Esencia y vida de la Asociación de Vecinos “Los Paraos”

Asociación de Vecinos “Los Paraos”

Hoy, la Asociación de Vecin@s “Los Paraos” de Palma- Palmilla (Málaga) quiere compartir la lucha diaria de varias mujeres, que llevan demostrando en la asociación durante más de 15 años que Otro Mundo es Posible.70 pg7

La exclusión social que vive la barriada Palma-Palmilla ni existe, porque ni es responsabilidad de sus vecinos y vecinas, sino todo lo contrario. Sus vidas están, de manera histórica, atadas a un estado de aislamiento que deriva de un proceso de reestructuración urbanística que se dio entre los 50 y los 70 en toda España, como base de una especulación inmobiliaria que aún no ha parado.

Desde sus comienzos, en el barrio han convivido dos razas, la Gitana y la Paya, no siendo habituales conflictos por problemas de racismo entre los vecinos y vecinas. En los últimos años, la llegada de inmigrantes, sobre todo subsaharianos, rumanos y magrebíes han aumentado la multiculturalidad.

La mala fama que tiene el barrio cada día hace más daño a sus gentes, cerrando puertas laborales y sociales, y lo más preocupante, permitiendo el abandono del barrio por parte de las instituciones, y sobre todo en servicios públicos esenciales, como el sistema de saneamiento público.

Mientras todo esto sucede, Adelina, Luisa, María y Nieves y miles de gentes, luchan por su barrio.

Cada día trabajan, sacan adelante a sus familias y viven honradamente. Sin embargo, el resto de la ciudad piensa que ellas son delincuentes. Pierden empleos por decir donde viven y tienen miedo de que algún día su casa se invada de ratas por la falta de saneamiento público, o se incendie como a muchos de sus vecinos, porque la compañía de electricidad se niega a arreglar los contadores de la luz.

La barriada, de cara hacia fuera, es un foco de delincuencia y drogadicción de imposible solución, una zona donde es mejor no mirar: “ellos son así, no quieren cambiar”.

Adelina, Luisa, María y Nieves, son cuatro mujeres que nos muestran a través de su vida cotidiana, sus pensamientos y reflexiones, una realidad muy distinta, dándonos las causas y los porqués de su situación. Una realidad que intentan enseñar, denunciar y cambiar a través de su lucha en “Los Paraos”.

Adelina es una de esas niñas de la tercera generación del barrio que ha podido formarse hasta los 14 años. Su pasión son los animales. A sus 38 años trabaja para una familia india acomodada en la Costa del Sol. Como es común en los jóvenes, aún vive con su familia porque el sueldo no le da para independizarse. La diferencia en su caso es que sus padres viven con sólo una pensión de 400 euros. 

Al igual que sus compañeras, tampoco está cotizando a la seguridad social. Ha tomado la presidencia de la asociación. No está dispuesta a que le arranquen su barrio de un zarpazo y sueña que algún día la gente que vive aquí tenga una oportunidad. La vuelta a la India de “sus jefes”, que le hace perder el empleo y la muerte de su padre, llenará de incertidumbre un año en busca de un contrato de trabajo, que se concreta en la actualidad en que trabaja en una empresa de limpieza en la que le contratan la mitad de las horas que trabaja.

Luisa lleva trabajando desde los trece años. Rápida y perfeccionista, Luisa es la lucha encarnada. Separada, víctima de violencia de género, su situación familiar ha absorbido su vida. Uno de sus hijos, introducido en el mundo de la droga, ha sido su mayor lucha. Lo sacó y le encontró trabajo. Después le obligaron a cumplir condena, hoy, después de luchar y luchar, por fin pueden tomarse, juntos, un café en casa e incluso discutir sobre el papel de la mujer en la sociedad actual.
A sus 55 años, apenas ha cotizado a la seguridad social, gana 220 euros por limpiar cada día los bloques de su barrio, porque fuera le es imposible encontrar empleo. Cuando ella está enferma, no cobra, así que siempre trabaja. Está harta de que en las empresas de limpieza no la contraten por vivir donde vive: “aquí también habemos gente honrá». Una neumonía le obligará a dejar el trabajo durante un tiempo y solicitar una ayuda, que en primera instancia se la deniegan “por haber prescrito” sus malos tratos y que más tarde le concederán por tener más de 45 años y sellar el desempleo un año seguido.

 

María tiene 80 años, es la más mayor del grupo. Madre de Adelina, divertida y dicharachera, María no tiene pelos en la lengua. Emigrada del campo a la ciudad, su familia llegó a la Trinidad, barrio de corralones hacinados. Se casó y llegó a la Palmilla, dice ella, “cuando murió Manolete”. Su vida ha estado marcada por la supervivencia  “…que quieres que te cuente, el hambre que he pasado…”. 
Últimamente no va mucho a la asociación, ya que ha tenido que cuidar de Salvador, su marido, que cayó enfermo hace unos años. El mal estado de las escaleras de su casa ya ha provocado que se caiga dos veces, así que apenas sale. El fallecimiento de Salvador nos desvelará a una mujer que a pesar de estar invadida por el luto, sigue en la lucha, diciendo las cosas tal y como las piensa.

 

Nieves es el silencio, la soledad de quien ha tenido una vida difícil. De quien ha sufrido desde dentro, la que no cuenta, pero lo sabemos todo a través de su mirada. Su primer hogar fue el hospicio, donde sus padres se vieron obligados a vivir hacinados durante más de dos años por las inundaciones de las chabolas del Arroyo el cuarto donde vivían. La mala situación económica de su familia la hace ir y venir del barrio. Su marido, con problemas de alcoholemia, la deja sola con tres niños. A su vecino se le incendia la casa y se extiende a la suya, sale corriendo, perdiéndolo todo.

Durante dos años ha vivido fuera del barrio porque uno de sus hijos estaba en periodo de desintoxicación. Ya no puede seguir pagando el alquiler y ha tenido que volver. En definitiva, dice Nieves, “este es mi sitio, mi barrio, mi hogar, mi familia… y hay que luchar por ello…el compañerismo y la esperanza de la asociación me enganchan”. Nieves trabaja y trabaja para lograr su sueño: poder arreglar su casa para vivir dignamente. Actualmente se encuentra arreglando su casa…

…En la asociación de vecin@s “Los Paraos” es donde se unen sus historias, sus vidas, sus esperanzas, sus luchas.

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