Kédate

josé luis graus

                                                                                                          (Vallecas, Madrid)

                                                                                                                                                               “Debes amar, el tiempo de los intentos,

Debes amar, la hora que nunca brilla…”

Silvio Rodríguez

 Creo que estos versos de la hermosa canción de Silvio, pueden definir este momento histórico que nos toca vivir, y lo que somos, o intentamos ser como pequeña comunidad de creyentes y caminantes en torno al Maestro.

Somos una comunidad de laicas y laicos, que vivimos en el barrio de Vallecas en Madrid y tratamos de crecer en Iglesia, formando parte de las comunidades parroquiales de Santo Tomás de Villanueva y de San Ambrosio.

Cuantitativamente somos en torno a 13 mayores y 15 niñas y niños. Cualitativamente no dejamos de ser amantes de intentos, una y otra vez para que Su Reinado sea una realidad en medio de esta hora que no acaba de brillar.

Estamos cerca de empezar a tener eso que algunos eruditos denominan la crisis de los cuarenta, aunque golpes de realismo más o menos benévolos no nos han faltado en los más de veinte años de recorrido eclesial, o más de diez años de experiencia comunitaria.

Nos queremos reconocer como Comunidad, como fraternidad, en torno a la imagen de Emaús. Jesús Resucitado camina con nosotras en nuestros desconciertos, nos enseña las Escrituras y parte para nosotros el Pan. Y ahí andamos tratando de profundizar en esta experiencia. Celebramos, oramos, danzamos… Últimamente danzamos mucho, no se si bien, pero danzamos mucho, y nos estamos dando cuenta que eso nos ayuda a hacer más presente a Dios en nuestras vidas, y a hacer nuestras vidas más fraternas en torno a hermanas y hermanos.

Nuestra integración en las comunidades parroquiales que antes dije, también nos parece muy importante y por eso aportamos lo que podemos en cada una de las parroquias. Sobre todo en pastoral infantil y juvenil, pero también en otros apoyos. Trabajar con menores, adolescentes y jóvenes, nos parece que es una tarea muy necesaria y semana a semana tratamos de llevar a esa realidad la buena noticia de Jesús; “Que Dios está del lado de quienes más sufren y que el empeño de nuestra vida en ello es lo mejor que podemos aportar”.

En este tiempo de intentos también tratamos de tener otras presencias en la realidad social, en la política, en la lucha contra las estructuras de pecado que no dejan de generar muerte y pecado, no dejan de ser “hora que nunca brilla”. Por eso estar en el Instituto Emmanuel Mounier, en Alternativa en Blanco y otras redes y plataformas sociales y eclesiales, no dejan de ser intentos para que llegue el Alba.

Cuidar la fraternidad, regalo que nos viene de Dios, también nos parece una tarea hermosa y necesaria. Es algo que tratamos de hacer con todo nuestro empeño y con todas nuestras fuerzas. Para ello nos encontramos, al menos, cada quince días para cenar. Y nos gusta pensar que nuestras cenas, en algo se parecen a las comidas que Jesús hacía con sus amigas, amigos, con su gente. Intentamos que en nuestras mesas quepa todo el mundo y que sean expresión de esa fraternidad regalada.

En esos intentos en los que andamos también tratamos de ser una comunidad acogedora y abierta y por este motivo en nuestras casas han encontrado su sitio niñas y niños que de otro modo no lo tendrían. Pero la gran enseñanza de esta experiencia es que acogiendo hemos sido Acogidos nosotros, abrazando hemos recibido un Abrazo mayor….

Y mientras tanto en esta hora que nunca brilla, llena de dolor, sufrimiento, muerte… hoy mismo más de catorce vidas en el estrecho, nos sentimos animadas, impulsados a seguir amando el tiempo de los intentos…

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