Colaboración: Silencios cómplices

¿No tiene nada que decir la Jerarquía Eclesiástica ante la actual situación social y económica?

Antonio Zugasti

En un excelente artículo, publicado recientemente en eldiario.es, el senador Bernie Sanders hablaba de los brutales beneficios (731.000 millones de dólares)  que 467 multimillonarios estadounidenses habían conseguido durante la pandemia, mientras millones de personas, en ese mismo país, habían quedado en una situación penosa económicamente y sin asistencia médica.

Proponía que, si se impusiera en Estados Unidos un impuesto del 60% sobre las ganancias de riqueza a tan sólo 467 multimillonarios, se recaudarían más de 420.000 millones de dólares. Con este dinero Medicare podría cubrir todos los gastos de salud de todo el país, incluyendo los medicamentos recetados, durante todo un año. Y esos multimillonarios seguirían ganando 310.000 millones de dólares. O sea que sus familias no iban a pasar hambre.

En España los multimillonarios, quitando Amancio Ortega, no llegan a las cifras astronómicas de los americanos, y además, con lo de los paraísos fiscales y todos los sistemas de ocultar beneficios, no es fácil saber hasta dónde llegan sus fortunas. Pero no hay duda de que la pandemia tampoco les ha hecho mella. InfoLibre calcula que la fortuna de los 23 españoles más ricos creció un 16% desde el 18 de marzo.

Aquí se ha hablado tímidamente de subir impuestos a los más ricos, pero es una propuesta que no ha prosperado lo más mínimo. Y, fuera Unidas Podemos, ninguna persona de relieve se ha hecho eco de ella. En EE UU Bernie Sanders, judío no practicante, ha visto que la situación era tremendamente injusta y en conciencia debía oponerse. No sabemos que dentro de la Iglesia católica se hayan levantado voces en apoyo de la propuesta de Sanders.

En España el secretario de la Conferencia Episcopal salió presentando sus objeciones al Ingreso Mínimo Vital. ¿Ningún obispo español tiene ninguna objeción que hacer a que las grandes fortunas sigan creciendo cuando la economía del país se hunde y la situación es dramática para millones de personas? ¿No es obsceno este silencio de la jerarquía?

Desde luego la situación de la Iglesia española en este campo es delicada. En cuanto diga algo, se van a levantar un montón de voces recordándole lo de la inmatriculaciones y las exenciones  de impuestos. Pero, el callar porque ella misma está en el campo de los ricos, es profundamente escandaloso. Es pisotear lo que dijo Jesús: No podéis servir a Dios y a la riqueza.

Si la jerarquía se niega a hacer una profunda autocrítica, y sigue con su silencio cómplice, desde la base de la Iglesia tenemos que levantar la voz con todas nuestras fuerzas, y más teniendo en cuenta que muchas veces la derecha más extrema se proclama defensora de la civilización cristiana.

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