Alquimia solidaria en Ahimsa

Grupo de voluntarios y voluntarias de AHIMSA

Málaga

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Hace algo más de veinte años que unos cuantos maestros y maestras, en la ciudad de Vélez Málaga, creó un grupo de trabajo con idea de fomentar la educación para la paz en los colegios. Poco después de trabajar en esta línea decidimos que sería interesante crear una asociación que fuera más allá del grupo de trabajo. Con esta idea surgió AHIMSA, que en un principio nace como Centro de Documentación y Educación para la Paz. Con el tiempo se van ampliando los objetivos de la asociación y se comienza a trabajar en proyectos de desarrollo en el Mundo Empobrecido, para ello se van buscando recursos económicos éticos (que ningún empresario o banquero tranquilice su conciencia o se eche la foto demostrando su “solidaridad”) que financien las nuevas necesidades. Los proyectos  no son el eje principal de nuestra acción, aunque en algún momento puedan aparecer como la actividad principal de ésta. Entendemos que dichos proyectos son necesarios, sobre todo, porque nos permiten no perder el contacto y la sensibilidad necesaria que hay que tener a la hora de tratar a los empobrecidos, pero sin olvidar que no son la vía de la eliminación de las desigualdades y que hay que, además, seguir trabajando por la justicia para que “otro mundo sea posible”.

Los objetivos de Ahimsa son todos aquellos que tienen que ver con la mejora de la vida en este mundo. La paz no es sólo la ausencia de guerra sino que entendemos que nuestra misión como pacifistas es poner nuestro grano de arena para, con otros grupos, mejorar la vida en el planeta. Desde este punto de vista nuestra principal preocupación va en torno a lo social, intentando trabajar por el bienestar de las personas, haciendo lo posible por mejorar la vida de los que más sufren,  luchando contra la violencia estructural que en muchas situaciones ejerce el Sistema sobre las personas y  la Tierra, etc.,. Y en este marco de referencia, surge la idea de trabajar en actividades que impliquen el reciclaje de productos que en este primer mundo desechamos habitualmente.

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                        Así, en el año 99 pensamos en la posibilidad de realizar jabones con los aceites que esta sociedad desecha. El objetivo era triple. Por un lado evitamos contaminación de las aguas con los residuos de aceite. Por otro sacábamos un producto alternativo que volvía a usarse y que no era contaminante. Y como  tercera ventaja, obteníamos otro recurso económico que nos podía ayudar a sufragar aquellos proyectos que estamos llevando a cabo en el Mundo Empobrecido. De esta manera surge la elaboración de jabones ecológicos de AHIMSA a los que más tarde pusimos el nombre de “El de toda la vida”. En un principio empezamos realizando jabones duros con las técnicas de aquellas personas mayores con las que contactamos y nos fueron transmitiendo. Pero no contento con ello empezamos a experimentar la elaboración de jabones líquidos con el objetivo de venderlos dentro del campo de la agricultura ecológica. Este jabón líquido, llamado también jabón potásico, se usa como insecticida ecológico dentro de las plantaciones que respetan el medio ambiente.

                            Fue allá, por el año 2001, cuando empezamos a elaborar los primeros jabones con hidróxido potásico. Y aunque tardamos varios años en conseguir pasta de jabón de una calidad buena, hay que decir que desde el primer día el jabón salió lo bastante bueno, como para que nos animáramos con este nuevo producto. Al mismo tiempo vimos la posibilidad de probar otras utilidades, además de la de insecticida ya mencionado. Así empezamos a envasarlo como jabón para la ropa en lavadora y como jabón para el suelo. Este tipo de jabones nos supuso aumentar las ventas bastante, ya que aunque seguíamos elaborando los jabones duros, la producción aumentó considerablemente. Fue también en este año 2001 cuando, viendo que la actividad del jabón era interesante, decidimos buscar un lugar donde poder realizarlo habitualmente sin necesidad de tener que irnos al campo al aire libre en donde hasta ese momento veníamos haciéndolo. Así pues la asociación decide comprar una pequeña casa que disponía de un patio amplio y unas habitaciones suficientes como para realizar la actividad del jabón además de disponer de un lugar donde almacenar ciertos materiales. Esta casa la conocemos desde entonces como “la casa del jabón”, nombre evidentemente obvio. 

                             En la actualidad estamos haciendo, y vendiendo, alrededor de unos 8.000  litros de jabón líquido al año. Hay que tener en cuenta que toda la producción de jabón, así como todas las actividades de la asociación, se realiza con  personal voluntario. Así pues la elaboración, envasado etiquetado y distribución comercial de nuestro jabón es hecha por los miembros de la asociación lo que supone una tarea amplia en la vida de todos nosotros. Sin embargo hay que decir que la satisfacción personal que sentimos compensa en cierto modo el esfuerzo realizado en todas las actividades de la asociación.

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