LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DE ECONOMÍA SOLIDARIA EN MADRID

MERCADO SOCIAL DE MADRID

LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DE ECONOMÍA SOLIDARIA EN MADRID

 Comisión de difusión del Mercado Social de Madrid

Los niveles de indignación en nuestra sociedad están en máximos históricos: podríamos decir que la degradación del régimen político que acompaña un modelo económico fallido está en un punto de no retorno. Esta situación se visibiliza en las masivas demostraciones de desafección y crítica que se han producido en los últimos años, pero principalmente a partir de la gestación de un nuevo clima nacido del 15M. Desde entonces han emergido multitud de iniciativas colectivas que han incorporado a la vocación destituyente de las manifestaciones la experimentación práctica de alternativas en diferentes esferas de la vida.

Una de ellas ha sido sin duda el consumo, una dimensión que desde el “Mercado Social” nos parece fundamental en los procesos de transformación de la sociedad que se están produciendo. Y es que el consumo es eso tan cercano en lo que invertimos una parte sustancial de nuestro tiempo, como personas, como entidades o como hogares, y que a veces dice mucho más de nosotros que los lemas que podamos colgar en Facebook. Cada decisión de compra que tomamos refuerza un modelo determinado de producción, distribución o consumo. Las decisiones económicas no son neutrales ni inocentes, contribuyen a reforzar prácticas que se van instaurando por inercia en nuestras costumbres cotidianas. Basta con recordar el reciente ciclo inmobiliario. Muchos se sorprenden al saber que cuando nuestro criterio principal para elegir un producto o servicio es siempre el precio, es probable que en muchos casos estemos contribuyendo a reforzar las relaciones de desigualdad y explotación existentes en este mundo globalizado. Uno de los desafíos más importantes en la esfera del consumo es mantener activa una mirada de “circuito completo”. Interrogarnos permanentemente acerca del impacto que tiene en los diferentes entornos del proceso productivo nuestra decisión de compra, incluso nuestra expectativa de satisfacción de “necesidades”. Estar atentos y atentas a que nuestras “exigencias de calidad, inmediatez y accesibilidad” se puedan responder sin menosprecio de las necesidades y expectativas legítimas de terceras personas (entre ellas el descanso).

¿Hay alternativas? ¿Podremos ser partícipes aquellas personas que queremos que nuestro consumo contribuya a crear una sociedad diferente o incluso ser motor de ese cambio? Creemos que sí. Desde la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) llevamos unos años creando desde la praxis un Mercado Social que ponga a las personas en el centro de las decisiones de producción, distribución, financiación y consumo, y que fomente prácticas más justas y democráticas. Un circuito económico que fortalezca y haga visibles las prácticas económicas solidarias en todas las fases del ciclo económico. Una red estable de intercambios que permita a sus participantes (consumidores, ahorradores, proveedores, etc.), individuales o colectivos, ir cubriendo sus necesidades de renta, bienes o servicios. Se trata de consolidar un modelo económico en el que las personas, sus comunidades y el medio ambiente sean lo más importante.

Al Mercado Social se puede acceder ya sea como integrante de alguna red o empresa, o como simple consumidora individual o colectiva, y siempre como sujeto activo, ya que las opciones de participación son múltiples y muy variadas. El Mercado Social pone en relación a productores, empresas, consumidores y entidades de muy diverso tipo con la idea de que cubran la mayor parte de sus necesidades dentro del propio mercado, un mercado que funciona con unos principios en los que sus miembros se sienten reflejados. Participar en él es quizás una de las decisiones más interesantes y satisfactorias que se pueden tomar.

Uno de los aspectos diferenciadores del Mercado Social es la implementación de un sistema de Auditoría Social con la función de observar, de forma participativa, que la actuación de sus miembros sea coherente con los principios que rigen el espacio. De esta manera se fomenta una relación más cercana entre los socios consumidores y las entidades proveedoras que facilite el cumplimiento de los principios del Mercado: respeto al medio ambiente, empleo estable y de calidad, inserción de colectivos desfavorecidos, compromiso con el entorno, democracia y participación, equidad, ausencia de ánimo de lucro, igualdad, cooperación, transparencia, fines sociales, arraigo en el territorio y calidad, entre otros.

Otra de las herramientas básicas de la que nos hemos dotado para favorecer las relaciones económicas dentro del mercado social es la creación de una moneda no especulativa, una moneda social. Tanto los Ecosols (http://www.mercatecosol.cat/) catalanes como nuestros Boniatos (http://konsumoresponsable.coop/mercado-social-madrid/como-funciona-la-moneda-social) son monedas locales, virtuales (salvo en algunos eventos concretos) y no producen intereses, por lo que no tiene sentido acumularlas, lo que elimina la posibilidad de especular con ellas, favoreciendo los intercambios dentro del Mercado. Así, la moneda se crea en la medida en que existe riqueza o trabajo real en el Mercado Social. Los intercambios de estas monedas se realizan a través de procedimientos electrónicos, registrados en una herramienta web en la que cada persona usuaria o entidad dispone de una cuenta propia en moneda social, y que un día, próximo esperamos, podremos gestionar desde nuestros teléfonos móviles.

El Mercado Social se sustenta con trabajo voluntario de las entidades proveedoras, de activistas de ONG y asociaciones así como por personas socias consumidoras organizadas en tres comisiones estables de trabajo (difusión, moneda y acogida/auditoría) abiertas a la participación de todas aquellas personas socias que lo deseen. Más allá del trabajo cotidiano, este proyecto propuesto por REAS hace ya varios años ha ido acumulando un fuerte respaldo social como hemos podido constatar en la campaña de microdonaciones que acabamos de terminar. En 80 días y con el objetivo de mejorar algunas de las herramientas del mercado social se lanzó en noviembre una campaña de crowdfunding en la plataforma Goteo (http://www.konsumoresponsable.coop/informacion/exito-de-la-campana-de-financiacion-del-mercado-social-en-goteo ) se ha conseguido recaudar 13.124 euros gracias a 297 cofinanciaciones e incalculables aportes no monetarios en la difusión del proyecto.

En este año 2013 los retos que tenemos por delante son innumerables, tenemos que generar una base de datos de criterios de auditoría, mejorar nuestra página web www.konsumoresponsable.coop, facilitar el uso de la aplicación web de moneda social y realizar una labor más intensa de visibilización de esta realidad económica. Esto no lo haremos solos, contamos con la ayuda de cada vez más gente, que aporta su granito de arena. Quizás el reto más grande será la Feria que estamos organizando en Madrid. La primera gran Feria de la Economía Solidaria en esta ciudad (2013), de la que os iremos informando, pero que está abocada a convertirse en el mejor escaparate posible de este motor de cambio que es la Economía Solidaria, a través de herramientas como el Mercado Social, la intercooperación, la autogestión y la construcción colectiva.

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