no puedo ser, sencillamente.

Me siento todos los días como persona incompleta en mi fe, en mis relaciones de pareja, en mi labor de padre, en mi trabajo profesional, como músico… Dicho como a mí me gusta decirlo: me siento hermosamente incompleto, porque más que causarme frustración el verme aí, me ayuda a seguir creciendo, a seguir caminando, a ser comprensivo, a ser paciente (¡qué difícil!). Así veo el mundo y los demás. Somos-en-camino, porque quietos no somos nada. Y el caminante es terco como terca es su esperanza.

2.Pues cada vez más canto con los ojos, la boca y el corazón bien abiertos. Componer canciones se ha revelado en mí, desde que cumplí los cuarenta (ahora tengo 46 años) como un arma poderosa de crecimiento personal, de engancharme a la realidad, de proponer un mundo mejor, de incitar a la hermosa subversión de la solidaridad, de vivir mi fe y compartir mis sueños con otras personas.

Soy un privilegiado del primer mundo que está hablando siempre de los pobres y mirando hacia ellos, como hice en el disco de «María, la de Jesús», como he hecho en el próximo que está a punto de salir: «El Congo grita, África grita», o en más de medio centenar de canciones realizadas y que irá compartiendo poco a poco como la œltima colección que estoy terminando («Cosecha de margaritas») centrada en la utoía. Es mi pequeña aportación a este ingente movimiento por OTRO MUNDO MEJOR,

El caso es que vivo todo ahora mismo con una gran intensidad y veo que voy contagiando a mi alrededor de todo ello y que, como las gotas dispersas del mercurio (que contamina en positivo, claro), voy reuniéndome con un montón de hombres y mujeres hermosamente incompletos como yo, que caminan (ya se llamen Pedro Casaldáliga o Kassum, Antonia o Mariví). Como dice una de mis œltimas canciones, cuando soy consciente de todo esto: «Tengo claro entonces / que os debo cuanto canto, / que mi voz transmite/ vuestras risas, vuestros llantos. / Y así seguirá, y así seguiré».

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