Colaboración: La Memoria Histórica de un niño Nacional, Católico y Franquista

Javier Domínguez

 

Yo tenía siete años y acababa de hacer la primera comunión cuando los militares del Cuartel de la Montaña, que estaba muy cerca de casa, se sublevaron. Quisieron tomar Madrid, empezando por la Plaza de España, pero llegaron muchos milicianos y milicianas que en pocas horas tomaron el cuartel, que estaba donde está ahora el templo de Debod.

Fusilaron a mucha gente. Se oían descargas al amanecer.

El ejército de Franco y los moros llegaron a los pocos meses por la Casa de Campo y establecieron los cañones en el cerro de Garabitas. Los obuses llegaban por la calle Marqués de Urquijo. Como teníamos que cruzar la calle, nos enseñaron a los niños a mirar el humo que salía del cañón, que se veía antes del “buummm” y del obús que venía detrás. Si no se veía, daba tiempo a cruzar la calle corriendo, y si se veía, tenías que tumbarte en la esquina y volver a intentarlo después del “buummm”. Casi siempre pasaba alto hacia la Gran Vía.

A la puerta de mi casa pusieron una barricada con un letrero que decía NO PASARAN. Conservo una foto.

Registraron nuestra casa muchas veces. Eran piquetes de la policía, del ejército, de la CNT, del Partido Comunista, de la FAI. No servía de nada decir que ya habían registrado el ejército y la policía. Cada grupo tenía sus propios paramilitares y su propia checa.

Un recuerdo traumático de mi infancia es el de un miliciano poniendo el mosquetón sobre el pecho de mi madre. Buscaban al hermano de mi madre, Fernando Martín-Sánchez Juliá, fundador de los Estudiantes Católicos, Director de los Propagandistas Católicos, que todavía son propietarios del Colegio San Pablo y que apoyaban la sublevación. Se libró porque estaba de veraneo en Irún, y Aguirre, el lendakari, que era Propagandista Católico, de los de mi tío, le ayudó a huir a Francia. Volvió a unirse a Franco cuando tomaron Irún.

En noviembre intentaron tomar Madrid por la Casa de Campo. Bajaron al Manzanares y cruzaron el río por el Puente de los Franceses. Un pelotón llegó hasta la Plaza de España, pero fueron repelidos. NO PASARÁN. Luego lo intentarían por Guadalajara y por el Jarama. Pero no pasaron.

A nosotros nos evacuaron al Barrio de Salamanca, que no bombardeaban porque era suyo.

Quienes ahora tienen menos de cincuenta años, sobre todo los del PP y VOX, que tienen la sartén por el mango, no vivieron la guerra ni la posguerra. No saben por experiencia lo que fue aquello. Cuando los que vivimos la guerra oímos a Casado y Abascal y, en general, a los jóvenes de menos de cincuenta años hablar de ella, nos parece que hablan de otra guerra.

Los que fueron a la guerra han ido muriendo. No sé si queda alguno de la “recluta del chupete”, que tendría más de cien años. Los que éramos niños tenemos más de noventa.

Quiero con este artículo poner en evidencia unos hechos concretos ocurridos en la guerra y hasta veinte años después en la larga postguerra que sirvan para la reflexión y el análisis, sobre todo de la gente de derechas de buena voluntad. Tienen que matizar mucho o corregir la idea de la guerra que nos inocularon, basada en las hordas rojas y el ejército salvador en manos de un “caudillo por la  gracia de Dios”.

Cuando los nazis perdieron la guerra, Franco quedo aislado. Los americanos, en la guerra fría, pactaron con él, por su indudable lucha contra el comunismo ruso. Franco y los americanos, con sus poderosos medios de comunicación mundiales, intentaron borrar su pasado nazi y sus crímenes contra la humanidad, y han conseguido mucho, con una censura total durante ochenta años, que todavía continúa. Estamos asistiendo ochenta años después al mismo ruido de sables.

Por eso creo importante señalar hechos destacados, antes de que se pierda la memoria.

He conseguido por internet fotografías, sobre todo en Italia y Gran Bretaña, que Franco no pudo destruir y que incluyo como prueba de los hechos

El crimen más grave que cometió Franco y el franquismo posterior es el Crimen contra la Humanidad, que no prescribe y está en manos de la justicia internacional: decenas de miles de condenas a muerte que dictaron los tribunales militares. “Una vez establecido el Estado Nacional, la oposición armada al mismo constituye delito de rebelión”. Con esta ley, todo el ejército de la república cometió delito de rebelión (pena de muerte). Companys, los políticos y cargos republicanos cometieron el delito de adhesión a la rebelión (de seis meses a pena de muerte, a discreción del tribunal) y los republicanos en general, delito de apoyo o apología de la rebelión (de seis meses a pena de muerte). Delitos de pena de muerte para la mitad de los españoles.

Franco se ensañó especialmente con las mujeres rojas. Fusiló a muchas, algunas embarazadas. A las que no pudo fusilar, porque no se habían metido en política, vejó hasta el infinito. Permitió, mirando para otro lado, que los moros las violasen. Luego les amnistió. Las peló al rape; les robó legalmente a los hijos, quitándoles la patria potestad porque no podían educarlos bien.

Argüelles, la Moncloa y la Ciudad Universitaria fueron arrasadas por las bombas. Hubo quema de libros en el patio de la Universidad Central, en la calle San Bernardo. Quema de libros en la Coruña con curas brazo en alto. La selección de libros a quemar la hizo Ramiro de Maeztu. Monjas con hábito y fusil: las monjitas de Queipo de Llano. Obispos brazo en alto recibiendo a Franco en la Iglesia.

Estos son los hechos que quiero subrayar y creo que debo comunicar.

3 comentarios

  1. Gracias por esos recuerdos, la memoria de tanta crueldad debería aguijonear las conciencias (pero me temo que este país no tiene remedio).

    Un abrazo.

  2. Gracias amigo y hermano Javier, por contarlo.
    Se nota que no sólo tienes una buena concepción de la verdadera memoria histórica Dino que también con tus 92 años, tienes muy buena memoria.

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