La metáfora del queso de Gruyére

                               Luis Pernía (CCP –Antequera)

      “En una épocade engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario” decía George Orwel. Por eso, en este apartado de experiencias, bien vale la pena mirar a nuestro alrededor y observar cómo el capitalismo verde, en todas sus versiones, se está infiltrado  en los movimientos sociales. Lo hace ideológicamente y a través de fundaciones o entidades sin ánimo de lucro, hasta socavarlos como un queso Gruyére. En este sentido cabe traer a colación un artículo de Paco Puche, librero y ecologista,  ponente en la XV  Semana Andaluza de Teología,  y publicado en la revista  El OBERVADOR el 29/12/10 bajo el título “Mar Vivia es Avina (La metáfora del queso Gruyére)”

       Viene a decir queº, uno de  de los proyectos en este sentido, que está llegando más lejos, tanto en España como en Latinoamérica, es el desplegado por la Fundación Avina, nacida  de uno de los hombres más ricos del mundo, el magnate suizo Stephan Schmidhein, quien ha cimentado su enorme fortuna en la extracción y manipulación del amianto, dominando la producción y el lobby de este mineral.  El amianto, como es bien conocido, es un material muy nocivo para los trabajadores, y, según la OMS, se calculan en más de 100.000 el número de muertes anuales debido a su uso. Como se sabía de su peligrosidad  el lobby mencionado ha logrado mantener en el silencio y la desinformación  cerca de un siglo. Desde 2005 está rigurosamente prohibido en la UE.

En 1994, Stephan Schmidheiny funda Avina, a la que financia con su fortuna, haciendo a su vez alianzas con otras fundaciones o entidades, como Ashoka o el INCAE. Posteriormente funda  la ONG MarViva.

¿Por qué nos interesa MarViva? Por la siguiente historia, que confirma la metáfora del queso suizo de Gruyère aplicada a los movimientos sociales. Xavier Pastor, el que fuera director ejecutivo de Greenpeace hasta febrero de 2001 desde su fundación en España, preparó para la fundación Avina, desde mayo de 2002 a agosto de 2003, un proyecto para el desarrollo de una organización, que se denominó MarViva, para operar en el Pacífico centroamericano. A finales de 2002 se funda MarViva en Panamá, con sede en Costa Rica,  contando con 75 empleados, lo que significa un presupuesto importante. Es importante  ver la íntima relación  entre Stepahn Schmidheiny y MarViva  y que  Avina y MarViva  vienen a ser  la misma cosa.  

         Volviendo al queso de Gruyère. Se da la circunstancia que en Greenpeace se ha procedido recientemente a la selección de su director/a ejecutivo/a y el cargo ha recaído en una persona,  entre doscientos candidatos, que nunca ha sido de Greenpeace, pero sí ha estado el último año contratada por MarViva. Pues bien, la nueva directora ejecutiva de Greenpeace España, Miren Gutiérrez, periodista donostiarra, tiene estrechos vínculos con el mencionado magnate suizo del amianto, Stephan Schmidheiny, pues trabajó para una organización paralela a Avina a las órdenes de la ex pareja de Schmidheiny. Al conocer este hecho algunos de sus socios se han dado de baja y otros tantos han hecho llegar su preocupación por la información desvelada.  Algunos socios de Greenpeace se preguntan cómo es posible que haya que recurrir a gente de fuera  contando ésta con 100.000 afiliados y  cómo, de nuevo, cuando se hace una renovación del contrato del director ejecutivo (cargo de mucha importancia porque viene a ser la imagen externa de Greenpeace) aparezca Avina de nuevo merodeando por los alrededores de la entidad.  

     El  polvo del amianto termina impregnando a Avina, Ashoka, MarViva y sus entidades  afines. Y la magnitud de la tragedia del amianto es de tal envergadura que a nadie deja impasible. SobreSchmidheiny pesa en estos momentos una acusación, que se ve en un juicio penal que se celebra en Turín, por la que el ministerio fiscal solicita trece años de cárcel y un millón de euros por cada víctima de una fábrica que cerró en 1986 en Casale Monferrato (Italia), y en la que 3.000 personas, entre familiares de fallecidos y enfermos, han presentado la denuncia que se juzga. En total se le piden 5.000 millones de euros en indemnizaciones. Como esta familia ha dominado en el mundo el negocio del amianto, las demandas que le esperan serán interminables. Por otro lado está la compra de voluntades políticas en Latinoamérica en nombre de la ecología.  Esta introducción del “benefactor” del amianto en las organizaciones ecológicas reitera la recurrente metáfora  delqueso de Gruyére, pero que  a diferencia del auténtico, va a terminar teniendo un fuerte sabor amargo.

Para mayor información ver  www.revistaelobservador.com

                                                                                    

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