Entrevista: Amaia Pérez Orozco

Entrevista: Amaia Pérez Orozco.

Constructora de las lógicas del cuidado mutuo.

“Los cuidados no pueden ser un negocio, porque no se puede hacer beneficio con la vida de nadie”.

Por @luigiaguilar* https://twitter.com/luigiaguilar

  1. Una Bio:

Hasta en la Wikipedia podemos encontrar una amplia biografía y referencias de esta joven economista, feminista, doctora en Economía Internacional y Desarrollo, y activista social dedicada al estudio de la sostenibilidad de la vida, que enlaza su trabajo profesional con su activismo político, y que participa activamente en diversos movimientos sociales. Desde el año 2018 trabaja en la “Colectiva XXK. Feminismos, pensamiento y acción”, (colectivaxxk.net), proyecto colectivo de generación de ingresos que apuesta por la transformación social en clave feminista.

Amaia Pérez Orozco (Burgos 1977) se confiesa privilegiada por haber crecido en una familia con sensibilidad feminista y de la cual heredó diversos compromisos sociales. Estudió Economía en la Universidad Carlos III de Madrid, y se doctoró en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense, con la tesis “Perspectivas feministas en torno a la Economía: El caso de los cuidados”.

Desde entonces ha colaborado con varios programas de posgrado en España y América Latina, ha trabajado con la administración pública en la elaboración e instrumentación de políticas de igualdad y, sobre todo, ha intentado formar parte de espacios autónomos de formación e investigación.

Amaia es una de las voces imprescindibles de la economía feminista. Sus críticas a un sistema productivo insostenible y sus propuestas de transición hacia una nueva estructura socioeconómica -que ponga la vida en el centro-, cobran mayor sentido en un momento de innegables crisis. “Hay que darle la vuelta a una crisis multidimensional que atraviesa a la mayoría de las sociedades en el planeta. Una crisis estructural que amenaza las vidas humanas y no humanas, y que 2020 dejó en evidencia, de forma implacable. Crisis, en plural, que no fueron causadas, sino develadas por un virus pandémico.

  1. Cuatro hitos:

Antes de pasar a esas las preguntas, tan concisa y certeramente respondidas, os comparto unos importantes hitos que marcaron su vida, gracias al permiso que Amaia me dio, cuando hablamos con ella:

A) El descubrimiento de la economía feminista en una asignatura de libre elección, en el último año de carrera (1999).

B) El encuentro con Sira del Río, su referente, compañera y amiga…, con quien ha construido todo lo que sabe sobre cuidados.

C) La ocasión en la que le preguntaron qué era eso de los cuidados: “¿los paliativos?”, y en contraste con el hecho de que -hoy día- todo el mundo hable de cuidados, hasta el PP.

D) Las luchas reivindicativas con sus compañeras de “Territorio Doméstico” y del “Eje de Precariedad”, en las que se ponen una peluca, un delantal y agarran una escobilla de wáter para reivindicar que todo cambie.

  1. Y siete preguntas:

1. Ya en 2005, hablando de la crisis de los cuidados como proceso de reorganización de la cobertura de cuidados de la población, decías que hacía falta toda una reestructuración del conjunto del sistema socioeconómico en el estado español. ¿Crees que hemos avanzado algo de esto?

En 2005 hablábamos de crisis de los cuidados, sí. Y, de entonces a ahora, hemos avanzado mucho en la visibilización del tema (aunque a veces usamos la misma palabra para referirnos a cosas muy distintas y hay que aclararlo).

Ahora ya no hay casi nadie que no hable de cuidados. Pero no hemos avanzado en la resolución de la crisis, porque no ha habido cambios importantes en el papel de los hombres, ni de las instituciones públicas. Y, también, porque nuestras vidas siguen bailando al ritmo que marcan los mercados, que usan la vida para su beneficio, en lugar de cuidarla.

La crisis de cuidados se ha agravado con las políticas de “austeridad biocida” puesta en marcha tras el estallido financiero y con la crisis sistémica y ecológica que estamos viviendo.

2. Ya que hablabas de la economía feminista, como previa a la crisis de cuidados. ¿En qué sentido hay que diferenciar el género y la economía feminista con el resto de perspectivas del pensamiento económico crítico hoy?

La economía feminista pone la lupa en entender las desigualdades entre mujeres y hombres. Es una mirada imprescindible, pero que debe sumarse a otras que ponen la lupa en otros lugares: la naturaleza, el colonialismo, el poder corporativo… Necesitamos miradas que sumen y enriquezcan.

No se trata de elegir la “mejor” o la “más verdadera”, sino de construir colectivamente mapas que nos permitan evitar el abismo al que nos dirigimos y avanzar hacia otros mundos radicalmente distintos al actual.

3. Hace un par de años, en el congreso de l@s diputad@s decías que “cuando hablamos de cuidados, nos referimos a una cantidad y variedad ingente de trabajos que desbordan con mucho la atención a la dependencia y a la infancia y que son todas aquellas cosas imprescindibles para que la vida funcione en el día a día”… ¿Entra aquí lo que nosotros hemos llamado el cuidado de las diferencias o aún se queda corto?… Ítem más, igual que en educación hablábamos de que todo el alumnado tenía NEE (necesidades educativas especiales) no crees que todas las personas somos vulnerables y todas tenemos necesidades especiales –de cuidados-?

Entra, por supuesto, el cuidado de las diferencias. Más aún, entra el cuidado de todas las personas y todos los días de nuestras vidas. Si vivimos, no es por casualidad, ni por arte de magia, ni por intervención divina. Vivimos porque reconstruimos la vida todos los días.

Y claro que todas somos vulnerables: la vida es una posibilidad, no una certeza. Para que suceda, hay que sostenerla. Además, también somos interdependientes: necesitamos y podemos dar cuidados. El problema es que, como los cuidados no se valoran, a menudo, no los damos. ¡Ni siquiera nos cuidamos! Y vivimos a costa de los cuidados del resto.

Los cuidados se establecen en flujos desiguales: de mujeres a hombres, de clases populares a clases altas, de personas racializadas/migradas a las blancas/autóctonas, del sur global al norte global…

También hablamos del cuidado a la naturaleza y, sobre todo, del cuidado que recibimos de la naturaleza. El ecosistema no es un recurso, es la vida amplia de la que formamos parte; somos eco-dependientes.

4. El cuidado de las diferencias sigue invisibilizado en nuestra sociedad, pero ¿crees que es un desajuste coyuntural o -como decíamos en el número anterior- el cuidado de los que no cuentan?

Son precisamente quienes no cuentan, porque vivimos en un mundo donde las vidas tienen valores radicalmente desiguales: unas cuentan mucho (tanto, que pueden imponer sus vidas a costa de las del resto), otras cuentan poco o nada… y otras, solo cuentan muertas. Este sistema quiere que algunas vidas desaparezcan.

5. Cuando declaras que los cuidados son como “la cara B del sistema”. ¿Te refieres a lo que pedíamos en el 15M como que “Otro mundo es posible”?… ¿Y entran aquí esos submundos de “los nadies” que abordamos en las reflexiones de éste nº y del pasado (personas solas, enfermos mentales, discapacitados mayores, personas migrantes y refugiadas, pobres, colectivo LGTBIQ)?

Como dicen las trabajadoras de hogar: “sin nosotras no se mueve el mundo”. Pero no solo queremos que eso se vea y se reparta, sino que queremos cambiar el mundo que movemos. Desde un sistema económico que gira en torno a la acumulación de capital y que se pone al servicio de unas pocas vidas, a costa del resto, hacia otro donde el cuidado esté en el centro, donde todas las vidas diversas importen… un planeta vivo al que cuidemos y nos cuide.

6. La política de cuidados al servicio de la vida ¿es un fin en sí mismo o un medio transitorio y además deben estar entrar por el aro de las asociaciones privadas y lucrativas o deberían regularse desde la lógica pública y comunitaria?

Hoy día la política pública es un medio que tenemos que usar junto a otros (también la rebeldía a las normas injustas: desobediencia civil, ruptura con la propiedad privada…)

Necesitamos cambiar el funcionamiento de la política, hacia la democracia participativa, y hacia lo público-comunitario. Eso es radicalmente distinto a lo público-privado que nos venden hoy, que favorece a las empresas y su ánimo de lucro. Los cuidados no pueden ser un negocio. No se puede hacer beneficio con la vida de nadie.

7.  ¿Qué le pedirías finalmente al mundo creyente sobre este tema, si es que habría algo distinto desde la Fe?

Todas y todos debemos sentirnos parte de un mundo en común, del que somos corresponsables. Necesitamos construir una lógica del cuidado mutuo. Cada quien puede llegar ahí desde lugares muy distintos, incluyendo la fe para quien la sienta. Desde ahí, necesitamos reconstruirlo todo: los modos en que sostenemos la vida y nuestra propia idea de cuál es la vida que merece ser vivida… y “morida”.

Pues muchas gracias Amaya por tu sinceridad, clarividencia y concisión. Amén y que así sea.

1 comentario

    • Rosa Arauzo Quintero el 10 junio, 2022 a las 7:46
    • Responder

    Hoy es un dia de Kairós, al menos para mí, despues de leer esta conversación. Gracias a los dos. Frente a tanta desolacion, una luz de realidad y de esperanza. Comprobar que hay una generacion que avanza y configura un pensamiento de humanizacion de las relaciones entre los/las/les sujetxs , de esta sociedad que nos toca vivir, es una inyeccion de esperanza. Intentan hacernos creer que ellos(los poderosos planetarios) son los unicos que pueden gobernar una manera de sociedad que les permita seguir siendo cada vez mas poderosos, repartiendo unas migajas de “bienestar social”, que fundamentalmente se centren en casos individualizados, aunque sean numerosos. La clave de los cuidados, es , sin duda, una nueva perspectiva de repensar nuestras coordenadas de pensamiento y accion politicos frente al llamado Nuevo Orden Mundial. Gracias Amaia. Gracias Luis Angel

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