ASOCIACIÓN MUJERES LA RONDILLA

Carmen Porrero

Miembro de la Asociación

En estos momentos de diversos debates sobre el sistema público de pensiones como pilar del Estado de Bienestar desde la Asociación Mujeres la Rondilla en sus 16 años de acción por la igualdad, sensibles ante la situación que están viviendo muchas amas de casa, viudas, separadas, solteras y casadas mayores de 65 años. Consideramos el momento oportuno para corregir esas desigualdades que por razón de sexo ha originado la política económica en nuestra sociedad al entender que dentro de la política económica hay que tener claro que la economía no es sólo el empleo remunerado, sino que la economía también tiene que medir el trabajo no pagado, y así lograremos visualizar el trabajo de millones de amas de casa que han cumplido con el cometido que se les asignó; por lo que consideramos necesario un replanteamiento en la distribución del estado de las pensiones.

Teniendo en cuenta que en la mayoría del Estado español el régimen matrimonial era el de gananciales (nadie nos explicó que había otro), salvo en Cataluña y parte del Levante, creo, no pueden cuando somos mayores decirnos que la cotización a la Seguridad Social sólo generó beneficios para aquel que cotizó, los dos trabajamos, ellos fuera de casa con alta en la Seguridad Social, nosotras en casa, por lo que no nos consideramos beneficiarias sino coparticípes de esa aportación que la empresa hizo por el trabajador, y otra parte la asumió el propio trabajador, puesto que por nosotras no se permite cotizar es de justicia y de lógica que los beneficios obtenidos por el cotizante sean de los dos, tanto si viven juntos como si están viud@s o separad@s; en este último caso con arreglo a los años de convivencia mientras éste cotizó.

Por lo que reivindicamos que una ley de igualdad tiene que tener en cuenta a todos los colectivos, y las amas de casa son un gran colectivo del que me temo se han olvidado.

A las amas de casa hay que reconocerles derechos adquiridos en la cotización a la Seguridad Social, porque los dos miembros del matrimonio aportaron su trabajo a la familia y a la sociedad, y a partir de esos derechos adquiridos todo lo que eso conlleva.

Cotitularidad de la pensión de jubilación.

Cambio de denominación de las pensiones de viudedad, compensatoria, etcétera, de las amas de casa mayores de 65 años.

Todas las pensiones tienen que reconocerse como pensiones de jubilación, esto es visualizar su trabajo y hacer justicia.

El ama de casa exige justicia, no quiere caridad.

Las casadas, solteras, viudas, separadas, que se hayan dedicado a atender a los demás miembros de la familia tienen derecho a que su pensión sea de jubilación.

Una pensión de jubilación nos hace libres, una pensión de viudedad, compensatoria, o llámese x, nos hace dependientes y no reconoce nuestro trabajo.

Los padres, suegros, hij@s, tíos y demás familia nos deben una parte de su cotización, porque estuvimos a su servicio, y el Estado otra parte.

En nuestra época no había guarderías de cero a tres años, ni ley de dependencia (aún hoy somos las amas de casa las que gratuitamente atendemos a nuestros enfermos), ni hacían falta tantas residencias de ancianos y camas de hospital, y un largo etcétera, todo eso y más hemos ahorrado a las arcas del Estado.

Luego es justo que ahora que somos mayores nos tengan en cuenta en sus planes.

No fuimos amas de casa por voluntad propia, sino por presiones sociales, culturales, económicas y RELIGIOSAS, etcétera.

Del ama de casa todo el mundo se ha aprovechado y se aprovecha, ahí están las abuelas “canguro”, pero a la hora de repartir sólo le llegan las migajas.

En una ley de igualdad donde el trabajador o trabajadora, viudo o viuda, se entiende que ha cotizado, cobra el 100%, y su cónyuge, ama de casa, viuda (mayor de 65) cobra el 52%, ahí no hay ninguna igualdad.

Es importante los derechos adquiridos en la cotización a la Seguridad Social, y a eso sumar nuestros años laborales, que nos permitan tener una pensión digna y ser autónomas. Sólo la independencia económica nos hace libres.

Pero parece ser que en el siglo XXI, a las amas de casa mayores se les sigue obligando a ser sumisas, recatadas, obedientes, y POBRES. La pobreza es más femenina que masculina, algo están haciendo mal.

Posiblemente la mayoría de ustedessean hijos o hijas de un ama de casa pero a la hora de reivindicar nadie se acuerda de nosotras.

Pido lo mismo para los amos de casa.

Las separadas que consiguen un trabajo y alta en la Seguridad Social, cuando llega la edad de la jubilación no cobran el 100%, al no haber cotizado 35 años. Si hubiera derechos adquiridos su jubilación sería normal.

Hay algunas que con trabajo consiguen cotizar 15 años, y a eso le corresponde el 50% de la base reguladora (casi siempre es un trabajo precario pues los años que han estado dedicadas a la familia hace que estén desfasadas laboralmente), y eso hace que a su mini-pensión se sumen unos complementos a mínimos (si no tienen otros ingresos).

Las viudas más jóvenes que no encuentran un trabajo con alta en la Seguridad Social lo hacen en la economía sumergida, pero legal (empleadas de hogar, costurera etc.) saben que no les queda 15 años de cotización y ¿para qué regalar al Estado un alta de autónoma, si luego no va a repercutir en una mejor pensión?

Y las solteras a las que les adjudicaron el cuidado de los padres o hermanos enfermos ¿de qué viven? ¿de una pensión no contributiva y la caridad de los hermanos? (si les sobra algo). En definitiva, todas ellas POBREZA, DEPENDENCIA Y HUMILLACIÓN.

¿Por qué? y ¿para qué fue creada la pensión de viudedad?… Ahora hay quien tiene pensión y media mientras otras tienen media pensión.

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