Herria 2000 Eliza

A su atención:

Le escribimos en nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Euskal Herria, de la Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria y de la Revista Herria 2000 Eliza, en definitiva, en nombre de un sector de la Iglesia del País Vasco que intentamos ser fieles y seguir a Jesús de Nazaret.

Podríamos hablar largo y tendido sobre el contencioso que enfrenta a nuestro pueblo con los Estados francés y español, de la violencia generada por todas las partes que durante tantos años ha estado y sigue estando presente, de las víctimas inocentes que este largo conflicto produce, de los sufrimientos que en un lado y otro se dan, de los intentos de pacificación habidos y del (de los) que tiene(n) que haber, de la responsabilidad que personas, grupos e instituciones tenemos en todo ello. Aunque mantenemos nuestras puertas abiertas para abordarlo, no es éste el motivo concreto de nuestra carta de hoy.

Nos preocupa y nos duele el clima de odio y venganza que se está dando en algunos sectores, sobre todo respecto a la población presa vasca y a sus familiares. Ciertamente ello no lleva a una solución del problema, ni abre el camino para la tarea que más temprano que tarde tenemos que realizar: la reconciliación en libertad.

No vamos a recurrir en estas líneas a textos jurídicos internacionales o nacionales, ni a doctrinas de la Iglesia o de otras asociaciones religiosas, sociales o políticas. Pero no podemos menos de recordar e intentar hacer realidad hoy aquello que aparece en el Evangelio de Lucas (Lc. 4, 18,19) como la misión de Jesús de Nazaret: “Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los presos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar la Amnistía”. Y junto a todo ello, recordar su consejo, recogido por el mismo evangelio un poco más adelante: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio” (Lucas 6, 27-35).

Este es el espíritu y la letra que nos impulsa a escribir esta carta, para que usted, en la medida en que esté en su mano, haga algo en este sentido, para que todos los derechos humanos de la población presa y de sus familiares sean respetados. No entramos en legislaciones. Nuestra llamada, nuestra denuncia, nuestra consideración, nuestra petición e incluso nuestra exigencia, va más allá de lo legal, pues no siempre coinciden legalidad y justicia.

En esta línea de concreción exigiendo el respeto a la dignidad y derechos de todo este colectivo de personas y el cese de la crueldad de los Estados español y francés, queremos resaltar la situación de aislamiento que se da en algunas cárceles, el mantenimiento en prisión de quienes padecen graves enfermedades, de quienes tienen la condena cumplida (Ley Parot) y de quienes deberían estar en libertad provisional al haber cumplido las tres cuartas partes de su condena, la situación de dispersión y alejamiento que padecen la población reclusa vasca y sus familiares, entre otras circunstancias que deben cambiar radicalmente.

Por último, creemos que gritan por sí solas las últimas prácticas vejatorias en forma de “cacheos por palpación” (no bastan los distintos medios técnicos utilizados) impuestos a familiares y visitantes para acceder a los “vis a vis”, así como las sanciones prohibitivas de cualquier tipo de visitas durante meses por negarse a aceptar dicha medida.

No queremos distraerle de sus múltiples tareas. Solamente reciba la mano tendida de quienes, en el intento de ser fieles a sus creencias, le transmiten sus hondas y urgentes preocupaciones y exigencias, en aras de construir una situación más humana que abra caminos de justicia, libertad y reconciliación.

En Bilbao a 20 de febrero de 2010

 José Mª Erdozain Rodríguez

DNI 72.650.280-L

Herria 2000 Eliza

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