CRISTIANOS DE BASE ANTE LOS RECORTES SOCIALES Comisión

Comisión de MM. SS. de Cristianos de Base de Madrid

 

La comisión de Movimientos Sociales de la Iglesia de base de Madrid hace un llamamiento a todas las comunidades y grupos cristianos para comunicarles nuestra indignación ante estos recortes sociales que está haciendo el Gobierno y que afectan principalmente a la clase trabajadora.

 

El Plan de ajuste aprobado por el Gobierno mediado el año pasado supone situarse descaradamente de parte de los intereses del capital, sea de la banca, la  especulación financiera, las grandes empresas, o de  los organismos internacionales que les apoyan, y en contra de los trabajadores y trabajadoras. El Gobierno también ha dejado claro que ni hablar de echar atrás la reforma laboral y que en Marzo vendrá la reforma de la negociación colectiva, sin respetar derechos adquiridos. Mientras, miles están siendo despedidos, el paro sigue aumentando, se suceden las privatizaciones y miles de trabajadores de ayuntamientos y subcontratas acumulan meses sin cobrar.

 

Es terrible constatar que, nuestro país soporta la tasa más alta de desempleo de la Unión Europea : cerca de 5 millones de parados;   las personas  jóvenes soportan tasas de paro de  más del 40% ; 1,2 millones de personas desempleadas no perciben ninguna prestación; más de 4 millones de personas trabajadoras tienen contratos temporales…

 

Con la Reforma Laboral de Junio de 2010 el despido es más  libre y más barato. Todos los trabajadores y trabajadoras, con independencia del contrato que  se tenga, pueden ser despedidos aún más fácilmente y las indemnizaciones se quedan en 20 días, de los cuales 8 días serán pagados con dinero público. El decreto de la Reforma Laboral niega a los trabajadores y trabajadoras el  derecho fundamental a la tutela judicial, es decir, a una mínima justicia social y vulnera el derecho fundamental a la negociación colectiva, al permitir que el empresario, a su voluntad, pueda dejar de cumplir los acuerdos salariales, los acuerdos sobre jornada, turnos, movilidad funcional y geográfica.La brutalidad del ajuste sigue teniendo aturdida, confusa y desmoralizada a una clase obrera que reacciona como puede.

La coartada del Gobierno para tomar estas medidas, obedeciendo fielmente a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional  es la crisis y la demanda de los mercados. Pero esta crisis que es de gran calado y se prolongará en el tiempo, se debe a la voracidad del propio sistema por elevar su tasa de gananciaa costa de los trabajadores y en especialde los jóvenes, las mujeres y los pensionistas, quesomos quienes pagamos todos los efectos negativos: destrucción masiva de empleo y empobrecimiento creciente de la mayoría social.

 

Y ante la crisis  estructural del sistema capitalista, lo que hace el gobierno español es inyectar miles de millones de euros de dinero público  a una banca que bloquea el crédito, presta una mínima parte de lo recibido y emplea la mayor parte en sanear sus cuentas, sin cambiar ni una sola coma de las normas que siguen permitiendo la especulación generalizada y la acumulación ingente de riesgo. 

 

Por otra parte, para reducir el déficit se le congela la pensión para 2011 a más de 6 millones de pensionistas cuando el 68% de los 8,2 millones de pensionistas tienen una pensión anual que no  llega al salario mínimo interprofesional.  Además,el gobierno pretende reformar las pensiones con el único objetivo de recortarlas:

se eleva la edad de jubilación a los 67 años, aumenta en diez años el período para el cálculo de la pensión (de 15 a 25 años) y para cobrar el 100% de la pensión habrá que tener entre 37 y 38,5 años cotizados.

Vistas las posiciones de Gobierno y patronal, la burocracia sindical encabezada por la cúpula de CCOO y UGT  frenaron el enfrentamiento directo con el gobierno y frenaron la movilización de la clase obrera.  Su postura fue el acatamiento de la cúpula sindical de todo el “plan anticrisis” de los banqueros, la UE y el FMI. Y llegaron a una “concertación” donde las direcciones sindicales tratan de evitar las protestas, a cambio de favores y dinero para preservar el aparato, como los 27 millones entregados días atrás a CCOO y UGT para “formación”, y sin obligación de “justificación” de los gastos corrientes.

No estamos en contra de los sindicatos, sino de la forma de ejercer esta negociación la cúpula de CCOO y UGT y no de las bases de dichos sindicatos mayoritarios. Se han convertido en el brazo largo del gobierno. Recuerdan a ese Sindicato vertical del franquismo en el que estaban  incluidos los obreros, los empresarios y el gobierno. También hay otros sindicatos minoritarios, de clase, que ejercen y luchan por los derechos y la dignidad de toda la clase obrera. En estas circunstancias el reto y la oportunidad para el llamado sindicalismo de clase alternativo es enorme.

No hay atajos ni desesperaciones para responder a la situación, no hay otro camino que seguir aunando fuerzas para levantar un referente sindical de clase y alternativo que crezca y se fortalezca arropando las luchas y trabajando desde la base, para convertir en un clamor de millones la exigencia de huelga general y de una salida obrera a la crisis.

No nos llama la atención el silencio clamoroso de la jerarquía católica ante este atropello a la clase obrera, porque su voz solo se oye en la plaza de Colón a favor de la familia tradicional cristiana y en temas de sexualidad. Nosotros queremos situarnos al lado del mensaje de Jesús que fue asesinado por los poderes imperialistas romanos y por los poderes religiosos de su tiempo por defender a los pobres, marginados y excluidos.

 

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