La experiencia del centro Malaika ¿Aceptamos las otras religiones?

Luis Pernía Ibáñez

(CCP Andalucía) 

Decía el teólogo Karl Rhaner  que si las religiones se ponen de acuerdo, la paz en el mundo es posible. Es claro que las religiones, en muchos casos, se han hecho presentes en nuestro mundo  bajo forma impositiva y hasta despótica del control de la libertad. La interpretación, en muchos casos, de los textos fundamentales de las grandes religiones ha dejado fuera de consideración una parte de la humanidad. El fiat justitia et pereat mundus ha sido y es punto de partida habitual de todos los fundamentalismos religiosos. El caso es que las raíces del integrismo están ahí,  cerca de nosotros,  en nuestra postura antropológica de superioridad, con sesgo religioso, que nos hace imperialistas y dominadores, y en la no aceptación del otro como otro, ante el peligro de ser contaminado. Las religiones han producido lo mejor y también lo peor que ha sucedido en la historia de la humanidad, y más cuando el sometimiento de la libertad, que pautan los imperativos religiosos, se ha visto reforzado por la sumisión y el control de los Estados.

A pesar de todo,  la religión que ha sobrevivido a los augures de su muerte y a los profetas de su desaparición, se presenta, como lugar de encuentro  entre los ciudadanos, con especial incidencia en el ámbito migratorio, entre los que residen y los que están llegando. Y lo hace no solamente porque plantea cuestiones clave de la existencia, sino porque es una dimensión del ser humano que está ahí dentro, como un sentimiento irremplazable, y que, resuelto adecuadamente, puede ser el punto nuclear de la paz social en una sociedad plural.

Por debajo de la apertura a la trascendencia (teonomía) que todas las religiones ofrecen a sus fieles, el hombre de hoy sigue demandando a las tradiciones religiosas y espirituales alguna palabra que dé valor a su propia vida (autonomía) y a sus relaciones de convivencia y solidaridad con los semejantes (heteronomía). En resumidas cuentas, el hombre de hoy sigue esperando alguna respuesta convincente a los enigmas que siempre le han inquietado: la   enfermedad, la vejez y la muerte; el tiempo y su caducidad; el miedo; la justicia y la paz, el amor y la guerra.

La grandeza de las religiones, si vuelven a ser realmente lo que pretenden ser, sería: ofrecer gratuitamente su revelación, sin imponer de forma coercitiva sus proyectos, sus sistemas, sus dogmas. El cristianismo nace de la libertad de un profeta, Jesús de Nazaret, al que tal libertad le llevó a la muerte. Las grandes religiones practicadas por los seres humanos a lo largo de la historia alaban al justo y defienden la igualdad antropológica de los miembros de la especie.  Los textos fundacionales, a pesar de  interpretaciones interesadas, dan  la inspiración general para seguir manteniendo el compromiso con la justicia y la igualdad.  Las religiones proféticas han sido agentes de la libertad y de liberación. Precisamente  la tolerancia para con el otro implicaba una cierta superioridad moral de la propia comunidad.

España es hoy un crisol de culturas, un calidoscopio  de la pluralidad y visiones diversas del mundo, gracias a la reciente llegada de más de tres millones de personas inmigrantes, que fecundan una vetusta realidad hacia  encuentro  de culturas y religiones, un encuentro que si es real engendrará  la paz social.

Nuestras escuelas recrean una realidad multicolor de niños de numerosos países y en nuestros barrios se escucha rezar en árabe, swhaili o español con acento ecuatoriano.

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El diálogo interreligioso e intercultural debe ser hoy el imperativo categórico de las distintas tradiciones religiosas y espirituales, si no quieren anquilosarse, ignorarse o, peor todavía, destruirse unas a otras. Las religiones  no pueden olvidar que son respuestas humanas a la realidad divina que se manifiesta a través de diferentes rostros, que necesitan contrastarse, escucharse, para reivindicar una ética mundial, y luchar contra los poderosos que la pisoteen.

El mundo tiene algún remedio si todas las religiones se ponen de acuerdo para trabajar sinceramente en mejorarlo. Por eso es necesario recuperar las tradiciones emancipatorias inherentes a las religiones y a los humanismos.

Una experiencia en este sentido es el Centro Malaika por el diálogo intercultural e interreligioso, en Málaga. Animado por los laicos misioneros de la Consolata, se abre oficialmente el 20 marzo de 2004, pero con trabajo previo los meses anteriores para conocer la realidad malagueña en el campos de interculturalidad, migración  e interreligiosidad. Nacido dentro de la Asociación Uyamaa, una organización que trabaja con los países en vías de desarrollo, y por tanto consciente de la permanente quiebra Norte-Sur y las consiguientes migraciones, quiere profundizar en el diálogo y el mestizaje de esas sociedades de acogida o de llegada. Por tanto con vocación de igualdad y ciudadanía para estas personas que vienen a nuestro país. El Centro Malaika busca aportar orientación y formación a los que llegan, a la vez  que potenciar las relaciones interculturales  y el diálogo interreligioso. En síntesis, las actividades del Centro Malaika se centran en dos áreas principalmente, las que promueven el diálogo entre personas de diferentes culturas y aquellas dirigidas a favorecer el diálogo y entendimiento entre las diferentes tradiciones religiosas.

Así destacan, entre otras, en la última memoria del Centro: el “Curso de formación intercultural e interreligiosa”, a finales del 2003; el “Curso de introducción a la lengua Swahili y a la cultura Africana”, en la primavera del 2004;  la Primera Semana Intercultural Centro Malaika,  al inicio del verano del 2004; las Jornadas de Encuentro con el Budismo, en febrero de 2004; “Gandhi: Un artista del Diálogo y el Compromiso. Curso de formación al diálogo Intercultural e Interreligioso”,  de febrero a junio de 2004; “Curso de introducción a las religiones del mundo”, del 25 de marzo al 25 de junio de 2004; Visitas a la Sinagoga y a la Iglesia Evangélica;  el Encuentro con Lamas del Tibet, el 31 de mayo de 2004; o la Mesa Redonda “¿Cómo aceptamos las otras regiones”,el 25 de noviembre de 2004 con el Rabino de la sinagoga de Málaga, el Imán de la mezquita de Marbella y el Vicario Episcopal de Málaga ciudad.

En su tríptico multilenguas leo “juntos creamos un espacio de entendimiento entre las diferentes tradiciones religiosas y culturales” y “para compartir este mundo”, mientras la brisa que viene del mar hacia el barrio multiétnico  de Palma-Palmilla, parece susurrar aquello “el arte de escuchar y el poder del compromiso”.

Página web Centro Malaika. www.centromalaika.tk e-mail: centromalaika@yahoo.es

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