Nov 24

Reflexión: Evadir impuestos es robar a la ciudadanía

Un buen ejercicio de la fiscalidad pasa por el reparto de la riqueza y la responsabilidad social

Luis A. Aguilar

Los impuestos son pagados esencialmente por los estratos medios y bajos de la sociedad; la evasión fiscal, por el contrario, es la práctica frecuente del gran capital. La crisis ha incrementado estas prácticas, empobreciendo a los que pagamos los impuestos y enriqueciendo a los que los evaden. La fiscalidad progresiva, la renta básica universal, el empleo digno y estable, la responsabilidad social corporativa y las inversiones públicas en beneficio de todos son el camino para la redistribución de la riqueza.

 Nos preguntaba Xavier Casanovas en CiJ: “¿Pagamos demasiados impuestos?”, “ ¿tiene sentido pagarlos cuando existe tanta corrupción? Y todos sabemos que los impuestos son el precio necesario para vivir en una sociedad decente. Pero claro, en nuestra sociedad sólo los pagamos las clases medias y trabajadoras, mientras los ricos se escapan con leyes que les hacen los políticos corruptos a los que pagan o los evaden directamente mediante artilugios muchas veces legales de ingeniería fiscal. Y la cuestión es que sin impuestos no puede haber justicia. “Cuando una empresa, o una persona, tiene sus fondos en guaridas fiscales u organiza un entramado para no pagar impuestos, no solo actúa contra la justicia, sino que, además, crea desigualdad” Sin impuestos no hay justicia

Tras cebarse la crisis económica en estas clases (porque lo de la leve recuperación es un cuento sólo válido para ricos, creyentes neoliberales o votantes del PP) y tras el fracaso de la bienintencionada globalización, desde UTOPÍA queríamos incluir “el ejercicio de la fiscalidad y el reparto de la riqueza” dentro de éste Monográfico sobre “Acción política al cuidado de la vida” , porque lo consideramos vital para poder hablar, no ya del mantenimiento o recuperación del “estado del bienestar”, sino de la consecución de un modelo que permita un mínimo vital para toda la población.

Porque con 4,5 millones de parados sabemos que las Reformas Laborales han sido las responsables: “Cinco años de peores empleos y salarios, y mayor desigualdad y pobreza. De los 19 millones de contratos en 2016, tan solo 809.000 permiten vivir dignamente”. 5 años de peores empleos

Aún a riesgo de simplificar demasiado, recogemos aquí  5 condiciones que deberían darse para decir que tenemos un sistema fiscal justo, progresivo y solidario que nos ayude a paliar las enormes desigualdades y exigir unas actuaciones políticas que estén al servicio y cuidado de la vida y de las gentes:

  1. Una fiscalidad progresiva -para que pague más quien más tiene y quien más gana- y una redistribución de la renta más equitativa son las premisas básicas y necesaria que creo no necesitan muchos más comentarios.
  2. La puesta en marcha de la Renta Básica Universal, dadas las condiciones actuales de “pobreza extrema” siendo el segundo país europeo por la cola en cuanto a pobreza infantil. Sería una actuación política con efectos inmediatos que habría que implementar ya, junto a otras iniciativas públicas de generación de empleo que no podemos dejar en manos de las empresa privadas que tan reacias son, cuando debería ser la condición sine qua non para garantizar la cobertura de las necesidades básicas y la igualdad de oportunidades de la ciudadanía.
  3. Garantizar un empleo, digno y estable -por otra parte un mandato constitucional no respetado- es una condición imprescindible para que toda la población puedatener un mínimo de condiciones de vida y de desarrollo. Con un millón y medio de hogares que según la EPA tienen a todos sus miembros en paro. Y si decimos “empleo digno, estable y de calidad” es porque no basta con crear cualquier empleo y amañar las estadísticas troceando cada trabajo en tres o cuatro, porque hoy es infumable que, con las políticas actuales derivadas de las perversas reformas laborales del PSOE y del PP, cada vez hay más trabajadores pobres que no llegan a fin de mes porque sus salarios son indecentes, a veces por debajo del SMI.
  4. La responsabilidad social corporativa (RSE o RSC), junto a las políticas salariales justas, es un reto igualmente necesario. Es curioso que hoy muchas grandes empresas se preocupan por cumplir aparentemente los códigos de buenas prácticas de RSE y parecer socialmente responsables, pero luego no se preocupan de las condiciones laborales y salariales de sus empleados, mantienen grandes discriminaciones con mujeres y jóvenes o tiran de los “ajustes”con los trabajadores; o también fomentan la precariedad que les permiten los gobiernos y contratando a tiempo parcial, por horas o a inmigrantes y personas en situaciones económicas desfavorecidas que están dispuestas a trabajar por lo que sea. Y cabe preguntarse: las empresas que mantienen estas prácticas, ¿pueden ser consideradas socialmente responsables?.
  5. Aumentar las inversiones públicas para generar riqueza en beneficio de todos es otra condición necesaria. El sector público también tiene gran importancia a la hora de aplicar políticas redistributivas sobre todo en relación con el aumento de la demanda creciente de los bienes básicos y la eliminación de la pobreza.

Podríamos seguir, pero esa tarea la dejamos para los economistas serios que sí piensan en la gente y no en las multinacionales. Como nuestra misión y espacio no da para mucho más, prefiero ahorrar caracteres y recordar algunos ejemplos actuales de malas prácticas, con sus correspondientes enlaces, de cómo evasores y defraudadores esquilman a la sociedad y empobrecen a la gente.

  1. Luis Ángel Aguilar. La Terca Utopia. @luigiaguilar*  https://twitter.com/luigiaguilar

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