DECLARACIÓN DE CHRISTINE MAYR-LUMETZBERGER (*)

Han transcurrido cuatro decenios desde que las primeras mujeres dirigieran una petición oficial al Concilio, que estaba teniendo lugar en el Vaticano, para que las mujeres fuesen admitidas a los ministerios ordenados en la Iglesia. El sueño de algunas teólogas jóvenes bien dotadas, que tenían por entonces más o menos la misma edad que un joven teólogo experto del Concilio, Joseph Ratzinger, se hace hoy realidad: una mujer es  ordenada sacerdotisa católica.

Es la primera mujer-sacerdotisa entregada a la Iglesia católica bajo el pontificado de aquel que, joven experto del Concilio, ha sido en este intervalo promovido a ser el papa

Benedicto XVI. Por esta ordenación reanudamos una tradición olvidada de la iglesia primitiva, en la que mujeres y hombres tomaban parte por igual en el servicio y la dirección de la comunidad. Estamos sobre los pasos de nuestras antepasadas María de Nazaret, María Magdalena, Catalina de Siena, Teresa de Ávila, Teresa de Lisieux, Edith Stein, por nombrar sólo algunas…

En cuanto mujer, Geneviève es hoy y aquí una profetisa que mira con coraje hacia el futuro y que se halla aquí en representación de un medio millar de mujeres católicas. Asumirá el servicio de invitar a la mesa eucarística para hacer presente a Jesucristo en medio de los hombres y mujeres y para distribuir entre todas y todos el pan y el vino, el cuerpo y la sangre de Cristo. Proclamará la palabra de Dios, celebrará los sacramentos y estará al servicio de las mujeres y de los hombres con lo mejor de sus capacidades.

En cuanto obispo, estoy llena de gratitud y de felicidad, por tener el privilegio de imponer las manos a una mujer tan maravillosa, a fin de confiarle la misión del servicio en la Iglesia por el ministerio ordenado. Ella será, en la obediencia a Dios y a su conciencia, un signo de la unidad de nuestra Iglesia católica romana y un signo vivo de las relaciones de colaboración entre las mujeres y los hombres en nuestro tiempo…En espíritu de sororidad con todas las mujeres y todos los hombres, así como de otras comunidades religiosas en las religiones ecuménicas, y, más allá, en el mundo, Geneviève caminará hacia Dios.

 (*) Christine Mayr-Lumetzberger es fundadora de la Iniciativa Femmes ministres ordonnées dans l’église catholique.

Tradujo Evaristo Villar

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