Asamblea de la Red Europea

Evaristo Villar

 Durante los días 9-11 del mes de mayo de 2013 se celebró en Madrid la asamblea anual la Red Europea de la Iglesia por la Libertad de la que son parte importante Redes Cristianas y otras organizaciones (Cristian@s de Base de Madrid, Somos Iglesia y Católicas por el Derecho a Decidir) que, aun estando integradas en Redes Cristianas, mantienen una presencia específica en dicha Red Europea.

En la programación de la asamblea –que cada año se hace en un país europeo distinto– se tiene la buena costumbre de reservar un día de puertas abiertas, llamado “Jornada de Estudio”, para que el país organizador pueda programarlo a su gusto y antojo. En Madrid ya acogimos a la Red Europea organizando esta jornada en 2007, y sus aportaciones más importantes quedaron recogidas en el librito Vamos a recuperar la alegría.

Por tratarse de cristianas y cristianos que vienen de toda Europa, la jornada que tuvimos el día 11 de mayo decidimos centrarla en la necesidad de reaccionar críticamente ante la difícil situación que estamos atravesando desde una perspectiva de esperanza. El lema que nos dimos fue este: Razones para mantener la esperanza en una Europa deshumanizada y desencantada.

La programación de esta jornada, muy concurrida y convivencial entre nacionales y extranjeros, contó con los siguientes espacios: Acogida y presentación de la jornada, Evaristo Villar; Conferencia de Antonio García Santesmases sobre La encrucijada europea actual; Mesa Redonda con Rafael Díaz-Salazar, Benjamín Forcano y Javier Baeza abordando la situación europea desde tres claves distintas y complementarias: analítica, hermenéutica y prospectiva; Comida en el restaurante Casa Paniza; Visita al Madrid de los Austrias (dirigida por los arquitectos Francisco Landínez y M.ª Antonia Rodriguez-Varcárcel) y Cena de convivencia con inmigrantes organizada y amenizada por la “Red de Apoyo Interlavapiés”.

Acogida y presentación de la jornada

Buenos días. Os damos, en esta Jornada de Estudio, una calurosa y fraterna acogida desde Redes Cristianas y el resto de colectivos españoles integrados en la Red Europea, es decir, desde Cristianos y Cristianas de Base de Madrid, Somos Iglesia, Católicas por el Derecho a Decidir hasta la Comunidad de Santo Tomás de Aquino y el Movimiento Apostólico Seglar en cuyo local tenemos el gusto de recibiros hoy.

La reflexión de esta mañana vamos          a centrarla justamente en este tema: Razones para la esperanza en una Europa deshumanizada y desencantada. Queremos deciros, desde el primer momento, que los dos calificativos que aplicamos a la UE actual están cuidadosamente elegidos.

Decimos Europa deshumanizada porque el proyecto de la UE, basado fundamentalmente en el mercado financiero, está desplazando sine die su proyecto político y social, está vaciando de contenido la democracia y, como consecuencia, está desmovilizando a la ciudadanía. En este sentido, Europa está siendo nuevamente raptada. ¿Recordáis la leyenda? Zeus, enamorado de Europa, decide seducirla y, transformado en toro blanco, la llevó sobre su espalda hasta la isla de Creta. Y los suyos, presa de dolor, se quedaron llorando amargamente su ausencia… El rapto lo están haciendo en nuestros días los mercados y los mercaderes. Y, con el rapto, la Unión Europea está perdiendo el alma, ha renunciado a la utopía: de ser cuna de los derechos humanos y del Estado social, patria de libertad y tolerancia, de ser tierra de asilo y acogida, se ha convertido en fortín inexpugnable para los de fuera y feria de mercaderes para los de dentro. Es triste reconocerlo, pero Europa se está deshumanizando.

Y Europa… desencantada porque las religiones, ante el rapto deshumanizador de Europa, oficialmente se están callando, se han refugiado en el silencio. Y esto las convierte en cómplices y culpables de la falta de aliento, de la muerte de la utopía.

Pues, en su mejor versión, las religiones son “tradiciones de sentido” que orientan la vida humana en una relación armoniosa con lo otro, los y las diferentes, y con la Tierra que es la casa de todas y de todos. Pero, además, las religiones disponen de un capital simbólico y un núcleo ético que las convierte en poderosas constructoras de fraternidad: donde el otro/a es un ser extraño o competidor (como en el mercado) las religiones son capaces de ver una persona cercana y fraterna, cómplice y aliada en el rescate de la dignidad humana desde su lugar más débil, el de las víctimas. Porque las religiones son conscientes de que el rescate de la humanidad desde esos lugares de exclusión es el mejor camino para universalizar y planetarizar su dignidad.

Guardar, pues, silencio ante el rapto que está ocurriendo de Europa, convierte a las religiones en comparsas de los nuevos dioses, los mercados. Y así están perdiendo su encanto. Porque, como cantaba Mercedes de Sosa, “si se calla el cantor calla la vida; si se calla el cantor muere de espanto la esperanza, la luz y la alegría… el silencio cobarde apaña la maldad que oprime…”

En estas condiciones, con una Europa deshumanizada y desencantada, ¿tenemos razones para mantener la esperanza en su proyecto humanizador? Para ayudarnos en esta búsqueda, contamos esta mañana con dos fuertes aportaciones: una conferencia y una mesa redonda.

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