LA BUENA NOTICIA ON LINE

Chini Rueda y Antonio Zugasti

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«Andrea” <andreasinmiedo@yahoo.es>  Add to Address Book  Add Mobile Alert         

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«Julio» <juliopaz@nodo50.org >   

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Hi!

Date:

Tue, 17 Jan 2006 09:13:19 +0100 

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Hola, Julio!

Me ha pasado la tía Consuelo tu e-mail, qué abuelo más moderno tengo, eres lo más. Ahora podremos tener nuestras conversaciones más frecuentemente, mola ¿eh?

Estoy un poco estresada últimamente porque se me juntan muchas cosas. Las oposiciones, el viaje a Nicaragua, que me va a pillar justo antes de examinarme, y tengo que organizarme bien y, para colmo, no estamos en buen momento Juanjo y yo… está agobiado con la hipoteca y le va mal en el trabajo, así que está insoportable. A veces creo que todo tiene que ver con lo económico, hasta las relaciones más íntimas, en las que volcamos lo mejor que somos, todo me parece estar infectado de intereses económicos. Ya sé que te sonará raro que yo diga esto, yo que siempre he ido de alternativa, tu nieta de izquierdas… de repente me he hecho pragmática, a los 27 ya no creo en tantos romanticismos. Por otra parte, Julio, a veces, cuando llego a casa y tengo tarde por delante y el sol se cuela por la ventana y puedo poner música y recuperar el ritmo interior, como dice mi profe de tai-chi, y pienso en la belleza que descubro, instantes bellos que me raptan, entonces me dan ganas de mandar todas las convenciones al carajo y arriesgarlo todo, hasta mi relación con Juanjo.

Bueno, hasta lueguito, conéctate pronto, besos,

Andrea

 Andrea

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«Julio» <juliopaz@nodo50.org>  Add to Address Book  Add Mobile Alert

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«Andrea» <andreasinmiedo@yahoo.es>         

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Hola, nieta      

Date:

Sun, 22Jan 2006 21:33:17 +0100

 Querida y estresada nieta:

Pues sí. Aquí ando haciendo mis pinitos con internet, ya ves, hay que coger de lo viejo y lo nuevo. Siento que andes un poco estresada. Aunque, si sólo es un poco, no está mal, porque vivimos en una sociedad tan estresante que, como te descuides, acabas tarumba. Además veo que tú misma te das cuenta de una de las principales causas del mal, la obsesión por lo económico que infecta nuestro mundo. Cuando Jesús dice: «¡Ay de vosotros los ricos!», no se trata sólo de un más allá que los ricos se arriesgan a perder por su adoración al dios dinero. Es que la riqueza es un mal dios también aquí, en esta vida, que no deja vivir en paz a los que la tienen, siempre a vueltas con su ambición… y su miedo. Porque los seres humanos en el fondo de nuestro corazón sentimos nuestra fragilidad, nuestra inconsistencia, y nos da miedo. Buscamos seguridad y algunos la buscan en el dinero. ¡Terrible error! Para esa inquietud profunda del ser humano la riqueza no sirve para nada. Al contrario, se añade el miedo de perderla, cuando ya dependen totalmente de ella. Es verdad que la riqueza puede facilitar el divertirse (el término viene de una palabra latina que significa volverse a otro lado), volver la espalda a esa inquietud, evadirse, frivolizar la existencia. Pero la inquietud sigue ahí en el fondo, y cuando menos te lo esperas te da el zarpazo. Me alegro mucho de que aprecies el sol del atardecer y la música, y de que eso, como dice tu profesor de tai-chi, te ayude a recupera el ritmo interior. Pero Jesús de Nazaret nos dice algo más. Nos dice que en el fondo de ese sol y esa música, y también en el fondo de nuestra ajetreada vida, en el fondo de todo, existe un misterio insondable que es bondad y belleza y vida. Que de ese misterio insondable venimos, y a ese misterio insondable vamos. Que cuando elegimos vivir con sencillez, cuando sentimos compasión por los que sufren, cuando trabajamos por la justicia y la paz, cuando miramos el mundo con ojos limpios, entonces entramos en contacto con ese fondo misterioso y la alegría de vivir toca nuestro corazón. La alegría de vivir, alegría a pesar de todas las oposiciones, las hipotecas, los desengaños y los fracasos. Yo no tengo una fortuna que dejarte, pero lo que he aprendido en la vida te quisiera transmitir: dónde buscar el tesoro más valioso, la alegría de vivir. Y no sabes cómo deseo que tú avances por ese camino mucho más de lo que yo lo he hecho. Bueno, por hoy ya está bien de royo. Ya seguiremos. Tú cuéntame más de tus viajes, tus oposiciones y de tu Juanjo.

Un beso de tu abuelo Julio

Con todo el cariño de tu abuelo

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«Andrea» <andreasinmiedo@yahoo.es>  Add to Address Book  Add Mobile Alert  

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«Julio» <juliopaz@nodo50.org >        

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RE: Hola, nieta

Date:   

Mon, 22 Jan 2006 09:13:19 +0100

 

Querido Julio:

¡Cómo me ha gustado tu mail! Te pones tan profundo que no me queda otra que pensar en las cosas que escribes. Ya sabía yo que iba a tardar poco en salir tu Jesús, eres tan cristianazo… pero a la vez me gusta, ya sabes que yo no comparto muchas cosas, especialmente cuando oigo a los obispos y otros impresentables miembros de ese catolicismo que me da arcadas, sin embargo, comparto contigo parte de esa fe que tú tienes, que desde que soy pequeñita te empeñas en  dejarme en herencia, sí, Julio, yo creo que te entiendo y que he descubierto algo de eso que intentas enseñarme.

Verás, yo no creo en ningún dios dominador, modelo perfecto para cualquier sistema patriarcal, ni creo en un dios que necesite creyentes aduladores, pero, como tú, siento que existe el misterio, ese insondable que es bondad y vida y belleza, sobre todo, también siento esa profunda insatisfacción, esa búsqueda casi agónica. Sé, hace mucho, que no es el dinero ni tantas estupideces en que se nos pasa la vida, por eso te decía que algunas veces me entran ganas de arriesgarlo todo, lo que no tengo tan claro es cómo hacerlo. Tú dices que se trata de elegir vivir con sencillez, trabajar por la justicia, sentir compasión por los que sufren… eso de la compasión nunca me ha convencido, al menos a mí no me gusta dar lástima, la verdad, aunque creo que sé por dónde vas. Como sabes, estoy en el comité antisida y también llevo tiempo trabajando en el hermanamiento con Nicaragua, sé que ahí hay, para mí, un algo, algo que me produce felicidad, una felicidad distinta a cualquier otra, por eso sé que llevas razón…

Por otra parte, está eso que dices de mirar el mundo con ojos limpios, eso me llama la atención porque me ronda por dentro… no sé, leí hace poco que basta mirar, sí, será, quizá, una cuestión de miradas, de con qué ojos miramos. Cuando no tenemos ojos para la belleza, cuando fragmentos de nuestra propia sombra parecen empañar nuestra mirada necesitamos otro ángulo, otra perspectiva, otra luz, quizá, para vivir la desnuda vida de lo que acontece, de lo que nos acontece, una vida desnuda precisamente en su belleza. Creo que la belleza es un poco mi clave, diríamos, espiritual últimamente. Mira ahora que me voy a Nicaragua, no sabes cuánto pienso disfrutar de esos colores, de esa otra luz que tienen allí, de la ternura de la gente… Por cierto, Juanjo, al final no va a venir, se raja. No sé, no va bien la cosa entre nosotros, y supongo que pensar en viajar conmigo en esas condiciones cutres no le apetece nada, casi mejor, por un lado, aunque a mí me duele, tengo la sensación de que se acaba algo, no sé, Julio, no puedo hacerme a la idea de vivir sin él. Son tantos años y tantas cosas juntos. Pero no quiero adelantar acontecimientos, y mucho menos si son tristes.

Cuéntame de ti, anda. 

Besos y achuchones para mi abuelo favorito,

Andrea

 

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«Julio» <juliopaz@nodo50.org >»Add to Address Book  Add Mobile Alert  

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Andrea» <andreasinmiedo@yahoo.es>          

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RE      

Date:   

Mon, 30 Jan 2006 09:13:19 +0100

 

Querida Andrea:

He tardado porque los viejos nos lo tomamos todo con calma, ya ves que no estoy para correr los cien metros lisos, a pesar de tanto invento moderno, pero te contesto con mucho gusto. Verás, las Bienaventuranzas no son un invento de Dios para premiarnos o para fastidiarnos un poco, sino una luz para descubrirnos lo más profundamente humano que hay en nosotros. A los que están deslumbrados por la riqueza nos descubre que los seres humanos alcanzamos más fácilmente la felicidad si elegimos vivir sencillamente (no digo pobremente, que eso tampoco es humano y Dios no lo puede querer) que si aspiramos a forrarnos. Pero para que no me llames cristianazo(que me suena a Opus, o más allá todavía) ahora no le doy más vueltas a las Bienaventuranzas, sino te recordaré a personas que, siendo creyentes o no,  tenían una profunda sensibilidad humana y llegaron a percibir esa realidad. Por ejemplo, el famoso Epicuro, tan denostado por nuestra inefable jerarquía eclesiástica, pero que, comparando los ansiosos consumistas de hoy, era todo un asceta. Dejó escrito que no se puede vivir feliz sin vivir sensata, honesta y justamente. Me parece que tiene razón, es bastante difícil que logremos construir un mundo mejor desde la amargura, la frustración o un triste ascetismo.

Otra afirmación que me parece luminosa es una de Aranguren: la felicidad absoluta es un don que se recibe desde el desprendimiento, la despreocupación y la esperanza. Y no sólo la felicidad absoluta que, como don, podemos recibirla o no. También la sencilla felicidad de cada día, la sensación de libertad profunda, el sentirse a gusto en la vida, eso también lo recibimos desde el desprendimiento, la despreocupación y la esperanza. Lo que pasa (y espero que esto no te dé pie para volver a llamarme eso de «cristianazo») lo que pasa, digo, es que la mejor fuente para conseguir el desprendimiento, la despreocupación y, sobre todo, la esperanza, es el Evangelio, la confianza en que Jesús sigue vivo entre nosotros.

Veo que tienes ciertos problemas con Juanjo. No voy a cometer la tontería de aconsejarte algo concreto. Sólo recordarte el papel fundamental que las crisis tienen en la vida. Son un nuevo nacimiento del que puede surgir una vida más plena, aunque a veces sean un nacimiento muy doloroso. No sé, y seguramente tú tampoco lo sabes, lo que surgirá de aquí, pero, sea lo que sea, afróntalo sin miedo a equivocarte o acertar. Convencida de que, con Juanjo o sin Juanjo, te espera una vida más rica y libre.

Dices que te cuente de mí. No hay mucho que contar. Procuro vivir eso que Labordeta cantaba con tanta fuerza: caminaremos hasta el momento en que las manos sean fraternidad. Ahí andamos, aunque los pasos sean pequeños y vulgares, lo importante es el sentido de la marcha.

Un beso muy fuerte, mi querida y pequeña niña.

Tu abuelo Julio.

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