Aprendiendo a convivir: La experiencia de Málaga Acoge

Luis Pernía Ibáñez

 Un personaje literario afirmaba con ironía y dolor que el pasaporte era la parte más noble del hombre, más difícil de fabricar que el propio hombre. El siglo XXI camina sin resolver el problema de los derechos de los extranjeros con barreras insalvables de papeles. “Ya hay demasiada humillación en el mundo, contra ella y a favor de la dignidad, papeles para todos, que ningún hombre o mujer sea excluido de la comunidad humana”, decía José Saramago en Carta abierta a la solidaridad. Nadie verdaderamente puede decir quién es, pero todos tenemos el derecho de poder decir quiénes somos para los otros. Para eso sirven los papeles de identidad. Negarle a alguien el derecho de ser reconocido socialmente es lo mismo que retirarlo de la sociedad humana. Tener un papel para mostrar cuando nos pregunten quiénes somos es el mínimo de los derechos humanos, porque la identidad es un derecho primario.

Conocí a Málaga Acoge hace quince años en la esta novedosa aventura de “papeles para todos y todas”. Hoy, al volver la vista atrás, es la historia de una semilla que ha ido creciendo y configurándose como un gran árbol en el que se cobijan personas de los cuatro puntos cardinales que llegan a esta Andalucía, puente entre las Dos Orillas, que extiende sus ramas en Algeciras, Córdoba, Jerez, Cádiz, Granada, Huelva, Jaén y Melilla bajo el saludable apellido de Acoge. En Málaga se ubica en Torre del Mar, Málaga, Fuengirola y Antequera.

Málaga Acoge es un ONG aconfesional nacida en 1990 bajo los principios de tolerancia respeto y solidaridad, que intenta dar respuesta a los inmigrantes que llegan a la provincia. La asociación está formada por voluntarios autóctonos e inmigrantes de diferentes edades, profesionales y ocupacionales.

Los objetivos más importantes son ofrecer información y asesoramiento al inmigrante para facilitar su acceso a los servicios sociales, jurídicos, sanitarios, de vivienda, educativos y culturales; defender sus derechos laborales sociales o de cualquier otra índole, sensibilizar y acercar a la población de acogida el fenómeno migratorio y promover el asociacionismo, para que los propios inmigrantes asuman el protagonismo.

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En su acción social destaca su acogida, una atención desde una actitud cercana al usuario, promoviendo la autonomía de éste. Se trata de servir información, asesoramiento, orientación y seguimiento en los campos de la documentación, acceso a servicios públicos, vivienda, etc…

Por los pasillos de sus sedes se ven gentes de todos los lugares y colores. No en vano y leyendo su Memoria de 2004 han sido atendidas 5.640 personas de 76 nacionalidades.

Hay una oferta asegurada cuando el asesoramiento e intervención letrada se requiere. Esta acción jurídica se hace extensiva a intervenciones puntuales ante los órganos de la administración pública, recursos ante la denegación de permisos, etc. Todo ello sin descartar tareas reivindicativas ante las administraciones.

Desde el principio la asociación ha servido a los inmigrantes en prisión, proporcionando compañía, contactos con el exterior, asesoramiento jurídico y social, ayuda en la tramitación de permisos ordinarios, accesos al tercer grado o a la libertad condicional.

Facilita el contacto de los inmigrantes con los empresarios y el acceso a los recursos formativos orientados al empleo, promoviendo todas las iniciativas posibles de autoempleo.

Algunas particulares de promoción son la lengua y la cultura, con la organización de clases de enseñanza del castellano, de inglés, por su incidencia en el campo laboral, y de árabe. A los niños ofrece clases de aprendizaje de castellano, seguimiento académico en colaboración con los maestros y profesores, información y asesoramiento a los padres en asuntos de becas, convalidación de estudios, etc. Y organizando actividades lúdicas puntuales, como pueden ser talleres, excursiones o campamentos de verano.

En el ámbito de la mujer se incluyen un conjunto de actividades destinadas a favorecer la promoción de la mujer inmigrante y su inserción laboral posterior.

En el área de formación ofrece actividades de formación de agentes interculturales, de voluntariado y de sensibilización por medio un abanico de actividades, talleres, publicaciones y encuentros.

Si hiciéramos un perfil de sus usuarios nos encontraríamos una mujer entre 21 y 30 años, marroquí o argentina, e indocumentada.

Málaga Acoge es su anagrama: unas manos abiertas hacia el mar con un faro que orienta y da calor al camino de tantas personas que vienen a nuestro país pagando el duro peaje de la vida.

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