ANTE EL ALTO EL FUEGO PERMANENTE DE ETA Y PROCESO DE PAZ

Comunicado de las CCP

 Las Comunidades Cristianas Populares del Estado español, desde las convicciones cristianas que mantuvimos a lo largo de los difíciles años de la transición política y reafirmamos en la actualidad, hemos ofrecido nuestra colaboración en los procesos de paz a fin de superar toda situación de violencia, exclusión y marginación de personas y pueblos. Buscamos el diálogo y el acuerdo desde un compromiso cristiano que promueva el respeto al pluralismo político, a los derechos humanos individuales y colectivos, siempre por vías democráticas y pacíficas en todos los ámbitos de nuestra plural sociedad.

En estos momentos y ante la declaración por parte de ETA de un «alto el fuego permanente», la Coordinadora Estatal de Comunidades Cristianas Populares quiere expresar, de acuerdo con sus principios, la satisfacción y expectativa de que esa decisión sea una paso decisivo en la resolución del conflicto político y en el camino hacia una plena pacificación y reconciliación de nuestra sociedad en el País Vasco y en el conjunto del Estado español.

Queremos recordar especialmente y manifestar nuestra solidaridad con quienes más han sufrido y siguen sufriendo de una manera o de otra a lo largo de este doloroso conflicto. Pedimos, por tanto, que se den pasos de humanización y de atención solidaria con todas las víctimas, con los presos y presas, mientras se avanza en la normalización, democrática, en el proceso de paz desde la justicia y en una auténtica reconciliación.

Como Coordinadora Estatal de las CCP afirmamos que “los problemas políticos hay que resolverlos políticamente y para resolverlos hay que discutirlos, dialogarlos y llegar a acuerdos. Cuando una comunidad está dividida… la única solución es un acuerdo en que las partes cedan algo…» (1.12.2003). En consecuencia pedimos el esfuerzo de los agentes principales, para impulsar el diálogo público y privado, la negociación y el acuerdo, para avanzar en el reconocimiento y capacidad de decisión de cada uno de los pueblos en una democracia sin exclusiones.

Por nuestra parte asumimos el compromiso y la responsabilidad de aportar nuestra colaboración en este proceso con esperanza y audacia. No podemos dejar la solución de un conflicto tan largo y tan doloroso como el que atraviesa la sociedad vasca y la española, en manos de los políticos y de las mesas negociadoras exclusivamente. Es necesario que nos impliquemos todos y todas para progresar en el camino de la paz y lograr la convivencia a todos los niveles.

Recogiendo el valioso y significativo Manifiesto de mujeres vascas de diversos partidos políticos, «Voces de mujeres para la paz» (ahotsak), subrayamos su concepto de paz «como democracia, justicia social, con un proceso de cambio que permita a la ciudadanía dar por concluidos conflictos históricos, cerrar una página en términos de derechos y libertades donde todos los proyectos políticos se pueden y se deben defender».

Como ellas, creemos que es posible la solución reconociendo, desde el diálogo y el acuerdo, la parte de verdad que otras personas tienen.

Nosotros y nosotras, como CCP, nos comprometemos especialmente a trabajar por la Paz, por el “desarme” de las palabras y de los corazones, por la misericordia y en cuanto sea posible ­sin forzar a nadie- por la reconciliación, el perdón y el reconocimiento como personas y como colectivos defensores sin exclusiones de todos los derechos para todas las personas y pueblos.

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