La renta básica, el primer derecho

Antonio Moreno de la Fuente

Sevilla. CCP Fuente Verde

      El Informe que presentó el pasado 13 de octubre la Red europea de lucha contra la pobreza y exclusión social manifiesta que en nuestro país hay más de 13,3 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión, lo que supone un 28,6% de la población. De ellos, más de 3,5 millones de ciudadanos viven en pobreza severa. Y ¿qué medidas proponía el Informe para erradicar la pobreza? Un trabajo decente, la subida de las pensiones, especialmente las no contributivas, y un sistema de rentas mínimas. Estando de acuerdo básicamente con estas medidas, creo que las mismas no atajan el fondo del problema de la pobreza, lo que sí haría la implantación de la Renta Básica Universal (RBU) como el primer derecho que tenemos en la vida y cuyo establecimiento erradicaría totalmente la pobreza.

RBU

Hoy se habla bastante sobre la RBU, pero no siempre con atino. Por ello queremos aclarar conceptos en nuestra revista Utopía. Es preciso enfatizar que la RBU es el primer derecho de las personas y cabe preguntarse qué ocurriría si en el Parlamento español se aprobase la implantación de RBU en España, como pretende hacer Finlandia.

¿Qué ocurriría si se implantara la RBU? Se suprimirían todos los subsidios de empleo, los planes  especiales de empleo temporal, las pensiones no contributivas,  las becas estudiantiles, las ayudas estatales a las empresas en crisis, etc. Es decir, se suprimirían todas las subvenciones condicionadas. A cambio, se otorgaría a cada persona al mes una RBU, es decir, una cantidad suficiente para cubrir las necesidades fundamentales, sea pobre o sea rica, viva sola o con familia, haya o no trabajado en el pasado. Y financiaríamos esta RBU mediante un impuesto progresivo sobre los rendimientos de trabajo de las personas físicas.

Afrontar eficazmente la pobreza?

Lo que nos sorprenderá de entrada es que el problema de la pobreza se afronta de una manera más eficaz que antes, a coste real menor para la sociedad y un coste psicológico menor. De una manera más eficaz, porque otorgamos una cantidad cada mes que está por encima del umbral de la pobreza, ésta desaparece y a un coste real menor, porque al sustituir la multitud de subsidios por un subsidio incondicional, se elimina de un plumazo la telaraña de procedimientos administrativos y todos los fondos que los mantienen (oficinas de empleo, oficinas de concesión de salario social, de ayudas familiares, etc.) en los que se marea a los más desfavorecidos que deben acudir a ellas. Y a un coste psicológico menor, porque ya el Estado deja de husmear en la vida privada de las personas para verificar si son pobres y si satisfacen las condiciones establecidas.

Y se constata, además, que la noción misma de parado, tal como la entendemos ahora, desaparece. La población activa ya no está dividida en los dos grupos clásicos: empleados y parados, porque el subsidio de paro se ha sustituido por una RBU para poder vivir. Ya nadie puede reclamar que está parado, ya que recibe esa RBU, no porque trabaje, sino porque es ciudadana/no. Recibir esta RBU es el primer derecho que toda persona tiene, sencillamente por venir a esta vida, otorgado posteriormente por el Estado por ser ciudadana/no. A los mayores de edad se les da la cantidad de 650 euros mensuales, a los menores un 20% menos.

Ganancia en libertad

Y como resultado de recibir esta RBU, el trabajo se ha hecho optativo. Se ha ganado en libertad. No se depende de tener o no un trabajo bajo la presión empresarial, porque se tiene para vivir. Si se desea aumentar los ingresos por encima de la RBU, cosa normal, se exigirá que el trabajo asalariado se pague según el convenio, las mujeres podrán exigir igual salario a igual trabajo. Sobre todo, los trabajos ingratos, pesados, monótonos y penosos se cotizarán a un salario más alto. El trabajo asalariado deja de ser una carga, una explotación, una humillación, porque ya no se depende de él para vivir. La RBU quita de un plumazo el paro y el hambre.

Trabajo Optativo

Si el trabajo se vuelve optativo, podrán vivir, los que quieran, sin trabajar, viviendo de la RBU, en cierta medida como hacen hoy los jubilados. Pero, sobre todo, se podrán tener ocupaciones a tiempo parcial, aumentando los tiempos de ocio o de empleo libremente elegido. El trabajo doméstico no remunerado, los estudiantes, la ayuda entre vecinos, el trabajo voluntario, etc. cobran mayor sentido, ya que se pueden ejercer libremente, porque con la RBU se tiene para vivir. Además, con el establecimiento de la RBU surgirá todo tipo de trabajos libres, estimulantes y atractivos, de pintura, música, de observación de la naturaleza, y surgirá todo tipo de empresas alternativas que antes no eran capaces de sobrevivir.  Ahora pueden ser rentables  teniendo el colchón de la RBU.

Y ¿qué decir de las dificultades inherentes a su establecimiento? Es cierto que la RBU tiene pegas e inconvenientes. Se puede decir que la RBU puede parecer una utopía, pero es seguro que no es una quimera imposible.

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