CONVIVENCIAS VERANO 2009 EN SIERRA ESPUÑA

COMUNIDADES CRISTIANAS DE BASE DE MURCIA

 Mª Pura Berzal y Enrique Boronat Martín

 En el pasado mes de agosto y en un enclave próximo a Sierra Espuña (Aledo) celebramos nuestras ya tradicionales convivencias de verano un nutrido grupo de miembros de distintas Comunidades Cristianas de Base de la región de Murcia.

Dos temas y dos ponentes: “Caminos nuevos de la espiritualidad bíblica”, a cargo de nuestro amigo, el teólogo Fidel Aizpurúa Donázar, y “Utopías históricas de esperanzas cristianas”, desarrollado por Juan José Tamayo Acosta, gran amigo y mentor de nuestras Comunidades desde hace muchos años.

Caminos nuevo de la

espiritualidad bíblica:

Aunque nuestra cultura está lejana del horizonte histórico de la Biblia, sobre todo en aspectos técnicos, es indudable que la Biblia tiene muchas experiencias de humanidad que pueden ayudar al “viaje interior” y se puede convertir en “lámpara” para esa búsqueda de espiritualidad en el campo de la vida.

Y en este terreno de lo real se desarrollaron los temas de trabajo de cada día:

1La espiritualidad bíblica y el mercado que, aunque parecen no tener nada que ver, presentan connotaciones de verdadera espiritualidad. El mercado es un componente decisivo de la vida. De su orientación depende la vida de muchas personas.

El mercado tiene una mística cruel: sólo vale el que es eficaz, se vende el mal como bien, ejerce una fascinación por el consumo, y los no consumidores, los empobrecidos, quedan excluidos. Jesús se jugó la vida cuestionando los mecanismos económicos de la clase dirigente.

2La espiritualidad bíblica y el antiimperialismo. El afán de dominio llevado a horizontes universales; se hace evidente en las superpotencias, las multinacionales, el Norte… Las leyes, hechas en principio para el bien, acaban dominando y supeditando a las personas. La prosperidad se envenena con la privatización; los imperios se constituyen con la explotación de otros.

El Evangelio lo critica y formula una utopía: contra el individualismo, fraternidad; propone estilos alternativos de vida y señala que la liberación proviene de la víctimas.

3Espiritualidad bíblica y corporeidad. La tradición cristiana ha negado el cuerpo como valor. Es preciso emprender una senda nueva y otra espiritualidad en torno al cuerpo, aquella que considere la corporeidad como verdadero lugar de encuentro con Dios. Entender la realidad humana como estructura unitaria, sin el dualismo cuerpo-alma. Apreciar la belleza de los cuerpos débiles. Recuperar el amor que embriaga, el canto que enamora, la alegría que no se puede arrebatar, la vida como danza, el abrazo que reconforta. Si es sano, es santo. ¿Tratamos bien a nuestros cuerpos?

4Espiritualidad bíblica y feminismo. Como inquietud por la realidad de la mujer y la igualdad. La dura situación de muchas mujeres en el tercer y cuarto mundos, las violencias ejercidas sobre ellas y la imposibilidad de salir de círculos rígidos sociales, culturales y religiosos, siguen perviviendo en nuestra sociedad de hoy.

Es preciso poner una perspectiva de la Biblia que pueda contribuir a una humanizadora igualdad. Es necesario un acercamiento feminista a la Palabra y a una imagen más materna de Dios.

Hay que destacar el esfuerzo de la Teología Feminista en pro de esta nueva espiritualidad.

5Espiritualidad bíblica y espiritualidad laica. El tema de la laicidad desata polémicas entre el poder religioso y el civil, y toca ya todos los ambientes sociales. Es preciso romper la barrera entre lo sagrado y lo profano; acostumbrarnos a vivir la fe sin “cielo”; lo de ahora tiene importancia y vale la pena implicarse.”El valor de una vida espiritual se aprecia por la iluminación proyectada sobre las cosas de este mundo”.

Utopías históricas

y esperanzas cristianas

Arranca con un lema, La utopía sirve para caminar… no para alcanzarla, y concluye con un aliento, la esperanza reconoce las dificultades… y se crece en ellas (terca esperanza). Desgrana primero el camino seguido por la utopía y la esperanza en este cristianismo nuestro a lo largo del siglo XX pasando de las sombras de la primera mitad arrastradas desde Trento (la salvación está fuera de este mundo…), a la luz del Vaticano II y el reencuentro de la fe en la Historia,  para sumergirnos de nuevo en las sombras con la involución operada a partir de los ochenta y que se alía (y alientan recíprocamente) con el dominio del pensamiento único neoliberal que va desmovilizando a las masas, poniéndose la teología (Teocon) al servicio legitimizador de ese pensamiento (Neocon). Desvela a continuación cómo se van desarrollando fuerzas contrapuestas: las del sistema que matan la esperanza, versus las fuerzas antisistema que alientan la misma; o dicho de otro modo: cómo responder a ese pensamiento único y su legitimización teológica redescubriendo al homo sapiens que también es homo utopicus: la persona es un ser en esperanza portador de utopías. Se pregunta el ponente dónde se ha colocado o se ha de colocar la esperanza como virtud, ¿es que ha sido desterrada como virtud teologal?…  También nos habla de las patologías de la esperanza (como el desencanto, el exceso de confianza, la huida hacia dentro, la cómoda instalación…), para añadir enseguida sus remedios. Sigue con las utopías en la tradición cristiana de la Biblia, así como las contrautopías en su seno. Y concluye con unas hermosas reflexiones sobre la utopía y la esperanza en Jesús.

Han ido pasando los días entre densidad teológica, reflexiones vivenciales y fiesta y recogimiento interior compartido, partiendo todos con un “hasta luego” y con la sensación serena de que nos hemos retroalimentado para seguir nuestras vidas con más esperanza dentro de este contexto de contracorriente que nos ha tocado vivir, y a todos se nos queda la pregunta –esta vez sin compartirla– de si seremos capaces de irradiar esa “terca esperanza”…; yo, para mis adentros, estoy convencido que sí…

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