Entrevista: María López Vigil

María López Vigil: Una “Teóloga de la Liberación” enamorada de Jesús

En el XIX Encuentro Estatal y Andaluz de Comunidades Cristianas Populares (CCP), cuyo lema era “Una esperanza sin certezas”, quisimos abordar el tema de los nuevos paradigmas y trajimos a María como buena conocedora del tema. Allí, en Torrox (Málaga), la conocimos personalmente y, tratando en UTOPIA este mismo tema, no podíamos dejar de entrevistarla.

Por @luigiaguilar* https://twitter.com/luigiaguilar

Antes de pasar a las 7 pregunticas, que nos responde con una gran lucidez y esperanza, permitidme glosar una síntesis de su rica biografía, no tan conocida por estos lares.

“Aprendiz del feminismo”, que confiesa haber entendido que no se puede ser cristiana sin ser feminista, y considerada “Teóloga” por su formación en temas de cultura religiosa y eclesiástica, aunque no haya estudiado formalmente Teología, esta cubana de origen y nicaragüense de adopción es periodista y escritora.

María López Vigil nace en La Habana, en 1944 y se afinca en Nicaragua en 1981, donde se nacionaliza nueve años más tarde. Salió de Cuba en 1961 (adonde ya no volvería hasta 1984, estando ya viviendo en Nicaragua) hacia España para hacerse monja:  “Una locura” que, dice, cambió su vida. En España fue religiosa teresiana hasta 1974, viviendo en Tortosa y en Barcelona durante esos años. Nos describe la vida religiosa como una “cárcel ideológica” y, quizá por ello, dice siempre que se hizo religiosa por la misma razón por la que dejó de serlo.

Estudió periodismo en los años finales del franquismo (1970-1974) en la Escuela Oficial de Periodismo de Barcelona, aunque trabajó como periodista en Madrid, siendo -entre 1974 y1980- la responsable de la sección de América Latina en VIDA NUEVA (curiosamente en los años en los que éste jovencito iniciaba la corresponsalía de CLM, je, je).

Publicaciones

Ha escrito numerosos libros sobre Cuba, Nicaragua o El Salvador; libros testimoniales… pero por los que ha sido mundialmente conocida, han sido los realizados con su hermano José Ignacio, que además de los “500 engaños”, o las “Noticias de última ira” (en Edit. Nueva Utopía), destacan:

* “Un tal Jesús” (1977/80), la obra más importante que confiesa haber hecho en su vida www.untaljesus.net  y, probablemente, la obra de la teología de la liberación más conocida en todo el continente (condenada por el CELAM), es una serie radiofónica con 144 capítulos, de 15 minutos cada uno, que se distribuía inicialmente en casetes;

* “Otro Dios es Posible: 100 entrevistas con Jesucristo en su segunda venida a la Tierra”  www.otrodiosesposible.net

* “Frente a Frente: Un Foro de Debate entre San Pablo Apóstol, el que inventó a Cristo, y María Magdalena, la que conoció a Jesús”.  https://radialistas.net

Conoció a Monseñor Romero y también a otros protagonistas de la historia eclesial latinoamericana, como Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Monseñor Leónidas Proaño, Ignacio Ellacuría y tantos otros.

  1. María, ¿qué entiendes tú por Nuevos Paradigmas?

Entiendo nuevos “puntos de vista”. Desde el punto de vista religioso, eso significa que nuestra fe, nuestra religiosidad, la religión que aprendimos, debemos revisarla, principalmente desde el punto de vista de las mujeres, siempre minusvaloradas por una Iglesia supermasculina, a pesar de ser la mitad de la humanidad; desde el punto de vista de las migrantes, que en algunos países ya conviven masivamente con nosotros y tienen otras tradiciones religiosas. Ellos nos ayudan a entender que ninguna religión es “verdadera” y que lo que nos debe unir es la espiritualidad y la ética; y desde el punto de vista de quienes tienen una orientación sexual diferente a la que hemos considerado la natural y la mejor. Ellas y ellos nos enseñan que hay que celebrar la diversidad humana y su complejidad.

  1. Los nuevos paradigmas, ¿tienen en cuenta los nuevos presupuestos científicos, culturales, sociales, políticos y económicos?

Naturalmente. Creo que son, precisamente, los nuevos descubrimientos científicos los que han cambiado los paradigmas con los que hemos vivido durante siglos, algunos de ellos durante milenios. El conocimiento científico viene creciendo exponencialmente. Ya sabemos que cada nuevo descubrimiento humano (el fuego, la rueda, la máquina de vapor…) fue modificando nuestra cultura… y nuestros cerebros; ahora el cambio es mucho más acelerado y complejo, y nos obliga a repensar todo… o casi todo. Vivir aferrados a los paradigmas religiosos que aprendimos nos hace permanecer infantiles, en el peor sentido de esa palabra. Creo que la fe madura en contraste con lo que la ciencia nos está enseñando. Y creo que esa madurez nos impulsa a ir saliendo de la religión para entrar en una espiritualidad, a veces muy personal, y en la ética universal. Pienso en una “ética del cuidado” en nuestras relaciones con los seres humanos, los seres vivos y la Madre Tierra.

  1. ¿Qué relación tiene la laicidad con éstos nuevos modelos de entender la fe, las religiones y la espiritualidad?

Sí, creo que tiene relación. Porque aspiramos a sociedades en las que haya respeto a los derechos humanos y a los valores democráticos. Eso es imposible en sociedades en las que prevalece una religión y se impone a todos. La religión no es un asunto solamente privado; puede y debe tener expresiones públicas, pero en las políticas públicas, especialmente en la salud y la educación, ninguna religión puede imponerse a toda la sociedad. Pienso también que no pueden existir estados laicos, sociedades laicas, donde no exista una conciencia laica, una masa crítica de ciudadanía con conciencia laica. Lograrlo requiere de mucha educación, y a ello no veo que colaboren las autoridades religiosas.

  1. ¿Crees que esa avidez moderna de buscar nuevas espiritualidades tiene que ver con el nuevo tiempo axial?

Sí, claro. “Sólo se destruye lo que se sustituye”, dice un sabio adagio. Y hay otro que dice: “Un clavo saca otro clavo”. La “destrucción” de la religión tradicional tiende a ser sustituida por otras ideas. No sé si todas las nuevas espiritualidades serán realmente espiritualidades o pseudoreligiosidades. El éxito mundial, por ejemplo, de ese libro titulado “El secreto”, por poner un único ejemplo que conozco, creo que, al menos en “nuestros espacios”, sólo abona  reforzar el pensamiento mágico, que está en el centro de muchas ideas religiosas tradicionales, con el nombre, entre otros, de “providencialismo”.

  1. ¿Es el humanismo transformador el punto de llegada de estos nuevos paradigmas emergentes?

Puede serlo. Creo que todo humanismo, si es verdadero, es transformador… Pero no me agrada lo de “humanismo”, porque pareciera que los seres humanos seguimos en el centro. Prefiero otro concepto que no esté centrado en el ser humano. Tenemos una deuda inmensa con el resto de los seres vivos, precisamente porque la religión hizo que nos creyéramos “reyes y reinas de la Creación”.

  1. ¿Crees que llegará el día en el que la mayoría de la gente y de las religiones hagan una causa común -una unidad de acción desde la diversidad- por ese mundo más justo y posible por el que siempre estamos luchando?  

No sé si eso llegará algún día, pero, como dice aquella canción… “habrá que forzarlo para que pueda ser”. A forzar eso dedico mis energías. A veces pienso que sólo una catástrofe planetaria podría provocarlo. Una de las razones de mi pesimismo mental, que combino con el optimismo en la acción, creo que es la extrema concentración de poder que existe hoy en el mundo. Creo que es poca la gente que tiene poder, pero que es mucho el poder que tienen esos pocos.

  1. ¿En qué grupos, colectivos, comunidades,… se está haciendo realidad todo este debate de que “Otro Cristianismo es posible”, como decían Spong y Lenaers?

No puedo responder. Aquí donde vivo no, desde luego. En otros lugares, sí. En alguna de la gente que conocí en noviembre de 2017, al visitar distintos grupos de base cristianos, entre los que se reunieron en Málaga, en el Encuentro Estatal de Comunidades Cristianas Populares, sí creo que se está empezando a dar. Cuando ese debate comienza a hacerse realidad -eso noté en ésta ocasión-, hay cierta perplejidad, incluso hay temores. Pierdes piso, pierdes el salvavidas y te toca aprender a caminar en terreno movedizo, te toca aprender a nadar. Pero creo que eso es bueno, mejor si te acompaña más gente, porque el final del camino es alegre y liberador.

Muchas gracias, María. Y que, como decíamos antes en las instancias oficiales, tu vida guarde Dios muchos años, así.

(*) Luis Ángel Aguilar es autor de LA TERCA UTOPÍA https://luisangelaguilar.blogspot.com.es/  y forma parte del Consejo de Redacción de la Revista UTOPIA

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