Frente a una sociedad pasiva, PACIENCIA ACTIVA

Carlos Pereda

Cuando consideras que esta sociedad es injusta, porque la lógica del dinero (llámese capital) y la rapiña de los nuevos imperios (llámese Primer mundo) arrasan la vida de la mayoría de los seres humanos, pero te sientes libre y responsable, no puedes por menos de comprometerte en el plano social.

Mis compromisos han variado mucho a lo largo del tiempo, desde la lucha contra el franquismo en la combativa asociación de vecinos de Puerta del Ángel, o en la Junta Democrática hasta la Plataforma de Debate contra el Paro, y ahora en varias de las iniciativas del movimiento contra la globalización capitalista. A través del Área de Movimientos Sociales de la Iglesia de Base de Madrid, participo en la Consulta Social en Europa y en el grupo de inmigración de la Asamblea contra la Globalización Capitalista y la Guerra.

En el plano personal entiendo que, además de atender a mi familia y de trabajar para ganarme la vida, debo participar activamente en los procesos de transformación de la sociedad. La tarea no es fácil, hay que pensar y actuar continuamente, pero tengo que reconocer que disfruto también mucho compartiendo esas inquietudes con otras personas. En el marco de la Encuesta participativa promovida por la Consulta Social en Europa, hemos descrito algunas de las actitudes personales que debemos fomentar quienes tratamos de hacer posible otro mundo justo, solidario y en el que seamos más libres. Me identifico plenamente con ellas:

 Fomentar relaciones de apoyo mutuo, complementariedad e intercambio de ideas con quienes nos rodean, en contra del individualismo competitivo que prevalece.

 Esforzarse por obtener una información veraz, que combata los prejuicios y nos permita estar al tanto de lo que pasa en el mundo y de las movidas que tienen lugar en nuestro entorno. Esto se puede llevar a cabo por muchas vías: portales de información crítica de internet, comunicación con los «próximos» (amigos del barrio, compañeros de trabajo, familiares…), encuentros y espacios de debate…

 Promover o apoyar formas de economía social o cooperativa. En los empleos asalariados, adoptar una actitud combativa para mejorar las condiciones de trabajo y ser solidarios con los compañeros.

 Consumir menos, más autoproducción y menos transacciones monetarias. Más bicicleta o transporte público y menos coche («la gasolina ha hecho correr mucha sangre»).

 Participar en movimientos sociales alternativos y mostrar públicamente nuestra disidencia con las injusticias (precariedad laboral, especulación de la vivienda, discriminación de los inmigrantes, desigualdad norte-sur, guerras imperialistas, abusos policiales, etc.) a través de  manifestaciones, concentraciones, envío de cartas de protesta y otras formas de expresión.

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